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Luces y sombras de la salida de la crisis: un tercio de las empresas arrastra graves deudas y el resto se recupera

La economía vasca se enfrenta ahora, tras la crisis, al reto de abordar políticas que eviten la conversión en un territorio dual, con una parte de empresas, trabajadores y ciudadanos descolgados de la recuperación

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Las empresas industriales son las que asumen más empleo.

Las empresas industriales son las que asumen más empleo.

La salida de la crisis (cuando llegue) no va a ser igual para todos en Euskadi. Aunque la economía vasca ha empezado a registrar indicadores positivos que apuntan hacia la recuperación, como el incremento de las exportaciones, el inicio de la creación de empleo y la reducción del tiempo en que las empresas devuelven sus deudas, se ha producido un empeoramiento de los indicadores sociales. Es el caso de los graves aumentos en la desigualdad. El Instituto Vasco de Competitividad de la Universidad de Deusto, Orkestra, advierte de existe un riesgo de evolucionar hacia un territorio dual y de que parte de los sectores, empresas, trabajadores y ciudadanos no logren sumarse a la salida de la

Durante una comparecencia en el Parlamento vasco para presentar el trabajo, el coordinador del informe Mikel Navarro y la directora general de Orkestra, María Jose Aranguren, han apelado a la puesta en marcha de políticas encaminadas a “reducir las diferencias sociales y entre empresas y aprovechar el momento para que la salida de la crisis sea para todos”. Es decir, que la clave radica en tratar de reducir las diferencias entre los colectivos y empresas mejor posicionados y los más desfavorecidos.

“El análisis de la situación de los estados financieros de las empresas vascas, así como los resultados de los análisis del tamaño empresarial y por sectores, revelan que la empresa vasca presenta una situación financiera relativamente saneada”, explican los responsables del documento. Orkestra elabora cada dos años este informe, que en esta edición lleva como título Transformación productiva en la práctica y recoge una serie de medidas necesarias para avanzar hacia la salida de la crisis.

Según Navarro y Aranguren, las empresas de la comunidad autónoma se encuentran en buenas condiciones financieras y económicas para aprovechar las “prometedoras perspectivas” a las que apuntan las previsiones e indicadores de organizaciones internacionales como el FMI o la Comisión Europea. Más aún, teniendo en cuenta “la especialización sectorial que tiene la economía vasca en las industrias más sensibles al ciclo económico: bienes intermedios y de equipo y bienes de consumo duradero”. Pero la observación ha mostrado que, bajo los análisis agregados o basados en promedios, se oculta una gran diversidad. Así, junto a un amplio grupo de empresas que están en condiciones de poner en marcha políticas de inversión y crecimiento, hay otro grupo de empresas “en las que todavía habrán de apuntalarse los ajustes y llevar adelante procesos de reducción de la deuda. Las políticas públicas que se diseñen deberán tener en cuenta esas dos realidades”.

Panorama de claroscuros

Los diagnósticos de competitividad arrojan un panorama de claroscuros. Por un lado, el nivel de competitividad es notable, en general; pero, por otro, la crisis ha generado altas tasas de desempleo y el principal reto de Euskadi es en la actualidad la generación de empleo. Asimismo, “el análisis económico-financiero de la empresa vasca muestra en general resultados positivos; pero, a su vez, hay un tercio de empresas que presentan pérdidas. Las políticas públicas deberían ser capaces de identificar esas diferentes realidades y trabajar para que la salida de la crisis y el avance hacia el bienestar sea conjunto”.

La economía vasca se enfrenta ahora, tras la crisis, al reto de abordar políticas que eviten la conversión en “un territorio dual y permitan sostener ese modelo de competitividad en el que se ha basado la estrategia en las últimas décadas, que garantizaba el bienestar de todos los ciudadanos. Por lo tanto, dichas políticas deberían seguir combinando políticas de inversión y crecimiento con políticas que garanticen el bienestar de los colectivos más desfavorecidos, no solo en lo que respecta a personas, sino también a empresas”.

Por otro lado, Navarro aconseja a las instituciones vascas cambiar su política de atracción de capital extranjero y seleccionar las inversiones industriales orientadas a aprovechar los centros tecnológicos y el desarrollo de I+D que hay en Euskadi. “Las instituciones vascas deben atraer inversiones extranjeras en el ámbito industrial, que hacen una apuesta a largo plazo, que ayudan a crear y que aportan así al desarrollo del país, frente a los inversores financieros, que llegan para comprar empresas aprovechando la oportunidad, con un planteamiento a corto plazo y especulador”.

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