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Los Aznar-Oriol se montan una cancha de polo privada en una zona de máxima protección ambiental

La finca La Montana, situada en el Parque del Río Guadarrama, en Madrid, sirvió para celebrar el torneo Abierto Aznar 2014 entre mayo y junio

La familia de la presidenta del Círculo de Empresarios, que también se construyó una mansión en el Parque Nacional de Cabañeros, en este caso pidió permiso para la siembra de pastos y uso recreativo con caballos

El fiscal jefe madrileño archivó unas investigaciones al recibir un informe de la Comunidad de Madrid

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El campo de polo en La Montana el 16 de septiembre según el visor de la Comunidad de Madrid.

El campo de polo en La Montana, el 16 de septiembre, según el visor de la Comunidad de Madrid.

La familia Aznar-Oriol se ha montado una cancha privada de polo en el corazón del Parque Regional del Curso Medio del Guadarrama (Madrid). Los trabajos han transformado una finca en la zona de máxima protección ambiental hasta convertirla en cancha y dejarla dispuesta para organizar el torneo Abierto Aznar 2014. Como ha ocurrido con la construcción de su  mansión en el Parque Nacional de Cabañeros (Castilla-La Mancha), una mezcla de permisos parciales, falta de control y política de hechos consumados ha permitido al marido de la polémica presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, usar el terreno protegido según su deseo, saltándose los objetivos para los que se creó el parque según una ley de 1999.

Desde al menos 2009, los dueños de la finca La Montana –en la ribera del río Aulencia– han ido convirtiendo el paraje a su gusto. Una adaptación que llegó a su momento culmen con la celebración de la copa deportiva entre el 28 de mayo y el 8 de junio de este año. Seis equipos, 24 caballos de gran porte, boxes para los animales, un aparcamiento para el público, puestos de comida y bebida... Y todo en un área de los sotos y vegas del río Aulencia diseñada, según la propia dirección del parque, para "conservar los recursos naturales, culturales y el mantenimiento de los procesos ecológicos, para evitar su degradación".

Crear una cancha de polo de la nada no es tarea de unas pocas semanas. De hecho, el campo de juego ocupa unas cuatro hectáreas de las aproximadamente seis que forman La Montana. Los trabajos en el terreno han durado años, durante los cuales el Área de Disciplina Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de Madrid ha tenido conocimiento de lo que estaba ocurriendo en el parque regional de su competencia. Sin embargo, sobre el torneo, un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente indicó a eldiario.es que "el Parque Regional no ha recibido ninguna denuncia sobre la celebración de este evento ni ninguna petición por parte del dueño para la organización de tal torneo".

A escasos 80 metros del curso del río se han removido tierras y se ha aplanado el terreno para dejarlo apto para las competiciones. Se ha plantado césped, se ha creado una laguna artificial y se han levantado infraestructuras con vistas a dar servicio a la copa de polo que lleva el nombre del naviero Alejandro Aznar. Medio Ambiente reitera que "el promotor cursó una solicitud para realizar prácticas recreativas con caballos" y que se admitió "advirtiendo" que se entendía como "una actividad ganadera genéricamente aceptada". ¿Limitaciones? "No pueden moverse tierras, ni instalar gradas ni carpas, ni megafonía", aclaran en la Consejería.

Mansión en Cabañeros, cancha en Guadarrama

En un episodio que recuerda al proceso que los Aznar-Oriol han utilizado en el Parque Nacional de Cabañeros, la cancha ha ido beneficiándose de algunas autorizaciones parciales que no reflejaban el objetivo final. Fuentes de la Administración regional aseguran que el Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo (a cuyo término municipal pertenece la finca) ha permitido hacer en esa zona una "plantación de pastos".

Mientras las tareas avanzaban, se ha ido acumulando la apertura de expedientes sancionadores contra la propietaria legal del suelo: la empresa Ibaizabal de Cartera, perteneciente a la familia Aznar. Alguno incluso ha conllevado, según fuentes administrativas, una multa de 6.000 euros por edificar en territorio protegido. Ningún obstáculo en la senda para conseguir que los caballos y los jinetes se dieran cita en la primavera de 2014.

El equipo de polo Marques de Riscal.

El equipo de polo Marqués de Riscal.

En 2013, los expedientes administrativos desembocaron en acciones ante la Fiscalía de Medio Ambiente. Se abrió una investigación por las construcciones, la nivelación de terreno y hasta por la deforestación de algunas encinas y retamas. El proceso penal exigió que unos inspectores del Ayuntamiento se pasaran por la finca. Sólo dieron cuenta de una extensión de pasto. El propio director del parque informó de que las actividades recreativas con caballos, si bien no están expresamente recogidas como compatibles, podrían realizarse. Pero no toda la parafernalia que estaba provocando la construcción de la pista. Ni la posterior celebración del torneo.

Mientras se practicaban todas estas diligencias, el Abierto Aznar de polo 2014 se disputó en el paraje elegido: La Montana. Seis equipos jugaron los partidos entre el 28 de mayo y el 8 de junio. "Había chiringuitos, puestos de catering y aparcamiento para que los asistentes llegaran en coche hasta la finca", relatan a eldiario.es algunos de los espectadores de la competición. Había "boxes para los caballos, banquillos para los equipos" en las planicies que se habían creado durante los meses de transformación. La pradera de juego sigue allí. El torneo lo ganó el equipo Marqués de Riscal –que lleva el nombre de la bodega propiedad de la familia–, en el que juega el propio Alejandro Aznar.

Un mes después de entregarse la copa a los vencedores, fue el fiscal jefe de Madrid, José Javier Polo –no el dedicado directamente a los delitos medioambientales–, quien se encargó de archivar las investigaciones. La Dirección General de Urbanismo y Estrategia Territorial de la Comunidad de Madrid le había indicado, adujo, que la existencia de un campo de polo sí era compatible con la clasificación urbanística de los suelos, y que las construcciones que se utilizaron no vulneraban las normas del municipio de Villanueva del Pardillo. Ni una alusión a la Dirección General de Medio Ambiente ni al Área de Espacio Protegidos que gestiona los parques regionales.

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