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GALICIA

El PP vuelve a meter la vida privada de Feijóo en campaña

En 2009 los populares propiciaron la presencia de la pareja de Feijóo en actos políticos. Ahora, promueven que trascienda que está embarazada

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Feijóo, en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI ante su entonces compañera (derecha)

Feijóo, en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI ante su entonces compañera (derecha)

La vida privada de quienes ejercen la política ha venido estando en Galicia, excepto contadas excepciones, al margen de los focos públicos. Así, por ejemplo, en la larga etapa de gobierno de Manuel Fraga el mayor acercamiento del público a su vida personal se produjo al trascender en febrero de 1996 el fallecimiento de su esposa, que no solía participar en actos políticos. Su sucesor en la Xunta, Emilio Pérez Touriño, sí promovió, no obstante, la presencia de su mujer en eventos institucionales. Estos fueron los límites a los que había llegado la publicidad de la vida personal y familiar de los gobernantes hasta la campaña electoral de 2009, una durísima carrera hacia las urnas en la que el PP apostó por exponer más a su candidato y también a los de los otros partidos. Siete años después, los populares vuelven a echar mano de la vida personal de su líder.

Cuando el actual presidente de la Xunta accedió al liderazgo del PP de Galicia surgieron, no obstante, preguntas más o menos informales sobre su estado civil. "Creo que el matrimonio es una institución poco democrática", había afirmado en una entrevista en El País cuando fue cuestionado al respecto. El asunto, no obstante, no pasó de rumor hasta que, en 2009, el PP vio con buenos ojos que quien entonces era pareja de su líder, la periodista Carmen Gámir, apareciera públicamente junto a él. Además, en los vídeos electorales participaron familiares de Feijóo como su madre, expresando el ya célebre "me dice que se ha casado con Galicia. Vaya, y Galicia no me da nietos". Paralelamente, los populares convertían la esfera personal de sus rivales en ataque político. Llegando, por ejemplo, a sugerir acusaciones de violencia machista contra el entonces vicepresidente de la Xunta y candidato del BNG, Anxo Quintana.

Gámir estuvo presente en la primera fila de alguno de los mítines de la campaña y, sobre todo, estuvo al lado de Feijóo en algunas de sus primeras apariciones tras ganar las elecciones. Minutos después de ser elegido por el Parlamento, el nuevo presidente y su compañera se besaron en los pasillos de la Cámara ante un buen número de periodistas que tornaron el momento en una de las imágenes de la jornada.

La otra gran incursión de esta relación en la vida política e institucional llegó justo un año después de la primera victoria del PP con Feijóo al frente, el 1 de marzo de 2010. En aquella jornada el líder conservador viajó al Vaticano para acudir a una recepción con el entonces Papa, Benedicto XVI. La Xunta había anunciado que el jefe de la Iglesia católica recibía "en audiencia" el titular del Gobierno gallego y, en las imágenes del encuentro que distribuyó, la pareja del presidente apareció con miembros del gabinete de Feijóo posando junto a Joseph Ratzinger. No obstante, pocos días después trascendió que la audiencia no había sido al presidente de la Xunta, sino al arzobispo de Santiago, que Feijóo había viajado como miembro del "séquito" de Julián Barrio y que en el acto Gámir era, formalmente, una "colaboradora" del presidente.

Aniversario y paternidad

La vida personal de Feijóo volvió a pasar a segundo plano y no tuvo mayor relevancia en la campaña de su segunda victoria, la de 2012. Así seguía en 2013, cuando algunos periódicos recogieron que mantenía una relación sentimental con Eva Cárdenas, alta directiva del grupo Inditex. El asunto se mantuvo estancado en las páginas de cotilleo hasta que ahora, en plena campaña y a pocas horas del debate electoral en la CRTVG, los populares han dado su visto bueno a que trascendiera que la compañera de Feijóo está embarazada y que el candidato a la reelección será padre el próximo febrero.

Alberto Núñez Feijóo, en plena campaña, con un babero con motivo de su próxima paternidad.

Alberto Núñez Feijóo, en plena campaña, con un babero con motivo de su próxima paternidad.

Previamente, el pasado sábado el PP tornó su mitin central de campaña en una especie de gran fiesta de aniversario, para, con Cumpleaños feliz y tarta incluida, felicitar a su líder por cumplir 55 años de edad. Antes, a finales de agosto, el partido dedicó una de las páginas de su periódico electoral a veinticinco preguntas al candidato de tipo personal. La segunda le recordaba aquello de estar "casado con Galicia, pero Galicia no da hijos". "Intento no renunciar a las cosas importantes, así que ya veremos como acaba", era la respuesta.

Tras ser publicada la información en la portada de La Voz de Galicia, primero, y después por más medios de comunicación, llegó la vertiente política del asunto. Mientras los aspirantes a la Presidencia perfilaban detalles para el debate de la noche, el consejero de Política Social, José Manuel Rey -responsable de medidas como el cheque bebé de la Xunta o la controvertida "caja finlandesa"- manifestaba, durante un reparto electoral en Ferrol, que en el PP se sienten "encantados de que nuestro presidente vaya a vivir la experiencia única de la paternidad, además de contribuir, como un gallego más, a ese objetivo suyo de que Galicia sea el mejor lugar para ser niño". 

En las fuerzas de la izquierda, por su parte, se interpreta la difusión precisamente ahora de la futura paternidad de Feijóo como una operación a mayor gloria de la imagen del candidato. Ignorar el hecho, limitarse a las enhorabuenas o incluir la noticia en el rifirrafe político es una coyuntura que, en un primero momento, sólo resolvieron la candidata del BNG, Ana Pontón, y el número uno de En Marea por la Coruña, Antón Sánchez. La cabeza de cartel del Bloque expresó, al hilo del inicio del curso escolar, que su formación, si gobierna, garantizará que "todos los niños y niñas de este país, incluido el hijo o hija del señor candidato del PP, tendrán una plaza en la enseñanza pública”. Sánchez, por su parte, consideró que sería más adecuado dedicar "portadas" a la "cantidad de gente que no puede pensar en tenerlos aunque tenga ganas". "Podría ser portada el descenso de la tasa de fecundidad desde 2008 o que el saldo migratorio fue negativo en 2013, 2014 o 2015", sugirió.

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