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El nuevo plan anticontaminación limita a 70 km/h la velocidad en los accesos a Madrid

La ciudad necesita atajar la polución de su aire para proteger la salud pública y cumplir con la legislación. Bruselas ya ha abierto un expediente

El Ayuntamiento baraja restricciones al tráfico como rebajar la velocidad en las vías de acceso y circunvalación y convertir el centro en área de prioridad peatonal

La mayoría de las entradas a la ciudad permiten llegar al casco urbano cerca de los 90 Km/h

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Panel con avisos por contaminacion en Madrid.

Panel con avisos por contaminacion en Madrid.

Madrid necesita atajar la contaminación del aire porque, además de perjudicar directamente la salud, incumple la ley medioambiental. En cuestión sanitaria, se relacionan casi 3.000 muertes a la acción de algún tipo de contaminante. En cuanto a la ley, la concentración de dióxido de nitrógeno excede los niveles permitidos para la protección de la salud.

El Gobierno de la ciudad (Ahora Madrid) ha explicado este miércoles que cumplir con los objetivos sanitarios y legales pasa por restringir de alguna manera el tráfico y propone rebajar la velocidad de entrada a la ciudad a 70 Km/h en lugar de los 90 Km/h. 

Autovías más lentas

Rebajar en 20 Km/h el límite en las autovías incluye la circunvalación de la M-30 Actualmente solo la llegada por la A-5 tiene un tramo a esa velocidad y aunque requiere el visto bueno de la Dirección General de Tráfico, la postura de la DGT suele ser favorable a esta medida.

En la M-30, los famosos túneles que soterraron esta vía al construir el parque Madrid Río ya tienen un estricto sistema de control a 70. También se ha impuesto esa velocidad en un pequeño tramo en superficie para evitar la contaminación acústica.

Madrid ha estado a punto de impedir que circularan aproximadamente la mitad de los coches (según la matrícula fuera par o impar) del millón de automóviles que entran en la ciudad. La contaminación había alcanzado niveles demasiado altos. Finalmente el pico descendió desactivando el protocolo de actuación. Los coches han podido moverse sin restricciones.

El protocolo que ha funcionado estos días se dispara cuando las estaciones miden altos niveles de tóxicos. Pero no aborda la reducción estructural de la polución para que no se alcancen esos umbrales.

Sin prórroga se impone un plan

La Comisión Europea rechazó en su momento prorrogar el plazo para que la ciudad cumpliera con los límites obligatorios que solicitó el Ayuntamiento de Ana Botella (PP). Bruselas tiene abierto un expediente a España por esto. 

La ciudad necesita pues un plan para reducir las emisiones de gases y dejar los niveles por debajo del límite trazado por las directivas europeas. Además, esa reducción de emisiones juega un papel crucial en la lucha contra el cambio climático. Madrid necesita dejar su volumen de emisión consecuencia de la movilidad en un 50% respecto a los datos de 2012.

Peatón prioritario en el centro

El sistema de movilidad madrileño está definido por el motor de combustión. A pesar de que el coche privado es utilizado únicamente por el 25% de los ciudadanos, se come entre el 60 y el 80% del espacio público, según los datos del Ayuntamiento. Y de los tubos de escape salen tres cuartas partes de los contaminantes, también según los cálculos municipales.

Desalentar el uso del coche es complicado en una ciudad como Madrid donde el centro más histórico cuenta con grandes viales que alentan el tráfico de paso: vías con alta capacidad par el tráfico como Serrano, Príncipe de Vergara, Delicias o el eje Prado-Castellana. Toda esa zona más central de la urbe está previsto que se convierta en un área donde los coches tengan difícil acceder.

El Plan de Calidad del Aire en diseño dibuja esa parte del mapa; desde la ronda de Valencia y  Toledo hasta las calles de Génova, Carranza y Alberto Aguilera como una superficie para la que vehículos tuvieran restricciones: entrarían los coches de los residentes, servicios y aquellos que buscaran dejar el coche en aparcamientos subterráneos ya existentes. Supone más que duplicar el espacio regulado de esta manera en la ciudad ya que abarcaría más al norte de la calle de la Princesa y hasta la plaza de Colón.

Otras ideas que buscan disuadir a los conductores es la creación de carriles exclusivos para autobuses en la autovías de acceso y la construcción de aparcamientos en la corona periférica para que no entren los coches: unas 7.000 plazas. A la mayoría de medidas propuestas por el Ayuntamiento le faltan en este momento un calendario de implantación y la concreción de sus detalles.

El plan de calidad está en fase de construcción. En el documento se incluye la ampliación del aparcamiento regulado a barrios periféricos que lo soliciten, la ampliación de las flotas limpias en los vehículos públicos y los autobuses y la transformación de los taxis. Toda esta batería de ideas se exponen ahora a información pública antes de redactarse la versión definitiva y pasar al proceso de trámite donde estas actuaciones se mantendrán o caerán por el camino.

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