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En Navarra sigue habiendo niños que van a clase sin desayunar

­El proyecto Gosariak repartió 9.000 desayunos a 150 niños y niñas de dos centros de Pamplona entre enero y junio de 2014.

Seis meses después, la situación lejos de mejorar se ha agravado. “Las familias que el año pasado necesitaron los desayunos, y otras nuevas, siguen preguntándonos si seguirá el proyecto”, afirma un profesor.

Cáritas, el Banco de Alimentos, los comedores sociales e incluso las propias investigaciones de la Universidad constatan el aumento de las necesidades alimenticias de los menores.

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El proyecto Gosariak repartió 9.000 desayunos en seis meses.

El proyecto Gosariak repartió 9.000 desayunos en seis meses.

“¿Cómo vivimos? Dímelo tú. Preparamos una cazuela de alubias para todos y a correr, y aunque no les guste, mis hijos no pueden elegir no comerlo”. Zora es una “navarrica”, como ella se define, que llegó a la Comunidad Foral hace 14 años desde el Magreb. Tiene cuatro hijos, un alquiler mensual de 500 euros, vive con su marido, tía y sobrino y cobra una renta de inclusión social de 800 euros al mes. Hay gente a la que le da vergüenza decirlo, pero a ella no: “Vivo mal y llevo años y años así”.

En el año 2000 llegó a España y se asentó en Navarra. Donde su marido trabajó “sin parar” como albañil de primera hasta 2009. Desde entonces no ha conseguido un empleo. “Estar parado es una enfermedad, todo el día sin hacer nada cuando llevas toda tu vida trabajando. Mi marido tiene depresión”, afirma. “En esta vida nunca hay que quedarse parado. Te despiertas por la mañana y buscas, y pasas por las oficinas de trabajo ¿quien sabe cuando sale algo?” y así, haciendo malabares para mantener a sus hijos, lleva 5 años.

“Cómo vamos a alimentar a estos niños”, cuenta que le pregunta su marido a veces. "Me dice que si volvemos a su país. Y le digo que yo no, que mis hijos son mayores y tienen una vida aquí. Hay que intentarlo, luchar y salir”. Ella es la madre de uno de los 150 niños de entre 3 y 11 años a los que el curso pasado,  Gosariak repartió 9.000 desayunos en dos centros de Pamplona durante seis meses. “Nos apoyaron un montón porque nos asegurábamos una comida al día. Si tu le das a la mañana y yo a la tarde pues llevamos el día”. Los almuerzos -30 gramos de galletas, un vaso de leche y otro de zumo- sólo se repartieron en la capital navarra, uno de los territorios con las mejores posiciones en cuanto a la situación socioeconómica. En Pamplona, la tasa de gente pobre y en extrema necesidad es más baja que la de la media de Navarra, según  el Informe desigualdad territorial en dicha comunidad que elabora la Universidad.

“Hay niños en Pamplona que van cada día al colegio sin desayunar porque en su casa no tienen qué ofrecerles cada mañana”, afirma Rafa Aguilera, impulsor del citado proyecto. La iniciativa de los desayunos surgió después de que los profesores de dos centros de Pamplona detectasen indicadores que alertaban de un “problema real de mala alimentación infantil”. El también periodista pamplonés define Gosariak como una acción lo suficientemente potente para representar la realidad del tal forma que las autoridades no mirasen a otra lado y respondieran. “Un adulto puede tener cierta capacidad para buscarse la vida. Puede tener unas alternativas, pero un crío no”, explica. “El crío no puede elegir. Los niños pasan ocho horas por obligación en un centro escolar y a ti, como administración, te corresponde atenderle”.

El pasado otoño, varios profesores de los centros afectados y el propio Aguilera fueron convocados al Parlamento de Navarra donde expusieron lo que estaba sucediendo con los niños. El Pleno del Parlamento aprobó entonces por unanimidad una resolución por la que la Cámara “considera que corresponde a las administraciones públicas detectar y articular los mecanismos necesarios para cubrir las necesidades básicas del alumnado”. En ese sentido, reza la resolución, se constata la existencia de “carencias básicas en muchos centros escolares, también alimenticias, con niños y niñas en situación de vulnerabilidad debido a la afección de la crisis en sus familias”.

La situación seis meses después, lejos de mejorar, se ha agravado. “Las familias que el año pasado necesitaron los desayunos, y otras nuevas, siguen preguntándonos si seguirá el proyecto”, afirman desde uno de los centros donde el 50% de las familias recibían esta ayuda alimentaria. Lo que han sabido desde Gosariak es que los centros han preferido no continuar en el programa de desayunos debido a “razones de peso”, enfatiza Aguilera en relación a las presiones que llegaron desde el Gobierno.

La respuesta del Gobierno que nunca llega

“Los profesionales del centro no podemos arriesgarnos a que repartir desayunos nos suponga un problema añadido. A pesar de que vemos la necesidad”, corroboran desde uno de los centros. “Nosotros estamos con las manos atadas. Informamos y cuando lo hacemos nos dicen que esperemos, que se va a dar una respuesta conjunta. Pero ni individual ni conjunta. Nunca llega”.

Desde la Plataforma por la Renta Básica, que agrupa a distintos trabajadores sociales, expresan que hay un problema de alimentación palmario. “No hay problemas de desnutrición, pero sí de malnutrición”. En Pamplona, como se recoge en este artículo de Diario de Navarra, las ayudas para becas comedor -de competencia municipal- han aumentado en un 7% en el primer trimestre del curso 2014-2015. 189.706,60 euros sobre los 177.556,20 euros presupuestados en las mismas fechas del año anterior. “Las ayudas se han incrementado pero la cuantía que la gente recibe es menor debido al aumento de los necesitados”, explica.

La resolución previamente citada instaba a articular las medidas necesarias para que “las becas-comedor no solo cubrieran los días de jornada partida, sino los días de junio y septiembre en los que se realiza jornada intensiva, así como los miércoles de todo el curso escolar”. Una de las mujeres que colaboran para la plataforma afirma que “los niños que más carencias alimentarias tienen son precisamente los que no van al comedor”. Denuncia, además, que el Gobierno sigue sin subvencionar el comedor en verano y eso, sumado al aumento de la demanda de las ayudas, conlleva “un empeoramiento en la situación de los chavales”. Anteriormente, el Ayuntamiento cubría un porcentaje del total, ahora sólo reparte una cantidad de dinero que no cubre la misma proporción. “Se ha aumentado el número de ayudas, pero no la cuantía que se subvenciona”, afirma. Al respecto, Rafa Aguilera explica que “la administración va por detrás de las necesidades”

Otro de los aspectos a los que instaba la  resolución del Parlamento era a “coordinarse con los ayuntamientos y establecer los mecanismos oportunos para cubrir las necesidades de los menores en los meses de vacaciones de verano (al menos de los 146 niños que han participado en el programa de Gosariak), poniéndose en contacto cuanto antes con los promotores de la iniciativa”. Pero ni una ni otra. Rafa Aguilera afirma que nadie se ha dirigido ellos para buscar soluciones al problema. “El primer y último contacto con la administración fue el de negar que existía un problema de este tipo y tratar de buscar resquicios legales para desacreditar a los profesores”. Para entonces, ya llevaban cinco meses dando de desayunar al grupo de chavales. La administración tampoco ha invitado a los centros implicados en el programa Gosariak a la mesa redonda creada ad hoc, donde conocen por la prensa que se trató este asunto. “Seguimos a la espera de sus conclusiones”, afirman tras explicar que han pedido información a la inspección de trabajo, así como a dichos grupos de trabajo.

La última noticia que se conoce al respecto es que el Parlamento de Navarra, tras una moción impulsada por el Partido Popular, solicita al Gobierno establecer un sistema de prevención de la pobreza. La resolución, que conoció porCausa tras una reunión con este partido varias semanas antes, surgió después de que Unicef alertara -en una de las mesas de trabajo a las que los centros no tenían acceso- del aumento de la pobreza infantil en Navarra, elevando al 30% el riesgo de padecerla y constatando que las medidas adoptadas para paliar dichas carencias no están teniendo el impacto deseado en familias con hijos menores de 16 años.

“El problema de todos los planes de políticas social es que acaban cuando acaba la legislatura”, dicen desde la Red de Pobreza sobre las 152 medidas de inclusión del Gobierno

Con el objetivo de garantizar las necesidades básicas de la población que más afectada se ha visto por la crisis, recientemente el Gobierno de Navarra “con la colaboración de organizaciones sociales, agentes económicos y entidades locales” ha impulsado una estrategia de inclusión social que consta de 152 medidas a realizar en cuatro años. Desde la Red contra la pobreza y la exclusión social de Navarra expresan que “la colaboración es de cara a la galería. El Gobierno hizo un diagnóstico en el que la red participó, pero para decir que no estaba de acuerdo”. La red, formada por entidades muy diversas, afirma que “de consenso no tiene nada porque muchas medidas las conocimos después de ser presentadas” y añade, tras su valoración, que “las medidas dejan fuera a los pobres de siempre”.

La estrategia llevada a cabo por el Gobierno cuenta con una medida de detección de problemas nutricionales en menores de quince años, en cuyo estudio se han invertido 6.000 euros a través del departamento de Salud. Desde  la Fundación porCausa no hemos recibido las conclusiones a pesar de haberlas solicitado. Por otro lado, se estima para 2015 la implementación de las medidas propuestas en las recomendaciones del dicho estudio y para 2016 la implementación de programas específicos que respondan a las necesidades de las personas en riesgo de exclusión social detectada. “El problema de todos los planes de políticas social es que acaban cuando acaba la legislatura”, denuncian desde la red de pobreza, que desde 2005 lleva pidiendo un plan de lucha contra la pobreza y la exclusión social.

La  pobreza infantil severa afecta al 9,1% de las personas menores de 18 años, según el informe FOESSA publicado en 2011, más del doble que corresponde a la población general en Navarra. Aún así, el plan definitivo que el Gobierno de Navarra ha facilitado no contempla actuaciones especificas contra la pobreza infantil vulnerable, ya que en el plan este apartado aparece de forma general sin especificar las medidas, y tampoco señala los indicadores utilizados para detectar estos problemas. Desde el departamento de Políticas Sociales alegan que la omisión “se trata de un error”, que aparece corregido en el documento final. El cual, tras ser remitido a esta  Fundación bajo el nombre de “Estrategia Navarra de Inserción Social Final”, sigue sin reflejar ninguna medida concreta contra la pobreza infantil.

Como critican los autores del informe FOESSA en su análisis. “Es necesario un abordaje profundo y sistemático del impacto social de la crisis, el volumen de hogares sin ingresos o la población en situación de pobreza y exclusión”. Para los autores del informe, esta carencia es provocada, “en buena medida”, porque no hay un sistema de información de calidad para Navarra que permita conocer las condiciones de vida de los hogares más vulnerables.

El balance del Banco de Alimentos

“En los últimos años ha habido un aumento muy grande de la necesidad. En 2008 eran 15.000 las personas a las que repartíamos los alimentos y el año pasado sobrepasemos los 40.000”, afirma la directora de comunicación del Banco de Alimentos, que hace unas semanas realizó su gran colecta. En tan solo un año, el banco ha aumentado la distribución de comida en un 15% y por primera vez desde el mes de mayo ha comenzado a recoger alimentos específicos para la infancia debido a “las necesidades que destapó el programa Gosariak".

El Banco de Alimentos cifra en 3.500 los niños que se han visto beneficiados por los alimentos que la gente ha donado. “Hasta ahora repartíamos alimentos para las familias, pero no éramos conscientes de los problemas qué hay detrás” cuenta al mismo tiempo que pone el ejemplo de mujer boliviana de treinta y tantos, que se ha quedado sola con cuatro niños, un piso de 500 euros, y un sueldo de 600. Por otro lado, “y a pesar de lo que pueda parecer”, afirma, “las necesidades de las personas de nacionalidad española están aumentado de manera exponencial”. En los últimos años han pasado de ser un 7% del total los beneficiados por el reparto de alimentos a un 40%.

Los datos que desde la Universidad de Navarra aporta Nerea Zugasti al respecto son que “cuatro de cada diez hogares navarros han reducido los gastos de alimentación y que el 2,5% de los hogares ha pasado hambre en los últimos diez años, o lo hace actualmente”. Datos que constatan las organizaciones a pie de calle. “Ante la creciente demanda, nos encontramos con situaciones tan precarias que la cesta básica que entregamos no es un complemento, sino la base de alimentación“, afirman desde el comedor social Paris 365, que en tan sólo dos años ha quintuplicado el número de menores atendidos, alcanzando ya en 2014 la cifra de 171 niños y niñas. “En otras palabras, tenemos más demanda de la que podemos atender”, aseguran.

Por otro lado, Cáritas afirma que una de las ayudas más importantes que reparte es en alimentación, que ha multiplicado por nueve los recursos destinados a alimentación en los últimos cuatro años. De los 38.853,83 euros en 2010, a casi 350.000 en 2014. Zora, de nuevo, relata cómo durante los últimos años la gente que como ella acude a la organización ha aumentado, y por ello, recibe cada vez menos comida. “Tienes que ir y decirles: estos dos meses no tengo para mantener a mis niños”. Cáritas atiende a 436 unidades familiares sin ningún ingreso con hijos a cargo, un 246% más que en 2010, cuando atendía a 126.

“A veces mi hijo me pide galletas de chocolate y yo sólo le puedo dar normales, las de marca blanca. Pero es un niño y ellos no entienden que si un día le compro esos alimentos de lujo al día siguiente no voy a tener comida para darle, y le tengo que dar de comer todos los días, ¿no?”, relata Zora. Por su parte, Cruz Roja atiende en Navarra a 6.000 menores cuyas familias han solicitado su ayuda porque no llegan a cubrir sus necesidades básicas: una alimentación suficiente y saludable. “Yo creo que lo mínimo es que mi hijo vaya desayunado a clase”, sentencia la madre de cuatro hijos.

*Este reportaje está realizado por la Fundación porCausa.

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