Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
ENTREVISTA

El vicepresidente del Congreso, sobre el diputado de Vox que se encaró con él: “Pensé que me agredía”

El diputado de Vox, José María Sánchez, encarándose con el vicepresidente del Congreso, Gómez de Celis

José Enrique Monrosi

15 de abril de 2026 14:47 h

25

Es una fotografía inédita en 40 años de democracia. Un diputado de ultraderecha, José María Sánchez, sube por las escaleras de la presidencia del Congreso en pleno debate parlamentario y se encara con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vicepresidente de la cámara y que en ese momento presidía la sesión. A pocos centímetros de su cara, el político de Vox le increpa de manera continuada hasta que, finalmente, puede ser expulsado. Una imagen que simboliza hasta qué punto la extrema derecha parece ser capaz de llegar a la hora de tensionar la institucionalidad del parlamento y la propia convivencia democrática.

Cuesta entender qué llevó a ese diputado de Vox a subir al estrado y encararse con usted. ¿Nos lo puede explicar?

Fue una situación muy tensa y muy triste para la democracia española, es una imagen muy icónica de lo que significa la llegada de la ultraderecha a España. La imagen de ayer se asemeja mucho a otra que es la subida al estrado por parte de Tejero en el 23 F, salvando todas las distancias del dramatismo de aquel momento, por supuesto. Pero la raíz ideológica es la misma, que es la destrucción de los principios democráticos y de convivencia.

¿Pero en qué contexto se produjo esa salida de tono tan lamentable? ¿Qué quería ese diputado ultra?

En mitad de la intervención de otro diputado pidió la palabra por alusiones, porque según él le decían algo desde ERC. Y se le denegó porque las alusiones no se solicitan en mitad de los debates, sino al final. La presidenta Armengol le llamó entonces al orden la primera vez porque interrumpió el debate. Volvió a ocurrir una segunda vez mientras yo presidía, también se la denegué y le apercibí por segunda vez por volver a interrumpir. Y entonces se acercó al estrado y empezó a gritarle a la letrada. Yo le conminé a que la dejara en paz y él volvió a interrumpir y a pedir la palabra una tercera vez. No se la di porque no se puede interrumpir a los portavoces durante los debates. Fue entonces cuando subió de manera agresiva, violenta, poniéndose a pocos centímetros de mi cara. En ese momento, sinceramente, pensé en algún tipo de agresión física.

¿Pensó que le podía agredir físicamente?

Sí, claro, valoré que me podía agredir. Fueron varios segundos y lo que sí me dio tiempo a pensar es que, si me llegaba a agredir, yo no le iba a responder de la misma manera. No quise perder la firmeza, porque todos los demócratas tenemos que estar firmes ante este tipo de situaciones, pero yo solo quería que abandonara el Pleno, que es lo que al final ocurrió.

La imagen es tremenda. Él subido al estrado a pocos centímetros de su cara y usted expulsándolo. ¿Qué le decía él?

Sinceramente, no lo recuerdo porque no estaba prestándole mucha atención. Nada de lo que me dijera era importante porque la simple subida al estrado y la violencia verbal y física que trasladó ya eran suficientes como para hacerlo inadmisible y que no importara nada más.

No recuerdo una situación así. ¿Usted?

Algo similar ya pasó con este mismo diputado cuando insultó a la diputada del Grupo Socialista Laura Berja, cuando la llamó bruja. También subió al estrado para protestar, aunque no fue de un modo tan violento como esta vez.

¿Le preocupa que esto suponga un antes y un después?

Creo que es muy preocupante, ya no por el funcionamiento de la cámara o por lo que podamos sufrir cada uno de nosotros. Para mí lo importante es que esa imagen simboliza que están en riesgo los valores democráticos y de convivencia. Y lo digo porque en muchas ocasiones se tiende a pensar que hay polarización, que hay cierta equidistancia incluso e igualdad de responsabilidades entre unos y otros, que todos los políticos somos iguales. Y no es verdad, no es para nada verdad. Hay una posición ideológica que tiene la violencia como principio fundacional.

Este señor ha sido expulsado del pleno, por tanto esta semana no va a participar, pero ante situaciones así de graves se pueden tomar otras medidas contra él. ¿Se plantean imponer algún tipo de sanción o valoran la apertura de expediente?

Poder, se puede, pero se valorará jurídicamente si es factible o no y, a partir de ahí, se tomarán las decisiones oportunas. Pero creo que hay suficiente armazón jurídico para valorarlo. Lo estudiaremos en estos días, a ver qué sucede.

¿Que se haya llegado hasta aquí tiene que ver con haber sido demasiado permisivo con la extrema derecha durante todo este tiempo y con que no se hayan atajado antes sus actitudes?

La llegada a las instituciones y también al Congreso de estas posiciones violentas por parte de la extrema derecha son una novedad democrática. Tendremos que ir poco a poco creando nuevas realidades jurídicas para afrontar estas nuevas situaciones. Pero sí le digo una cosa: frente al que tiene como principio fundamental de su acción política la violencia, ya sea ideológica o física, no hay herramientas o instrumentos que lo detengan. La única forma de pararlos es estar firmemente frente a ellos siempre y apelar a la responsabilidad de partidos como el Partido Popular, que le está abriendo las puertas en muchos ámbitos institucionales. Los ciudadanos tienen que tener claro que no se trata de izquierda o de derecha. Se trata de violencia sí o violencia no. Y por eso hay que expulsar democráticamente a estos partidos de los ámbitos institucionales. Yo creo que esa es la única vía.

Imagino que ni este señor ni nadie de Vox se ha dirigido a usted para pedirle disculpas, ¿no?

Un diputado de Vox me ha dicho que siente bochorno de lo que hizo su compañero.

Anda.

Es lo que me ha transmitido delante de más gente, en la cafetería del Congreso. Y se lo he agradecido.

Etiquetas
stats