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El viento sopla contra las energías renovables

Aunque se trata de la alternativa más limpia para el medioambiente, las renovables solo abastecen el 7,2% de las necesidades energéticas totales de Euskadi.

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Dos operarios colocan plas fotovoltaicas.

Si las energías renovables resultan la alternativa más limpia para el medio ambiente, si una vez consumidas se pueden regenerar de manera natural o artificial y si se encuentran en la naturaleza en una cantidad ilimitada…. ¿por qué solo abastecen el 7,2% de las necesidades energéticas totales de Euskadi? Parece evidente que alguien no termina de creerse las bondades de las energías renovables (hidráulica, eólica, solar, biomasa, geotérmica….) y de ahí ese escuálido 7,2%, muy lejos del 18% que exige para Euskadi en 2020 la normativa europea. ¿Quién tiene la culpa de este parón? Unos echan la culpa a las trabas administrativas y otras voces amplían las responsabilidades a los partidos y a los ecologistas que “no quieren ni oír hablar de instalar parques eólicos en los montes”.

Frente a las fuentes convencionales, las energías renovables son recursos limpios cuyo impacto es prácticamente nulo y siempre reversible, sostienen sus defensores. Es el caso de Santiago Ochoa de Eribe, director de la Cooperativa GoiEner, dedicada a la comercialización y generación de energía verde. “Las renovables han demostrado que son viables y fiables. Están para quedarse. Ponerse en su contra no tiene sentido. La oposición obedece, en cualquier caso, a intereses económicos. Aportan al sistema global un abaratamiento del precio del mercado y este hecho junto con su carácter democrático ha provocado el contraataque de las grandes corporaciones eléctricas”.

El informe Energía 2013 Euskadi – accesible en la página web del EVE– constata la evolución negativa del consumo energético global en el País Vasco. Este descenso generalizado en todos los sectores es atribuible a una menor demanda en el contexto de la crisis. La demanda de energía eléctrica se redujo un 2% así como el uso del gas natural, con una bajada significativa del 8,2%. El transporte es la única área donde ha crecido el consumo, impulsando la demanda de derivados del petróleo. Por sectores, el de mayor consumo es, evidentemente, la industria (acaparó el 41,6% del total de la energía consumida en Euskadi).

El mix de energías consumidas en el País Vasco ha variado notablemente en los últimos 30 años. Así, de depender casi en exclusiva de los derivados del petróleo, se ha pasado a un consumo diversificado. El gas natural representa el 38,1% de la demanda de energía y el petróleo y sus derivados el 41,2%. La energía eléctrica supone el 12,4% y las energías renovables el 7,2% de la energía consumida. El carbón abastece únicamente el 0,8% de las necesidades.

Y de las energías renovables, el mayor aprovechamiento se obtiene de la biomasa (un 57% del total), seguido de los biocarburantes (un 23%), la hidroeléctrica ( un 11%) y la eólica (un 6,6%). La energía solar produce el 1,7% del total del aprovechamiento renovable. La mayor demanda directa de energía renovable corresponde a la industria, y más concretamente al sector papelero.

"El Gobierno corta la cabeza"

Julio Barea, responsable de la campaña de Energía y Residuos de la organización Greenpace, asegura que “España es una potencia en energías renovables, o mejor dicho, podría serlo. Es líder en generación eólica, se exporta tecnología relacionado con el sector…Es decir, que se abre camino, pero el Gobierno central le corta la cabeza. La energía eólica resulta más barata y terminará imponiéndose. En poco tiempo, España podría autoabastecerse con las energías renovables, pero las grandes corporaciones tienen miedo a que el negocio se les vaya de las manos”.

En ese sentido, cita la nueva normativa que regula la retribución de las energías renovables en España, que ha recibido un auténtico chaparrón de recursos judiciales en el Tribunal Supremo. Empresas, patronales sectoriales, ayuntamientos y hasta autonomías han solicitado en los últimos meses la impugnación del decreto que regula la actividad de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos, donde se desarrollan los parámetros retributivos de las instalaciones tipo según cada tecnología. En total, han sido admitidos a trámite un total de 350 recursos.

Para el director de GoiEner, esta nueva normativa ha supuesto “la ruina de los pequeños inversores. Estamos en una situación muy difícil, donde es preciso buscar alternativas fuera de los cauces convencionales. El Gobierno hace todo lo posible para que las energías renovables no resulten asequibles”. A pesar de todo, la cooperativa vive un “momento dulce” porque ha sabido canalizar “esta situación de inmovilismo. Nuestro éxito reside en que ofrecemos una alternativa sencilla y humilde”.

Pero no solo es el Gobierno central el que pone palos en la rueda de las renovables. Xabier Garmendia, viceconsejero de Industria y Energía con el anterior Ejecutivo vasco de Patxi López, asegura que, curiosamente, y al margen de la responsabilidad de los Gobiernos de Zapatero y Rajoy en el actual descalabro de las renovables, en Euskadi son los ecologistas y los montañeros los que más trabas ponen al desarrollo de estas energías. Especialmente, con su oposición a la construcción de parques eólicos en los montes. Al menos, esa fue su experiencia mientras ejerció de viceconsejero. “Cualquier intento por instalar aerogeneradores contó con el rechazo de los grupos ecologistas y de los montañeros con el argumento de que no se podían tocar los montes, cualquier que fuese su valor ambiental o paisajístico, acusándonos de querer privatizarlos. Y el caso es que los ecologistas contaban con muchos altavoces para ejercer su rechazo, incluidos todos los partidos políticos que dependiendo del nivel o la posición institucional que ocupen mantienen posicionamientos distintos y son incapaces de enfrentarse a actitudes demagógicas y oportunistas la mayoría de las veces. Al final, te dejan sin alicientes para intentarlo”.

Con las renovables en Euskadi ocurre un fenómeno curioso, según Garmendia. “Si les preguntas por las energías renovables, tanto los partidos como los ecologistas y montañeros se mostrarán como fervientes entusiastas de las mismas en abstracto, pero esos mismos se opondrán a cada proyecto concreto de parque eólico, huerto solar, instalación minihidráulica o central de biomasa, que quieras instalar. Es de un cinismo incomprensible y descorazonador”

Para el exviceconsejero de Industria y Energía, de seguir así será prácticamente imposible cumplir con las previsiones europeas y alcanzar ese 18% de producción para el año 2020. “Todo se encuentra paralizado. Apenas hay algo de producción de biomasa para calderas. Si todo sigue igual, de aquí a 2020 se subirá un punto como máximo en el consumo total de energías renovables y a duras penas se podrá llegar al 9%. Es decir, a mitad del objetivo marcado desde Europa”.

Aparte de la oposición interesada de algunos partidos y de los ecologistas, una de las desventajas de las energías renovables es que la producción de alguna de sus variedades puede ser intermitente ya que depende de las condiciones climatológicas, como ocurre, por ejemplo, con la energía eólica. Con todo, el  Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) apunta que por su carácter autóctono, este tipo de energías "verdes" contribuyen a disminuir la dependencia del país de los suministros externos, aminoran el riesgo de un abastecimiento poco diversificado y favorecen el desarrollo tecnológico y la creación de empleo. Sin embargo, en Euskadi las renovables solo abastecen un raquítico 7,2% del total de las necesidades energéticas.

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