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Peter Dinklage

Más allá del uso de personajes extraños como contrapunto psicodélico se empieza a ver una cierta “normalidad” en personajes que estamos poco acostumbrados a ver, más allá de villanos resentidos con el mundo o pobres almas golpeadas por la fatalidad del destino

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Peter Dinklage, de "Juego de Tronos, protagoniza un anuncio de cerveza

Peter Dinklage EFE

Raras veces se aparta la mirada de la discapacidad para asomarse al verdadero ser, al talento, al carisma más allá de las limitaciones personales de cada uno. Es el caso de Peter Dinklage, mundialmente conocido por su papel de Tyrion Lannister en la saga de Juego de Tronos. Desde mi punto de vista es uno de los pocos casos en los que la discapacidad se queda en un segundo plano para dejar paso al carisma arrollador de este actor, unido irremediablemente al personaje de Juego de Trono.

Pero más allá de Tyrion, es un actor que lleva muchos años trabajando en teatro y en cine. Y se ha hecho un hueco por méritos propios. Su capacidad actoral es tremenda y su discapacidad, lejos de ser un estorbo, es una marca de identidad. En el mundo de la actuación lo interesante es que te recuerden y está claro que Dinklage no deja indiferente a nadie. Más si en el caso de su personaje interpreta a un déspota mujeriego y vividor que ha hecho las delicias de sus mayores fans y ha acercado a la serie a otros muchos por su tremendo carisma.

Nacido en 1969 en Nueva Jersey empezó a actuar desde pequeño, estudió arte dramático en la escuela Bennington protagonizando un gran número de producciones amateurs. Debutó en el cine con Vivir rodando, película que trata el tema de los rodajes de bajo presupuesto.

Yo lo recuerdo en la película Vías Cruzadas, del año 2003, en una película que retrata el tema del cual me quejaba hace un par de semanas, la discapacidad como tema central de la vida de las personas. Pero en el otro extremo está el personaje de Tyrion cuya discapacidad no es más que un rasgo entre otros muchos. Y es que cuando el personaje es carismático, da igual el físico.

¿Por qué entonces no hay más actores con discapacidad? ¿Es una cuestión de belleza? ¿Es una cuestión de clase?¿Es una cuestión de normatividad? Se podrían aducir muchos motivos por los cuales se podría contestar a esto. Como ya hablé hace un par de artículos en personajes grises, también es interesante que hay personajes principales cuya discapacidad fuera una parte del personaje, pero no el tema central de su drama. Porque el hecho de que Tyrion Lannister sea como es le da carisma, le despoja de cualquier resquicio de discapacidad para convertirse en un personaje fuerte y malvado, frívolo y superficial, como el resto. No hay diferencia entre ese personaje y otros de la serie que son absolutamente desalmados.

Más allá del uso de personajes extraños como contrapunto psicodélico se empieza a ver una cierta “normalidad” en personajes que estamos poco acostumbrados a ver, más allá de villanos resentidos con el mundo o pobres almas golpeadas por la fatalidad del destino.

Peter Dinklage encarna, sin duda, el hombre que rompe estereotipos, que lejos de dar pena transmite una fuerza y un carisma grandioso. Es un soplo de aire fresco en el panorama cinematográfico de guapos de salón y donde la actuación queda, muchas veces, en un segundo plano. A sus pies Mr. Dinklage.

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