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“Es muy difícil que las víctimas de trata se atrevan a denunciar”

El año pasado 13 mujeres pidieron ayuda a Emakunde por encontrarse bajo el yugo de una red de explotación sexual, pero la Fiscalía vasca no pudo abrir diligencias en ninguno de los casos.

En Euskadi hay 211 pisos, 77 clubes de alterne y 1.800 mujeres dedicadas a la prostitución, España es el 2º país de Europa con mayor número de víctimas de trata de seres humanos.

CEAR denuncia las dificultades con las que se encuentra para lograr que concedan asilo a mujeres subsaharianas, en el caso de las comunitarias los recursos son todavía más escasos.

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Dorcas era una chica congoleña normal, estudiaba y hacía de modelo en tiendas de ropa. Venía de una familia muy pobre y cuando una supuesta cazatalentos europea la descubrió en un desfile no dudó en subirse a un avión con ella sin avisar siquiera a su familia creyendo que se dirigía hacia un destino mejor. Acabó encerrada en un piso, sin poder salir de una habitación y obligada a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Dorcas es una de tantas adolescentes subsaharianas que ha acabado como víctima de una de las redes de trata de mujeres y también una de las pocas que ha conseguido zafarse de ellas. Su testimonio ha quedado recogido junto al de otras 4 chicas que han pasado por situaciones parecidas en un libro editado por la delegación en Euskadi de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Una publicación que trata de llamar la atención sobre el tráfico de seres humanos.

CEAR-Euskadi ha presentado en rueda de prensa las dificultades con las que se encuentran para atender a las víctimas, la mayoría mujeres, de las redes de explotación sexual. Si son de fuera de la Comunidad Europea la legislación española ofrece la posibilidad de que soliciten asilo. De hecho, la trata ya se ha convertido en el primer motivo en las solicitudes debidas a persecución por género. La principal dificultad viene dada porque las autoridades normalmente reclaman que exista alguna denuncia para que estas peticiones prosperen, un obstáculo que pocas veces se supera.

“Es muy difícil que las víctimas de trata se atrevan a denunciar”, ha asegurado esta mañana Patricia Bárcena, directora de CEAR-Euskadi. En 2012 el Instituto vasco de la mujer, Emakunde, recibió 13 denuncias de mujeres víctimas de una red de explotación sexual, hasta el mes de septiembre de este año registró otras 7. La fiscalía vasca, sin embargo, no pudo abrir ninguna diligencia el año pasado. El miedo que normalmente ejercen las redes sobre las mujeres se une a posibles represalias sobre las familias que dejaron en sus países de origen para impedir que sus acusaciones prosperen.

“La mayor parte de los fiscales se quejan de que no consiguen que las víctimas mantengan su testimonio en cuanto empiezan el procedimiento”, ha explicado Paloma Favieres, coordinadora del servicio jurídico de CEAR. Por el contrario, las redes de explotación suelen contar con los servicios de buenos abogados que enseguida reclaman conocer la identidad de la víctima denunciante y acaban por dar la puntilla a la mayoría de los procesos. “Tengo la esperanza de que en el tema de la trata podamos seguir avanzando de la misma forma en la que lo hicimos hace 15 años con la violencia de género”, ha declarado Favieres. La letrada de CEAR reclama sobre todo un mayor acento sobre la protección de las víctimas y no tanto sobre las operaciones policiales.

Si bien el año pasado hubo sólo 13 denuncias ante Emakunde, CEAR considera que la magnitud del problema es mucho mayor ya que muchas de las víctimas no saben cómo salir del círculo de explotación en el que se encuentran. Según los datos del instituto vasco de la mujer, en Euskadi hay actualmente 211 pisos, 77 clubes de alterne y más de 1.800 mujeres dedicadas a la prostitución. La policía nacional ofreció en junio datos sobre la trata y España salía muy mal parada. Es el 2º país europeo con mayor número de víctimas por detrás de Italia, con una estimación policial de más de 12.000 personas afectadas.

La mayor parte de las mujeres dedicadas a la prostitución en Euskadi son extranjeras, mayoritariamente de Rumania y Bulgaria. Debido a su origen comunitario, estas mujeres no pueden solicitar asilo y, por lo tanto, sus posibilidades para salir de un círculo de explotación sexual se limitan al procedimiento penal ordinario con todas sus dificultades añadidas. En cualquier caso, según han explicado hoy las portavoces de CEAR, tampoco es que las víctimas subsaharianas lo tengan muy fácil. Por ejemplo, el año pasado sólo 4 de las 14 personas que iniciaron el protocolo para pedir asilo en el aeropuerto de Barajas consiguieron que su solicitud prosperara.


Congreso sobre la trata

El 12 y el 13 de diciembre CEAR-Euskadi celebrará su segundo congreso sobre persecución por motivos de género y derecho de asilo en Bilbao. El tema de este año será precisamente la trata de mujeres con fines de explotación sexual y reunirá a expertas de instituciones y organizaciones no gubernamentales de ámbito estatal e internacional.

Las conferencias girarán en torno a temas como la protección internacional de las víctimas de trata en España y en la Unión Europea o las respuestas de las instituciones y las organizaciones sociales. También servirán para presentar el libro ‘Vivir sin miedo-Beldurrik gabe bizi’, que sobre este tema ha editado CEAR Euskadi y en el que ha recogido los testimonios de cinco víctimas que lograron escapar de las redes de explotación sexual. Las jornadas tendrán lugar en el Colegio de abogados de Bizkaia.

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