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Portugal teme que el brexit le deje más aislado en una Europa menos atlántica

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Portugal teme que el brexit le deje más aislado en una Europa menos atlántica

Portugal teme que el brexit le deje más aislado en una Europa menos atlántica

La hipótesis de que los británicos decidan abandonar el proyecto europeo preocupa en Portugal por motivos económicos, pero también geoestratégicos, ante la perspectiva de que la marcha de uno de sus socios históricos dé paso a una Unión Europea (UE) más virada hacia el centro del continente y menos atlántica.

El desasosiego que provoca el referéndum en Portugal es reconocido por algunas de las principales autoridades del país en público, mientras que en privado se oye incluso la palabra "tragedia" para definir el tsunami que podría provocar el triunfo del brexit en el referéndum que se celebra mañana, 23 de junio.

Los lazos que unen Lisboa y Londres son históricos y se remontan a siglos atrás, cuando los portugueses se acostumbraron a recibir apoyo del Reino Unido para hacer frente a los intentos de invasión de españoles y franceses.

Diferentes miembros del Gobierno recordaron estos días que ambos países "tienen la relación diplomática más antigua del mundo" debido al Tratado de Windsor, firmado en 1386 y aún hoy vigente.

Esa especial relación "existirá siempre", sentenció el primer ministro, el socialista António Costa, quien se esforzó en insistir que la decisión de los británicos será "soberana" y deberá respetarse, independientemente del resultado de la consulta.

En su opinión, "Europa y el Reino Unido deberán estar siempre juntos, sea cual sea la forma", ya que sus caminos se entrecruzan inevitablemente.

Su ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral, fue más enérgico a la hora de alertar de los peligros del brexit para los suyos: "Portugal es un país atlántico y el Reino Unido también lo es. Ellos tienen peso y empujan Europa hacia el Atlántico, por lo que su salida le haría virar más hacia el interior del continente y, en esa UE, Portugal sería un país más periférico y menos central".

Caldeira recalcó que los británicos "juegan un papel de equilibrio en Europa y no sería positivo que eso desapareciese", sobre todo para los intereses de Portugal.

Aunque el ministro restó importancia al impacto de una hipotética salida del Reino Unido a nivel económico por no encontrarse entre sus principales socios comerciales, sí alertó de sus consecuencias "más a medio y largo plazo, en términos políticos y de orientación" geoestratégica.

También el jefe del Estado luso, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, advirtió de la importancia de que Europa "no sufra una mutilación" con la marcha de uno de sus miembros claves.

Al más alto nivel en Portugal existen igualmente recelos sobre el escenario post-Brexit, con los países de Europa del Este dispuestos a tensar la cuerda con Bruselas por conseguir nuevas prebendas y amenazando con abandonar el barco.

Por no mencionar las más que previsibles turbulencias en los mercados que provocaría una victoria del "sí" en el referéndum, con Lisboa colocada una vez más entre las candidatas a sufrir con más virulencia sus consecuencias.

La dimensión económica -más de 3.000 empresas lusas operan en las islas británicas-, la presencia masiva de inmigrantes en Reino Unido -oficialmente son más de 230.000- y la importancia del turismo inglés para el Algarve (sur) son otros motivos que explican la preocupación de Portugal.

Así lo defendió hoy en declaraciones a Efe el investigador del Instituto Portugués de Relaciones Internacionales Bernardino Pires de Lima, quien publicó recientemente un libro sobre el papel del movimiento atlántico en la geopolítica del siglo XXI.

"En Portugal existe una sensibilidad atlántica, Lisboa siempre luchó por que la UE tuviera un pilar atlántico y no estuviera circunscrita a la geografía continental. Somos más relevantes con el Atlántico que sin él porque nos permite compensar nuestra periferia continental", detalló.

En su opinión, "el Brexit incentiva a que otros países hagan referendos nacionales -para decidir su permanencia en el proyecto- y el 'remain' incentiva a los estados miembros a ir a Bruselas para negociar nuevas cláusulas a su favor" .

"Ninguno de los dos escenarios es bueno para la UE, pero no hay nada peor que dividir el proyecto y empezar un debate entre países que se den la espalda y con un regreso al proteccionismo", razonó.

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