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Pilar Alegría, candidata del PSOE: “Percibo la pulsión y las ganas por dar carpetazo a dos años de desgobierno”

La candidata socialista, Pilar Alegría, junto a la Puerta del Carmen de Zaragoza.

Luis Faci

5 de febrero de 2026 22:32 h

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No ha sido una campaña fácil para Pilar Alegría. La candidata socialista ha tenido que lidiar con ataques continuos más vinculados con la polarización política que con su labor en Aragón, y también con unas encuestas que coinciden en situar al PSOE en su suelo electoral en la comunidad. Su campaña ha estado alejada de los grandes focos, con mucha presencia en redes sociales, pocos mítines y actos en su mayor parte cerrados a afiliados y simpatizantes. Y sus propuestas han tenido como principal vector los servicios públicos, la pata que más cojea para el popular Jorge Azcón.

Antes de la convocatoria electoral, usted ofreció a Azcón negociar los presupuestos, pero él dijo que no se fiaba de usted. ¿De quién de los dos se deberían fiar más los ciudadanos?

Nosotros dijimos desde el primer momento queríamos sentarnos a negociar, que estábamos dispuestos a hablar de un presupuesto, con medidas que nos parecían bastante asumibles y que desde luego lo mejoraban. Frente a ese ofrecimiento responsable, la respuesta que obtuvimos fue el desprecio más absoluto. Al mirar en perspectiva, en estos dos años y medio de legislatura el comportamiento del grupo del PSOE ha sido de responsabilidad: de hecho, el primer techo de gasto de Azcón [en noviembre 2023] también salió adelante gracias al apoyo socialista. Lo que Jorge Azcón demostró es que el adelanto electoral estaba ya decidido. Un adelanto que desde luego que responde en exclusiva a la agenda propia y personal de Jorge Azcón y, sobre todo, al mandato de Feijóo.

Pedía una campaña limpia. ¿Lo está siendo?

Yo desde luego cumplo lo que digo. Lo menos que podemos ofrecerle a la ciudadanía es una campaña limpia y propositiva, donde se hable de Aragón y de los problemas de los aragoneses, con las soluciones que queramos plantear para esos problemas.

¿Y del otro lado, de la parte del PP o de Vox?

Todos los ciudadanos han podido escuchar y leer cómo han afrontado esta campaña: los insultos que he recibido por parte de ambos partidos. Y cuando el insulto se erige en la estrategia política es porque no tienes nada mejor que ofrecer. Mire por ejemplo el insulto al presidente Pedro Sánchez en Teruel: no tienen otro tipo de argumentos.

Dice que a los socialistas se les dan bien las campañas electorales, ¿con qué expectativas parten?

Las expectativas son buenas. Soy consciente que sigue habiendo un número importante de indecisos, pero esa indecisión se va minorando con el paso de la campaña electoral. He visto y he sentido una evolución muy positiva en la gente. He recorrido las 33 comarcas, con no sé cuántos miles de kilómetros, y percibo esa pulsión y esas ganas. Las ganas, en definitiva, de dar carpetazo a estos dos años de desgobierno.

En la estrategia diseñada por Pedro Sánchez para que los ministros y ministras sean candidatos autonómicos, a usted le ha tocado ser la primera. ¿Supone una responsabilidad especial?

La responsabilidad primera con la que me presento a estas elecciones es con los aragoneses. Pero quiero recordar que cuento lógicamente con la experiencia de haber sido durante cuatro años ministra del Gobierno de España. Hace un año decidí voluntariamente dar un paso adelante para ser la secretaria general del PSOE aragonés. Fui a un proceso de primarias y lo gané, y también me presenté a la candidatura para las elecciones: en ambos procesos he tenido el apoyo de los compañeros y de los militantes. Esa es la enorme responsabilidad con la que afronto estas elecciones: ser la próxima presidenta de los aragoneses.

Salvo el CIS, ninguna de las más de 15 encuestas que ha habido en las últimas semanas otorgan a la suma PP y Vox menos de 40 diputados. Eso quiere decir que cualquier gobierno pasaría por Jorge Azcón. ¿Cuál es la estrategia que sigue un candidato o candidata en ese escenario adverso?

Es importante esperar a la verdadera encuesta, que es el 8 de febrero. Es la que nos trasladan los ciudadanos. Tuvimos ya un Gobierno de Aragón con el PP y Vox: no tengo ninguna duda de que, si esa suma se da el 8 de febrero, no tendrán ningún problema para entenderse. ¿Qué quiero decir con esto? Que el PP no es el dique de contención contra la extrema derecha, sino que es el partido que le abre la puerta de las instituciones. Y diré otra cosa: la única opción y el único voto capaz de generar un Gobierno alternativo, progresista, que frene a la extrema derecha, es el voto al PSOE.

El único voto capaz de generar un Gobierno alternativo, progresista, que frene a la extrema derecha, es el voto al PSOE

¿Sería llegar a 23 diputados un buen resultado para usted y quedarse en 18 un fracaso?

Hasta el domingo, prefiero no hacer ningún tipo de elucubración; no hago cálculos de escaños. Afronto este proceso electoral con ganas, con ilusión y, sobre todo, con la intención y el objetivo de conseguir un mayoritario apoyo de los aragoneses. Y, a partir del 8 de febrero, ya veremos.

Y ¿seguirá Pilar Alegría como líder de la oposición si no consigue el gobierno?

Cuando yo doy el paso de ser secretaria general y candidata a las elecciones autonómicas, lo hago con el convencimiento de mantener mi compromiso con Aragón desde ya, y para todo lo que venga por delante.

La presencia de líderes nacionales de PP y Vox en esta campaña, como Feijóo, Ayuso, Abascal, es constante. En cambio, Pedro Sánchez va a venir solo tres veces, una por provincia. ¿Afecta el hecho de que haya tanto representante nacional a la hora de centrar el foco en la realidad autonómica?

Debemos hablar de los problemas y las propuestas para los aragoneses, y en ese ámbito he centrado mi campaña. La derecha tiene por objetivo nacionalizar la campaña y no hablar de las cuestiones que realmente importan a los aragoneses.

Y ¿no se esperaba quizá algún guiño de Pedro Sánchez con Aragón en forma de anuncio?

El guiño que ha trasladado es cómo le ha sentado a los aragoneses el Gobierno de España durante estos años: hablamos de la subida de las pensiones, que ayuda a 290.000 aragoneses; de los fondos europeos, con 4.000 millones de euros para desarrollar importantes proyectos; de la subida del SMI, que beneficia a muchos miles de personas en Aragón. Son políticas que han beneficiado a los aragoneses respecto a 2018.

En el primer Gobierno PP-Vox hubo medidas como la derogación de la Ley de Memoria Democrática. ¿Un segundo gobierno con la extrema derecha puede tener efectos aún más intensos para los aragoneses?

Sin duda. Menciona la Ley de la Memoria Democrática, pero podemos también hablar del desgobierno absoluto y profundo que hemos tenido, de la despoblación o del sector primario: quiero recordar que Azcón dio las competencias a Vox en un tema tan sensible y a gestión de la extrema derecha fue exactamente igual a cero. A partir de ahí, que desde luego un futuro gobierno de PP-Vox traerán medidas mucho más reaccionarias.

¿Cómo se combate desde lo local un fenómeno como el de los extremismos, que es tan global?

Desde luego, como no se le combate es blanqueando a la extrema derecha y abriéndoles la puerta de los gobiernos. Hay que poner pie en pared, con políticas que confronten su forma de hacer y de entender la sociedad.

Ha vuelto a entrar en campaña el trasvase, que al fin y al cabo es una competencia estatal. ¿Si sigue gobernando Azcón y llega Núñez-Feijóo a la Moncloa, observa un riesgo de que el trasvase se acabe llevando a cabo?

Por supuesto. Ahí tenemos el vídeo de Azcón en Murcia aplaudiendo el trasvase. Ha estado siempre sobre la mesa con gobiernos del PP, mientras que derogar el trasvase fue la segunda decisión que tomó Zapatero tras retirar las tropas de Iraq. Puede ser una realidad con un Gobierno PP-Vox.

Alegría, en la sede de elDiario.es en Aragón.

En la propuesta de financiación autonómica, el Ministerio cifró en 630 millones de euros lo que llegaría extra a Aragón. El PP alude al informe de un investigador de Fedea según el cual la comunidad aragonesa estaría a la cola, pero el catedrático Julio López Laborda ha hecho números y ha llegado a la conclusión de que Aragón se queda en la media. ¿No hubiese ayudado un poco más de transparencia por parte de Hacienda a la hora de explicar las cifras? Nadie sabe cómo llegan a esos 630 millones de euros.

Casi desde el principio de la legislatura ha habido una intención por parte del Gobierno de España de sentarse a negociar sobre la financiación autonómica. Un debate que no es sencillo, como evidencia el hecho de que el sistema lleve tanto tiempo caducado; en los siete años del Gobierno de PP les hubiese correspondido plantear un nuevo modelo, pero optaron por el silencio y la callada por respuesta. En diciembre de 2023, Pedro Sánchez le planteó a Feijóo debatir sobre tres temas: la renovación del Consejo General del Poder Judicial, la reforma del artículo 49 de la Constitución y el modelo de financiación autonómica; de nuevo, la callada por respuesta. A partir de ahí, hay una propuesta con la que, como traslada, Aragón consigue esa financiación de 630 millones de euros. ¿Cuál es la respuesta alternativa del PP? El ‘no’ constante. Y por una cuestión de sectarismo ideológico. Primero, esta negociación habilita a que Aragón pueda negociar con el Gobierno de España de tú a tú, aplicando la bilateralidad que recoge nuestro Estatuto. Algo, por cierto, que yo desde luego como presidenta pienso poner en marcha. A partir de ahí, tenemos 630 millones de euros más: con este dinero, ¿qué podemos hacer?, ¿qué políticas se pueden desplegar que mejoren la vida de los aragoneses? Más de 4.000 viviendas públicas. O más de 80 residencias públicas. O contratar a médicos y a docentes. O una de las medidas que propongo: que el comedor escolar sea gratuito hasta los 16 años. Ese es el verdadero debate sobre financiación autonómica: consolidar el estado de bienestar y mejorar la vida de la gente.

Pero ¿no es igual de tramposo esgrimir el informe de Fedea, como hace el PP, que utilizar cifras absolutas, cuando solo a través de las relativas podemos saber si Aragón cae o sube respecto al resto de comunidades autónomas?

Primero, el informe de Fedea, que es una valoración, hace una simulación con unos datos del año 2023, cuando los que se van a utilizar son los del 2027. Además, no tiene en cuenta ni el impuesto de patrimonio ni las condiciones aplicadas para la población ajustada. Pero es que hay un segundo informe que el propio presidente Azcón solicitó a la Cámara de Cuentas de Aragón donde este órgano hablaba de un déficit de 560 millones. A partir de ahí, yo creo que lo que los ciudadanos se preguntan es: con esta financiación ¿en qué se puede mejorar?, ¿qué políticas se pueden desplegar? Y yo tengo muchas propuestas para poder destinar estos recursos.

Sobre el modelo de financiación, lo que los ciudadanos se preguntan es: con esta financiación ¿en qué se puede mejorar?, ¿qué políticas se pueden desplegar? Y yo tengo muchas propuestas para poder destinar estos recursos

En todo caso, es seguro que, si usted hubiese tenido oportunidad de elegir en qué momento abrir el debate de la financiación autonómica, tan complejo y tan tendente a los populismos, desde luego no hubiera sido este.

Pero si se da cuenta, ninguna comunidad autónoma recibe menos recursos que ahora en materia de financiación. Y a partir de ahí, ¿qué le voy a decir? Más allá de si se abre en enero o en febrero, es una cuestión que tiene suficiente peso, suficiente importancia, y una vez planteada, para mí el verdadero debate es plantear a qué actuaciones se puede destinar esta financiación. Y cuando hablas con la gente lo que te trasladan es que los principales problemas que están sufriendo son la imposibilidad de encontrar vivienda pública o la sanidad, con esas largas listas de espera. Ahí es donde hay que destinar los recursos para ampliar y consolidar derechos.

La sanidad, como dice, está centrando gran parte de su campaña. Ha prometido reiteradamente un máximo de tres días para que te atienda el médico. Pero ¿cómo se articula eso? Porque con la falta de médicos que hay parece complicado.

Evidentemente, tienes que habilitar nuevas plazas de médicos, tienes que inyectar recursos y, sobre todo, ser capaz de hacer buenas planificaciones. Quiero recordar que la anterior consejera de Sanidad, Sira Repollés, en el Gobierno de Javier Lambán, plantó un buen plan de choque para reducir esas listas de espera. Tuvo un impacto y abrió el camino para poder desarrollarlo de una manera distinta a la actual. Porque como desde luego no se reducen las listas de espera es cerrando las urgencias de los centros de salud de la tarde, como pasa en la ciudad de Zaragoza.

Uno de los proyectos estrella para el frustrado presupuesto de 2026 del presidente Azcón era concertar el bachillerato. ¿Lo ve necesario?

En absoluto. Es una propuesta absolutamente ideológica; entre otras cosas, porque él sabe perfectamente que hay más de 2.500 plazas públicas en bachillerato. Y también lo quiere desarrollar en la etapa de 0 a 3 años, ¿eh? Desde mi punto de vista, los recursos deben ir destinados a consolidar y a mejorar esas políticas públicas. Ahora mismo, la necesidad que hay en la sociedad es de tener plazas públicas, gratuitas, de 0 a 3 años: que te permitan escolarizar a tu hijo… y que facilite esa conciliación personal y familiar sin tener que dejarte más de la mitad de tu salario. Una de las cosas positivas que han traído los fondos europeos, y lo pude comprobar como ministra, es que a Aragón se le transfirieron más de 21 millones de euros para habilitar más de 2.000 plazas públicas de 0 a 3 años: esa es mi apuesta y esa es mi política.

El PP atribuye el aumento de las movilizaciones sociales a que gobierna la derecha. Desde luego, es un hecho que las protestas han crecido; en Cuarte de Huerva, en Garrapinillos y en muchos puntos más. ¿Cómo percibe este fenómeno?

Es que ha habido una clara dejación hacia la escuela pública. En esta campaña electoral he tenido posibilidad de hablar con muchas AMPA (asociaciones de madres y padres de alumnos) y las quejas o las reivindicaciones por la falta de profesorado, de auxiliares o por la reducción de las rutas escolares son constantes. ¿Cuántos proyectos educativos ha abierto Jorge Azcón durante estos dos años? Íntegramente suyos, quiero decir. ¿Cuántas escuelas? Nada: las únicas infraestructuras educativas que se han inaugurado las dejó ya avanzadas el Gobierno de Javier Lambán con el consejero Felipe Faci. De hecho, había propuestas educativas prácticamente finalizadas, a falta solo de comenzar la obra, y la respuesta del Gobierno de Azcón ha sido nula. Me refiero, por ejemplo, al aulario de Pinseque: los 300 chavales siguen yendo todas las mañanas con cinco autobuses hasta el instituto de Alagón.

En vivienda, el Gobierno de Azcón justifica que una promoción para alquiler social que impulsa en Huesca suba la renta de 500 a 900 euros porque, según dice, de lo contrario el proyecto no resulta atractivo para el sector privado. ¿Está de acuerdo?

Pensar que 900 euros es un alquiler asequible es vivir en un mundo irreal. A esto se suma que el Gobierno de Azcón ha decidido no aplicar una ley, la de Vivienda, con la unos 150.000 aragoneses se beneficiarían: al declarar las zonas tensionadas, verían cómo su alquiler se reduce; está pasando en A Coruña o en Barcelona. Y, por supuesto, los propietarios de esas viviendas también recibirían esas bonificaciones y exenciones fiscales. Lo que yo planteo es que una vivienda pública y asequible nunca tener una cuota superior a 500 euros, porque si no es imposible hacer frente al pago. Ahora, lo que sí vemos en el PP es la política especulativa que siempre les ha acompañado.

Azcón afirma que, cuando gobierna la derecha, la izquierda les acusa de privatizar, pero que cuando lo hace el PSOE lo llaman colaboración público-privada. ¿Hasta qué punto esta colaboración pública-privada no supone una privatización de servicios como la sanidad o la vivienda?

Lo que le puedo decir es que lo que estamos viendo ahora mismo, especialmente en materia sanitaria, no se había vivido nunca. Hay ejemplos de sobra. En los dos años y medio que lleva al frente del Gobierno de Aragón no ha sido capaz de habilitar los accesos al hospital de Teruel, que es lo único que quedaba; eso no ha sido una prioridad, cuando es una infraestructura muy necesaria para la ciudad. O el Hospital de Alcañiz, que sigue medio gas. Sin embargo, qué cosa más curiosa, aquí en Zaragoza en el mismo periodo de tiempo se han dado todos los pasos para habilitar y abrir un nuevo hospital privado, incluso otorgándole la posibilidad de ser hospital universitario. Y ¿lo que estamos viendo con la externalización de servicios en el Obispo Polanco? No solo se está privatizando, sino que se está pagando por guardia a los médicos de la privada cuatro y cinco veces más que a los de la pública. Son pruebas claras y evidentes del modelo privatizador hacia el que quiere ir el Gobierno de Jorge Azcón. Desde luego, mi modelo es radicalmente distinto.

Con la necesidad de mano de obra que va a haber en Aragón en los próximos años, ¿no es un contrasentido oponerse a la regularización de inmigrantes?

En estos momentos, más del 15% de las aportaciones a la Seguridad Social que tenemos ya en Aragón vienen de personas migrantes. Y es cierto: se va a necesitar y se necesita mano de obra en múltiples sectores si queremos seguir progresando como sociedad. Hablamos de los cuidados, del ámbito logístico o de la automoción. Y quiero que esos trabajadores y trabajadoras se incorporen con todos los derechos, que es lo que persigue esta regularización. La posición del PP es cínica: no cabe más cinismo. La iniciativa legislatura popular que se registró en el Congreso contó con el apoyo del Partido Popular. Pero ¿qué ha pasado? Que en el momento en que Vox tira del ronzal y le dice que esto no puede ser, el PP cambia de posición. Lo llamativo es que este proceso de regularización se ha hecho en otros momentos, con gobiernos de distinto color político. Lo que busca es dar más derechos a personas que ya están aquí y que al trabajar lo hagan cotizando a la Seguridad Social y generando derechos.

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