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Dos juzgados designan de forma directa hasta un tercio de los concursos de empresas en quiebra

Un listado facilitado por el Tribunal Superior revela que 44 de las 143 designaciones durante este año y el anterior se realizaron de manera directa.

La ley concursal establece el reparto mediante un sistema de listas y la posibilidad excepcional de la elección a dedo.

En las adjudicaciones directas coinciden constructoras vascas en quiebra.

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Sede del Palacio de Justicia de Bilbao./EDN

Sede del Palacio de Justicia de Bilbao./EDN

Dos juzgados de lo mercantil de Euskadi han adjudicado a dedo al menos el 30% de los concursos de empresas en riesgo que han tramitado, según la información oficial del Tribunal Superior vasco. De las 143 designaciones facilitadas (que no llegaría a la mitad de todas las tramitadas, según el Superior), un total de 44 se han realizado de manera directa, un sistema que la ley concursal lo limita a casos excepcionales como quiebras complejas. Como ha informado eldiarionorte.es, jueces vascos del área mercantil eligen a dedo a administradores concursales (los que gestionan empresas en quiebra como va a suceder ahora con Fagor Electrodomésticos) que luego les pagan la asistencia a congresos que organizan dichos administradores. En Euskadi, en las décadas pasadas, los titulares de los juzgados de lo mercantil recurrían a la elección a través de un sistema de turno (un listado de empresas y abogados para gestionar los concursos), según han confirmado fuentes judiciales, que admiten que la “discrecionalidad” en la elección se ha incrementado en los últimos años.

En los juzgados vascos (donde hay cuatro de lo mercantil y uno más de apoyo en Bilbao), al menos seis empresas  que se dedican a la administración de los casos  de empresas en quiebra se han llevado 13 concursos en el último año y medio (entre febrero de 2012 y julio de 2013) y luego han invitado a los magistrados a congresos y foros sobre derecho mercantil, que han patrocinado. En concreto, se trata de los juzgados número 1 y 2 de lo mercantil de Bilbao.

El Tribunal Superior vasco, tras ser requerido por este diario para que facilitase el listado de todas las adjudicaciones de concursos en 20012 y 2013 de los juzgados afectados, remitió un listado pero solo del número 1 y del 3 (el de apoyo, cuyo titular no aparece invitado en los congresos patrocinados por empresas que se llevan concursos). La lista es además incompleta ya que, por ejemplo, solo aparece una de las nueve designaciones del juzgado número 1 a empresas que luego le han invitado a congresos. Un portavoz del Superior ha calculado los juzgados 1 y 2 de Bilbao (sin contar el 3, que funciona como apoyo) tramitaron los dos últimos años más de 400 concursos.

En el caso de número 1, en dicho listado, de las 104 adjudicaciones de concursos a los administradores (que pueden ser abogados, auditores, economistas o empresas dedicadas a este tarea), 22 aparecen de manera directa, ocho en blanco y un total de 74 se realizan a través del sistema de turno, el que establece la ley de manera general para realizar estas designaciones. En Euskadi, existe un órgano específico, el llamado Turno de Actuación Profesional (TAP), creado hace 17 años y formado por Colegio de Economistas, el Instituto de Censores Jurados de Cuentas y los Colegios de Titulados Mercantiles y Empresariales del País Vasco. Se dedica a gestionar una lista con administradores concursales, va eligiendo por orden y pasa el nombre designado al juez. El actual presidente del Turno de Actuación Profesional, Gabino Mesa, no ha atendido los requerimientos de este diario para explicar la designación de los concursos de acreedores.

La ley concursal, tras su reforma en 2011, dice textualmente en su artículo 27.4.1º: “Los administradores concursales profesionales se nombrarán por el juez procurando una distribución equitativa de designaciones entre los incluidos en las  listas que existan. No obstante, el juez podrá, apreciándolo razonadamente, designar a unos concretos  administradores concursales cuando el previsible desarrollo del proceso exija una  experiencia o unos conocimientos o formación especiales, como los vinculados a  asegurar la continuidad de la actividad empresarial o que se puedan deducir de la  complejidad del concurso”.

Los casos de constructoras

En las asignaciones a dedo en estos dos años coinciden los concursos a constructoras en quiebra, como la de compañía Ormak en Barakaldo (que dejó paralizada la obra de la plaza principal del municipio), Otaduy (que se encargó de las obras del aeropuerto de Bilbao), Construcciones Aresme u Hormigones Cavia.

La gestión de los concursos es una tarea codiciada por los que se dedican a este negocio, ya que, además de una cantidad fija, se puede obtener un 50% de retribución adicional si así lo estima el juez y también se lleva el 1% de los bienes que se recuperen de la  quiebra de la empresa. En Euskadi, las minutas pueden alcanzar los 100.000 euros en empresas con un patrimonio importante. En España, en el proceso de Martinsa Fadesa, el más grande de los últimos años, la retribución ha llegado a los cuatro millones de euros para los administradores concursales.

La figura del administrador concursal supone un gran poder, ya que de hecho, siempre bajo la tutela del juez, tiene que decidir sobre las ventas y compras de la empresa en quiebra, la situación de los trabajadores o la responsabilidad de los hasta entonces gestores de la empresa. La designación directa ha suscitado críticas entre la judicatura vasca, especialmente por que años atrás se recurría al turno casi exclusivamente.

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