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¿Cuál es la situación demoscópica del PSOE?

Actualmente, el PSOE es el partido que más retrocedería respecto a las elecciones generales de 2016. Y el que cuenta con un menor porcentaje de votantes fieles

Los votantes socialistas están ligeramente más situados a la izquierda de lo que perciben que está posicionado el PSOE

El PSOE no consigue despertar más simpatía que el PP en el conjunto del electorado

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Colas de ciudadanos a la entrada de Ferraz.

Colas de ciudadanos a la entrada de Ferraz. Rodrigo Ponce de León

En apenas diez días conoceremos quién será la persona elegida por los militantes socialistas para ocupar la Secretaría General del PSOE. Y, sea quien sea el candidato (Susana Díaz, Pedro Sánchez o Patxi López) que resulte vencedor de las primarias socialistas, es evidente que tendrá que enfrentarse a enormes retos para lograr reflotar a un partido que, a nivel nacional, lleva encadenando estrepitosas derrotas desde hace seis años y sumido en una profunda crisis interna.

Entre los retos inmediatos del nuevo o nueva dirigente socialista estará conseguir calmar las aguas del partido tras un convulso período de enfrentamientos internos y heridas abiertas para evitar que haya escisiones o que la división interna se perpetúe, así como recuperar la proyección política perdida después de ocho meses de interinidad. Por otro lado, también tendrá que afrontar el reto de modernizar la organización del partido y de construir un proyecto político ilusionante y creíble en un contexto marcado por las dificultades de muchos partidos socialdemócratas europeos para conectar con su electorado tradicional.

Como punto de partida, el próximo o próxima dirigente socialista tendrá que tener en cuenta el "estado demoscópico" en el que se encuentra el PSOE. Un estado que se puede condensar en seis apuntes a partir de los datos del último barómetro del CIS realizado en la primera semana de abril:

1. El PSOE es el partido que más retrocedería respecto a las generales de 2016.

Si comparamos el porcentaje de voto estimado por el CIS en abril con los resultados obtenidos en los últimos comicios generales, encontramos que sólo Ciudadanos mejoraría su posición, mientras el PP, PSOE y Podemos perderían apoyos. Pero el mayor retroceso lo sufriría el PSOE (-2,8 puntos porcentuales), seguido del PP (-1,5) y de Podemos (-1,4).

Si bien es verdad que, en comparación con su mes "horribilis" de octubre tras la dimisión forzada de Pedro Sánchez, los socialistas han conseguido recuperar apoyo electoral y en abril, además, han recuperado (aunque por tan sólo dos décimas de diferencia) la condición de segunda fuerza política en voto estimado. Algo que, no obstante, no se debe tanto a la mejora del PSOE, como a la caída (de dos puntos) sufrida por Podemos respecto a enero. La batalla interna librada entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón y saldada con la victoria del primero sobre el segundo parece haberle pasado factura a la formación morada. Y ahora es el PSOE quien se beneficia de ello, tal y como, a su vez, a Podemos le había beneficiado en los últimos meses la crisis de liderazgo vivida en el PSOE.

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2. El PSOE es el partido de ámbito nacional con un menor porcentaje de votantes fieles.

Algo menos de un 66% de los electores que optaron por el PSOE en las elecciones generales de 2016 volverían a hacerlo ahora. Entre los votantes socialistas que no repetirían, hay un 18,2% de indecisos (no saben qué votarían), un 3,9% de abstencionistas, un 3,6% que votaría a Unidos Podemos, un 3,2% que optaría por Ciudadanos y un 1,2% que se decantaría por el PP.

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3. El líder que recibe una puntuación más baja entre sus votantes es Javier Fernández.

Desde el inicio de esta legislatura, y ante la ausencia de un secretario general, el líder de facto del PSOE ha sido el presidente de la Comisión Gestora y presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández. Pese a ser un líder muy poco conocido a nivel nacional entre la ciudadanía (un 70% no lo conoce), Fernández ha destacado por ser uno de los políticos con mayor grado de aprobación social. En abril, Javier Fernández (con una puntuación de 4,12 en una escala de 0 a 10) es después de Alberto Garzón (4,26) el líder de ámbito nacional mejor valorado. Sin embargo, es el que recibe una puntuación más baja entre sus propios votantes en comparación con la que obtienen el resto de líderes entre sus respectivos electorados.

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4. Desde el inicio de esta legislatura, la mayoría de los votantes socialistas no han valorado de forma positiva la actuación política del PSOE.

Preguntados por la labor de oposición realizada por el PSOE, el 61% de los ciudadanos la califican como mala o muy mala. Esta opinión es más negativa que la que tiene la ciudadanía de la gestión realizada por el gobierno de Rajoy, pues el porcentaje de los que valoran de forma negativa esa gestión es del 53,1%. Pero lo llamativo es que ni siquiera los votantes socialistas consideren mayoritariamente que la actuación del PSOE ha sido buena, sino "regular" y sea más elevado el porcentaje de los que la valoran de forma negativa, que positiva.

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5. Los votantes socialistas están ligeramente más situados a la izquierda de lo que perciben que está posicionado el PSOE.

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6. El PSOE no consigue despertar más simpatía que el PP en el conjunto del electorado.

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Tratar de utilizar los últimos datos del CIS como material de campaña por parte de los candidatos socialistas para defender sus diferentes posiciones y, por tanto, como  arma arrojadiza puede resultar inevitable dada la cercanía de las primarias. Desde lecturas interesadas, se pueden encontrar tanto "datos" a favor como en contra de las candidaturas en liza.

Hablar de "remontada" tras la dimisión de Pedro Sánchez o, por el contrario, aferrarse al último peor resultado cosechado como listón electoral quizás tenga un efecto para arañar votos de los militantes. Pero sería deseable que los socialistas ampliaran el foco de atención y no perdieran la perspectiva de una panorámica demoscópica que, con independencia del dirigente que ha llevado las riendas del partido en los últimos siete años, ha sido continuada y profundamente desfavorable.

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