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Entrevista - Alvarez Rabo, dibujante de cómics

Alvarez Rabo: "Prefiero ser guardia civil antes que artista"

El museo Artium de Vitoria acaba de publicar su última obra, una crítica feroz al arte contemporáneo, "un mundo supertriste" comenta el polémico autor.

En una entrevista realizada en el cuarto de baño de los grandes almacenes donde trabaja, reconoce que ahora le gusta el Guggenheim, "el McDonalds del arte".

"El arte actual me interesa tanto como la zarzuela española o el estado de la nación", afirma quien ha visto censurada su obra en España, Italia o Portugal.

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Alvarez Rabo instantes antes de quitarse la media que le cubre el rostro.

Alvarez Rabo instantes antes de quitarse la media que le cubre el rostro.

La entrevista con el dibujante de cómic Alvarez Rabo se realizó la semana pasada, en el aniversario del 15-M, en el cuarto de baño de los grandes almacenes en los que trabaja, la víspera de que se quitara por primera vez la media que cubre su rostro. La conversación se desarrolló en un tiempo récord, el mismo que el autor emplea en dibujar polémicos libros como Historias raberas, A las mujeres no les  gusta follar, El princi-pito o Letizia y el sexo, esta última en su blog. Su obra ha sido censurada en Italia y Portugal y motivo de polémica en el Congreso de los Diputados español. Alvarez Rabo presentaba al día siguiente en el museo Artium de Vitoria su última obra, un extenso cómic de más de 200 páginas, crítica demoledora contra el mundo del arte contemporáneo, titulado Compendio Analítico Gliscroformo Arte (Cagarte). Se ha decidido mantener el tono soez y grosero que Alvarez Rabo emplea en la conversación, fiel reflejo de la catadura del personaje.

¿Quién es Alvarez Rabo? Se le vincula con un conocido pintor apellidado Álvarez (con tilde) natural de Vitoria.

Chorradas de Internet, ridículas, también decían que estaba una mujer detrás de mi persona o un afamado arquitecto de A Coruña. Chorradas. Alvarez Rabo es quien es: nacido en 1960 en Monforte de Lemos (Lugo), residente desde niño en Bilbado (sic),  dependiente de unos grandes almacenes de su ciudad, en la sección de Deportes, Caza y Pesca, donde estamos ahora. Por cierto, confirmo que acaban de pasar los 'Ocho días de oro' que como han de saber los lectores no duran ocho días, sino que son 20, para impulsar las ventas, lo que nos lleva a estar asfixiados durante tres semanas en lugar de una. Ahora tenemos una buena noticia en los grandes almacenes: que por fin va a haber paridad de una puta vez en dependientes y cargos directivos:  ya se sabe que aquí las dependientes son mujeres y los directivos (se señala el traje y la corbata que lleva) somos hombres. Pero por fin los sindicatos han conseguido la paridad.

El crítico de arte Fernando Castro Florez presenta su cómic con la ponencia "Este tipo es un impresentable y encima hace monigotes". Además, usted se quitará la media y desvelará su rostro, ¿no teme represalias por parte de la dirección de los grandes almacenes en los que trabaja? ¿o que su familia se avergüence?

No, no. Y le voy a decir por qué: les cuesta más despedirme que mantenerme y esperar a que me jubile. Por otra parte, mis hijos Jhónatan y Yhedra se han hecho mayores, están desengañados del padre, no sufren vergüenza por él. Y luego está que los posibles delitos que yo haya cometido están prescritos.

Hoy es el aniversario del 15 -M, y ahora que le veo reivindicativo, ¿cómo ve el actual momento político Alvarez Rabo, un personaje siempre muy crítico y que ha dado a diestro y siniestro?...

He dado a todo Cristo, en efecto. Creo que es bueno cambiar de personas que te den por el culo. Son nuevos gérmenes, nuevas patologías... Sin embargo, es bueno cambiar a los que te van a encular para que entre aire fresco.

Cuando se retiró en 2002, ETA, la ETA como usted les llama, estaba en plena ofensiva. ¿Cuál es su consideración en estos momentos?

En realidad no me interesa lo más mínimo, aunque sí me gustaría aprovechar para recordar que en aquel vídeo de 2010 cuando anunciaron su rendición pusieron el Concierto de Colonia de Keith Jarret. Es algo ridículo, cojonudo, no sé a quién se le ocurrió (y se empieza a reir a carcajadas) semejante chorrada. Nadie se ha fijado en la música de aquel vídeo (continúa desternillándose)

¿Hay algo que respete Alvarez Rabo?

A mí mismo, a mi familia y a mi mujer, que tiene un carácter del copón. Que conste que soy tan fiel como Sergio y Estíbaliz, a nivel vasco, y a nivel estatal, Ana... [balbucea: "como es, sí, la de los dientes, ¡eso es!"], Ana Belén y Víctor Manuel. Sergio, que en paz descanse, gran artista, que era escultor, realizó una bella escultura del Duque de Ahumada, fundador de la Guardia Civil.

¿Qué parte de este humor soez y grosero  de Alvarez Rabo viene de su infancia tortuosa en un internado?

La verdad es que fui objeto de tocamientos, pero tampoco me resultó muy agresiva aquella iniciación en la sexualidad. Hubiera preferido que fueran monjas, pero fueron frailes de la secta Pus, nuevas experiencias que vas añadiendo a tu vida.

Aunque Lucía Etxebarria alabó su obra A las mujeres no les gusta follar como "obra maestra que constituye, que yo sepa, el primer ensayo sociológico feminista que se presenta en forma de cómic", usted ha recibido más de una crítica de colectivos feministas.

No, de colectivos feministas, nunca, quizás alguna miembra de algún grupo no me tenga cariño, porque si se lee en profundidad mi obra, incluso las más polémicas, o aunque se lea superficialmente, se verá que es lo más antimachista posible. Siempre he defendido a la mujer con mayúsculas, siempre me he metido con la tontería del macho, ese ser con poco conocimiento y menos luces.

Ahora está en el Artium para presentar su Cagarte, en lo que ha sido en cierto modo un incumplimiento de aquel suicidio creativo que anunció y confirmó en 2002.

Quiero dejar claro que soy semivasco, con lo que tengo semipalabra. Dejé en 2002 en El Víbora que era la única que pagaba, resucité por dinero en 2007 para hacer el encargo del cocinero Andoni Luis Adúriz, con prólogo de Ferrán Adriá, y ahora vuelvo también por dinero para hacer este cómic sobre el arte contemporáneo que me interesa tanto como la zarzuela española, como el estado de la nación, por eso he tardado tanto. Fue un encargo del director Daniel Castillejo y en este tiempo (llevo cinco años) me he dado cuenta de que hay mucha idiotez en el arte contemporáneo, pero muchísima. He llegado a la conclusión de que a nadie le interesa el arte contemporáneo.

¿Quién tiene la culpa de este desapego?

Por no decir desprecio. La culpa la tienen los artistas: son culpables y víctimas de lo que les pasa. Me dan pena. El artístico es un mundo supertriste. Prefiero ser antes guardia civil que artista. El guardia civil tiene una casa cuartel que se la pagan, un sueldo justo, una pensión. El puto artista, además de que tiene estar, quien lo consigue, doblegado a una galería, están en la economía sumergida, salvo cuatro privilegiados. Y lo peor, los 'listones' y las 'listonas' de los artistas que dan una chapas que no te enteras. Eso es lo que peor llevo. Son a los que más odio.

El título de su libro sugiere una crítica feroz a ese tipo de discursos.

En efecto, el término "Gliscromorfo" no está en el diccionario de la Real Academia, ni aparece en Google. Lo vi acuñado en un díptico de un artista, no voy a decir nombres, con frases ininteligibles y referencias a escritores que no conoce ni su padre. Ahora sí que existe gliscromorfo, pero gracias a mí. ¡Cómo se puede tener la caradura de utilizar términos que no existen! Eso solo pasa en el arte contemporáneo.

¿Cómo convenció Alvarez Rabo a Daniel Castillejo para que el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, Artium, accediera a publicar este cómic crítico?

Daniel Castillejo es el mejor director de museo que hay, sin ningun duda, también es cierto que solo le conozco a él. Espero que no le pongan de vigilante de sala después de haber publicado esta obra. Es un cómic muy arriesgado y lo que más me gusta es la ironía de que un cómic que pone a caldo el arte contemporáneo lo produzca un museo dedicado a eso mismo. Es como cuando Fernando Savater me prologó un libro y el siguiente prólogo me lo firmó el periodista de la izquierda abertzale, su opositor, Pepe Rei. Me gusta tender puentes, desvelar contradicciones.

Eres de Bilbao...

Perdón, de Monforte de Lemos, como Julia Otero, que nunca me ha querido hacer el prólogo, ni una frase... la muy... Nada, ni me contestó.

Bueno, te criaste en Bilbao... (vuelve a interrumpir).

Sí, es mi ciudad, sobre todo recuerdo la juventud, los astilleros de Euskalduna, la lucha obrera contra la Policía, los tirachinas frente a los botes de humo y las pelotas de goma... me encantaba meterme en ese mundo tan masculino. Ahora ha cambiado hasta el tiempo, hasta se ha marchado la nube. Es una ciudad más europea, más light, ha perdido la gracia.

Y buen ejemplo del espectáculo del arte y la cultura.

Sí, lo ha dicho mucha gente, el Guggenheim es el McDonalds del arte. En cualquier caso, yo estaba en contra del Guggenheim, pero una vez que lo han puesto, me gusta, aunque tenga en contra a los artistas vascos, que me dan igual, francamente. (Y continúa con una carcajada infinita). Además, sé que nunca me crearán problemas como cuando el Injuve, dependiente de la ministra Matilde Fernández me encargó un cómic. Entonces sí que estuve a punto de ir a la cárcel, más que cuando en mi juventud defendí a la clase obrera vasca [Alvarez Rabo fue un activista en las luchas de la transición]. Era 1992. Les presenté El increíble hombre de la polla menguante, pero tuve que sustituirlo por Terrorista por amor e incluso esta obra romántica recibió las críticas de un tal Blas Camacho del PP que le hizo preguntas en el Parlamento a la ministra sobre un cómic totalmente inocuo. Algo delirante. En fin, pecadillos de juventud que después de mi definitivo suicidio no volverán.  

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