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Jueces vascos eligen a dedo administradores concursales que les invitan a congresos

En Euskadi seis empresas que se dedican a la gestión de la quiebra de empresas se han llevado 13 concursos en el último año y medio y luego han invitado a los jueces a congresos que patrocinan.

Un jurista vasco recuerda que al magistrado Baltasar Garzón le condenaron de un delito de cohecho pasivo impropio, y le apartaron de la carrera judicial, por dar clases de cátedras de empresas pagadas por el Banco de Santander

Los magistrados cobran un honorario por estos eventos y tienen todos los gastos pagados. Se celebran en jornadas laborables.

La ley permite la designación directa pero esta opción ha ido aumentando en los últimos años frente al sistema de turno.

La adjudicación de esta tarea es un negocio muy codiciado, porque se pueden ingresar decenas de miles de euros por la tramitación del concurso.

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Sede del Palacio de Justicia de Bilbao./EDN

Sede del Palacio de Justicia de Bilbao./EDN

Jueces vascos del área mercantil eligen a dedo a administradores concursales (los que gestionan empresas en quiebra como va a suceder ahora con Fagor Electrodomésticos) que luego les pagan la asistencia a congresos que organizan dichos administradores. La designación directa está legalizada por la ley concursal pero circunscrita a casos excepcionales como quiebras complejas. Un jurista vasco recuerda que al magistrado Baltasar Garzón le condenaron de un delito de cohecho pasivo impropio, y le apartaron de la carrera judicial, por dar clases de cátedras de empresas pagadas por el Banco de Santander. “El Tribunal Supremo dijo que estas retribuciones podrían ser un regalo”.  En Euskadi, en las décadas pasadas, los titulares de los juzgados de lo mercantil recurrían a la elección a través de un sistema de turno (un listado de empresas y abogados para gestionar los concursos), según han confirmado fuentes judiciales, que admiten que la “discrecionalidad” en la elección se ha incrementado en los últimos años.

La gestión de los concursos es una tarea codiciada por abogados, auditores y empresas especializadas, ya que, además de una cantidad fija por el  trabajo, el beneficiado puede tener un 50% de retribución adicional si así lo estima el juez y también se lleva el 1% de los bienes que se recuperen de la  quiebra de la empresa. En Euskadi, las minutas pueden alcanzar los 100.000 euros en empresas con un patrimonio importante. En España, en el proceso de Martinsa Fadesa, el más grande de los últimos años, la retribución ha llegado a los cuatro millones de euros para los administradores concursales.

En los juzgados vascos (donde hay cuatro de lo mercantil y uno más de apoyo en Bilbao), al menos seis empresas  que se dedican a la administración de los casos  de empresas en quiebra se han llevado 13 concursos en el último año y medio (entre febrero de 2012 y julio de 2013) y luego han invitado a los magistrados a congresos y foros sobre derecho mercantil, que han patrocinado. Uno de los casos es el VI Congreso de Derecho Mercantil y Concursal de Canarias, celebrado entre los pasados días 10 y 12 de julio en Gran Canaria, donde acudieron los titulares de los juzgados número 1de Bilbao, Marcos Bermudez, y del número dos de Bilbao, Aner Uriarte. Aunque los organizadores eluden a dar datos de los gastos, un miembro de la organización de ese evento ha señalado que el honorario de los jueces ronda los 1.000 euros por ponencia, a lo que suman los gastos en un hotel de cinco estrellas de Gran Canaria durante esos tres días.  Estos congresos se celebran en jornadas laborales de los jueces. Un portavoz oficial del Tribunal Superior ha señalado que estos dos juzgados de Bilbao tramitaron los dos últimos años más de 400 concursos.

En concreto, según la información que aparece en el Boletín Oficial del Estado, el juzgado 1 de Bilbao ha  adjudicado nueve concursos a cinco empresas que le han invitado a participar en congresos como en el de Canarias o en otros foros como los que organiza la Fundación Fundieco (patronato presidido por abogados dedicados a la gestión de concursos de acreedores) y el juzgado número dos ha designado cuatro concursos a tres empresas. Tras ser solicitado por este diario, el portavoz del Tribunal Superior vasco ha remitido un listado con las adjudicaciones de concursos de 2012 y 2013 de los juzgados de lo mercantil 1 y 3 de Bilbao (no están incluidas las de los otros juzgados vascos aunque también fueron solicitadas) en la que se reflejan un total de 143 adjudicaciones en esos dos años. En ese listado, casualmente,  solo aparece una de las nueve designaciones del juzgado número 1 a empresas que luego le han invitado a congresos. 

El sistema de turnos

Esa única designación, según los datos del Superior, se realizó a través del Turno de Actuación Profesional (TAP), un órgano que solo existe en Euskadi y que se dedica a gestionar la lista de los administradores concursales. Va eligiendo por orden y pasa el nombre designado al juez. El actual presidente del Turno de Actuación Profesional, Gabino Mesa, no ha atendido los requerimientos de este diario para explicar la designación de los concursos de acreedores. El TAP, formado por el Colegio de Economistas, el Instituto de Censores Jurados de Cuentas y los Colegios de Titulados Mercantiles y Empresariales del País Vasco, fue creado hace 17 años. La normativa sobre concursos establece que un administrador concursal no puede ser nombrado si ya ha sido designado “para dicho cargo por el mismo juzgado en tres concursos dentro de los dos años anteriores”.

En el caso del juzgado de lo mercantil número dos de Bilbao, que ha designado cuatro concursos a tres empresas que invitan a los congresos, no se ha facilitado ningún listado y la información transmitida es que a una empresa se designó a dedo y la otra a través del TAP.

 En el resto de España, hay situaciones mucho más llamativas, como el del director del congreso celebrados en Canarias y magistrado del juzgado de lo mercantil número 5 de Madrid, Javier García Marrero, que dio al menos 21 concursos en los últimos dos años a casi todos los patrocinadores de ese evento; el magistrado titular del juzgado número 1 de Burgos adjudicó otros 22 y el magistrado del juzgado número 6 de Madrid designó entre patrocinadores del congreso un mínimo de 22 concursos.

Críticas en la judicatura

Además del negocio en sí, la figura del administrador concursal supone un gran poder, ya que de hecho, siempre bajo la tutela del juez, tiene que decidir sobre las ventas y compras de la empresa en quiebra, la situación de los trabajadores o la responsabilidad de los hasta entonces gestores de la empresa. “Puede decidir sobre la venta de la empresa y el interés por entrar está sobre todo en empresas que están quebradas por falta de liquidez pero tienen un gran patrimonio. De la venta de esos bienes, es de lo que pueden obtener mucho dinero”, señalan medios que trabajan en estas áreas.

La designación directa a empresas y la participación en congresos y eventos organizados por aquellas levanta críticas en el seno de la judicatura vasca. “Antes se hacía por el turno y hubo quejas de que se designaba a gente que no era competente. Pero, ¿si están en las listas será que son competentes?”, se preguntan las fuentes consultadas. Otros medios afirman que la cúpula judicial vasca, “que sabe perfectamente lo que pasa”, creó en Bilbao el juzgado número 3 de lo mercantil para “controlar lo que hacían los otros dos juzgados”.

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