El CIS enfría las opciones de Montero en las andaluzas y tensiona la confección de las listas electorales en el PSOE
“Al PSOE de Andalucía siempre se le ha dado mal la gestión de las expectativas. De las malas expectativas”, dice, con sorna seca, un veteranísimo del socialismo andaluz, ya en la retaguardia “militante”.
El PSOE andaluz es conocido por todos como un partido “ciclotímico”, propenso a los altibajos emocionales, sobre todo desde que discurre por la angosta senda de la oposición, tras ostentar el poder casi 37 años consecutivos.
Un día surfean en éxtasis la ola del “efecto Montero”, cuando el partido se encomendó a la mujer con más poder institucional de España como secretaria general y candidata en Andalucía (“Hemos elegido lo mejor que tenemos porque vamos a por todas”); y al día siguiente, vuelven a caer en depresión, cuando las primeras encuestas post Montero no arrojan el resultado esperado.
Ese socialismo andaluz, hogar de unos 40.000 militantes, se ha topado de bruces, este martes, con un inesperado fuego amigo: un sondeo de intención de voto del CIS para las elecciones andaluzas del 17 de mayo, que su líder y candidata, María Jesús Montero, conocía, pero muchos de sus acólitos no.
El instituto demoscópico del Gobierno de Pedro Sánchez -el más potente del país- ha enfriado las expectativas de la candidata socialista, situándola diez puntos por debajo en intención de voto del claro favorito, el popular Juan Manuel Moreno, a un mes y medio para las urnas. Es el primer sondeo de peso que se publica desde que se convocaron las elecciones, el 23 de marzo.
De los datos del estudio, además, se desprende que Moreno tira de la marca PP hacia arriba, mientras Montero arrastra la marca PSOE hacia abajo (el partido del puño y la rosa aún despierta entre los andaluces más “simpatía” que el PP, único parámetro en el que les ganan). Casi el 53% de los encuestados responde “Juanma Moreno” cuando se les pregunta quién prefiere que les gobierne, frente al 22,6% que elige a Montero.
El 45,7% de los encuestados ve al popular “más preparado para gobernar”, más “honesto” (39,5%), más “sincero”(40,2%), más “fiable” (42,3%) y más “dialogante” (47%), atributos que la socialista -exvicepresidenta del Gobierno y exministra de Hacienda durante ocho años- sólo inspira al 21,3% (preparada), al 18,3% (dialogante) y al 16,5% (fiable).
El CIS propone también una serie de méritos de un dirigente y pide a los encuestados que identifiquen esos valores con los candidatos: quién tiene más proyecto e ideas claras; más pragmatismo, iniciativa y capacidad de gestión para resolver problemas; quién tiene más sensibilidad, más conocimiento de los problemas de Andalucía y más visión de futuro. Moreno puntúa en todas por encima del 43%, mientras la cota más alta de Montero es el 23% en “capacidad de gestión”.
La exvicepresidentea del Gobierno fue consejera de la Junta de Andalucía, primero de Sanidad, luego de Hacienda, durante 14 años, con los gobiernos de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Los últimos ocho años ha sido un pilar del Ejecutivo de Sánchez, desde donde ha impulsado la quita de deuda autonómica y una propuesta de reforma del modelo de financiación autonómica, ambas beneficiosas en términos absolutos para Andalucía. A tenor del resultado de esta macroencuesta, incluso sus dotes como gestora de lo público tras más de dos décadas en gobiernos está muy desgastada entre los andaluces.
Fidelidad y trasvase de votos
Moreno mantiene la fidelidad del voto al PP en un 80,7% respecto a quienes le apoyaron hace cuatro años, en las autonómicas de 2022, sin embargo, Montero retiene al 66,3% y pierde casi un 20% de los votantes que logró su predecesor, Juan Espadas, en beneficio de otras opciones políticas -el PP (8,7%), Por Andalucía (5,9%) y Adelante (5,3%)- pero sobre todo de electores que se van a la abstención (15,6%).
Esta foto fija, avalada por más de 6.000 entrevistas, ha pillado a los socialistas en mitad de su particular “Semana de Gloria”, como ha bautizado una dirigente de la ejecutiva regional del PSOE-A al tortuoso proceso de elaboración de las listas electorales en las ocho provincias andaluzas.
Entre el lunes y el martes, las asambleas locales del partido han debatido los mejores candidatos para enviar al Parlamento andaluz. Este miércoles cada comité provincial del PSOE elevará una propuesta de lista a la dirección regional, que podrá ratificarla o modificarla para su aprobación definitiva en el Comité Director del próximo viernes.
El forcejeo entre las familias, corrientes, oficialistas y críticos del PSOE en cada una de las ocho provincias de Andalucía se ha intensificado tras el varapalo del CIS, que deja poco espacio para el optimismo. Los socialistas están hoy en su suelo electoral, tienen 30 de los 109 diputados en el Parlamento. Con la llegada de Montero, aspiraban a alcanzar 38, uno más por cada provincia, disputando los restos al PP de Moreno, que en 2022 se hizo con el último escaño en prácticamente todas las circunscripciones.
Hoy esas expectativas están congeladas. Hay tensiones por acaparar los principales puestos de salida prácticamente en todas las provincias, a pesar de que Montero y su secretario de Organización, el alcalde de Dos Hermanas, Paco Rodríguez, ya habían tanteado a los ocho secretarios provinciales durante la Semana Santa, tratando de consensuar las candidaturas y evitar “el espectáculo público de un partido abierto en canal”.
Cuando el CIS pregunta a los 6.000 encuestados andaluces a quién votará en las generales, el PSOE vuelve a imponerse al PP como la primera opción con el 27,7% frente al 25,4%, un vuelco que no logran los socialistas en las autonómicas. En el recuerdo de voto, el 35,3% lo hizo por el PSOE en las generales de 2023, frente al 26,4% que apoyó al PP (pese a que los populares ganaron las legislativas en Andalucía).
Más preparado, dialogante y fiable
Hace apenas tres semanas, el PSOE celebraba el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de marzo, que proyectó una victoria de los socialistas en las elecciones generales, a 8,5 puntos del PP, y un significativo estancamiento de Vox. El instituto que dirige José Félix Tezanos usó en aquel sondeo 4.016 entrevistas, con un nivel de confianza del 95,5%.
Este martes, el CIS ha publicado el estudio ‘Actitudes y demandas de los andaluces tras las inundaciones’, que va mucho más allá del título y radiografía las debilidades y fortalezas de los partidos y los candidatos que concurren a las elecciones andaluzas. La macroencuesta se realizó entre el 12 y el 26 de marzo (Moreno disolvió el Parlamento el 23 de marzo).
Tezanos utiliza aquí más entrevistas de las que suele usar en los barómetros mensuales del CIS (6.016 encuestados), con un margen de error inferior. La encuesta empieza preguntando a los andaluces cómo se han visto afectados por el tren de borrascas del pasado enero, pero termina indagando por su opción de voto para las autonómicas, la valoración de los candidatos y su capacidad de gestión.
A la pregunta “¿a qué partido votaría usted?”, el 32,1% responde al PP en intención directa, diez puntos por delante del PSOE, con un 22%; Vox con un 8,8%; Adelante Andalucía, con un 7,7%; la coalición Por Andalucía, con un 5,8%; Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido del agitador ultra Alvise Pérez, con un 1,3%; y Podemos, con un 0,5%.
El resultado sitúa a Moreno 23,4 puntos por delante de su principal competidora, María Jesús Montero, como opción de gobierno preferida para los andaluces. El 40,9% de los encuestados prefiere que el dirigente popular siga como presidente de la Junta, tras casi ocho años en el poder, frente al 17,5% que se decanta por la socialista.
La pregunta por la preferencia de gobierno de los encuestados también arroja respuestas significativas cuando se observa qué votaron en las andaluzas de 2022: un 24% de los que apoyaron al PSOE-A hace cuatro años, siendo candidato Espadas, ahora mudaría su voto a otras opciones políticas: la mayoría al PP de Moreno (13%), y otros se pasarían a la coalición Por Andalucía, que encabeza Antonio Maíllo (5,7%) o a Adelante Andalucía (5,4%).
La mayor fidelidad de voto la retiene Moreno, con un 86,6% de convencidos entre los votantes del PP. Además, el presidente de la Junta y candidato a la reelección también convence a un 27,8% de quienes votaron a Vox en 2022, un dato significativo para los de Moreno, que salen a revalidar una mayoría absoluta amenazada (en la mayoría de encuestas) por el crecimiento constante de la ultraderecha (el viaje a la inversa sólo lo hace el 4,9%).
Moreno y Montero son los candidatos con un índice de popularidad más alta, más del 95% de los anda4luces conoce a ambos. Pero el popular es el mejor valorado, con un 5,86, mientras que la socialista está en cuarta posición, con un 3,93, por detrás de otros candidatos menos conocidos, como el cabeza de lista de la coalición Por Andalucía y líder federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo (4,73), o el de Adelante Andalucía, José Ignacio García (4,82).
Cuatro de cada diez andaluces encuestados valora como “buena o muy buena” la gestión del Gobierno de Moreno en los últimos cuatro años, sin embargo, el 49,6% califica de “mala o muy mala” la política del Gobierno de Sánchez, con quien identifican directamente a Montero.
En el sondeo, también es llamativo que el partido anticapitalista y andalucista de Teresa Rodríguez, que hoy encabeza José Ignacio García, aventaje a la coalición que de IU, Sumar, Podemos y otros cinco partidos de izquierdas, pilotada por Maíllo. Adelante Andalucía tiene hoy dos diputados en el Parlamento y Por Andalucía cinco. Cuando el CIS realiza la encuesta, Podemos aún no se había integrado en esta última coalición.
Los “15.000 votos” que necesita Moreno y “el millón” que busca Montero
La encuesta del CIS se ha publicado con todos los candidatos haciendo campaña. Moreno, en una entrevista en el programa de Ana Rosa, en Antena 3, ha asegurado que la diferencia entre lograr los 55 diputados de la mayoría absoluta o quedarse en 52 y verse obligado a pactar con Vox es de “apenas 15.000 votos”. El popular ha puesto un listón factible a los suyos, pero les ha pedido que “no se confíen”, que “no se vayan a la playa”.
Montero estaba en un desayuno informativo, en Sevilla, presentado por la exdiputada por Cádiz en el Congreso y exeurodiputada, Carmen Romero, que le ha puesto el listón mucho más alto: “Nos hacen falta un millón de votos más, unos 250.000 más por provincia, ¿cómo tendrán que trabajar esas casas del pueblo?”, ha conminado a la candidata. En las últimas cuatro elecciones celebradas en Andalucía (autonómicas, generales, municipales y europeas), el PP prácticamente ha clavado su resultado (en torno a 1,5 millones de votantes), mientras que el PSOE ha fluctuado desde los 880.000 de las autonómicas al 1,2 millones de las generales.
El CIS sobre intención de voto en Andalucía ha pillado a todos los partidos ultimando sus listas electorales en las ocho provincias pero, de todos ellos, es el PSOE quien afronta esta semana con más dificultad para encajar a sus candidatos en unas papeletas menguantes, a juzgar por el sondeo.
La elaboración de candidaturas es una prueba de estrés para los partidos, que ven cómo sus dirigentes se disputan los puestos de salida con más o menos ansiedad, según las expectativas electorales en cada provincia. El CIS deja poco margen para el entusiasmo socialista y, al hacerse público 24 horas antes de que los comités provinciales aprueben sus propuestas de candidatos, suponen una tensión añadida para la ejecutiva de Montero. “Esto es lo que nos faltaba”, se queja un secretario provincial.
El estado anímico de los socialistas y la unidad o las discrepancias que aireen a final de semana, tras la confección definitiva de las listas electorales, será un buen termómetro de las expectativas reales que tiene el partido de cara al 17M. Pero también del futuro del PSOE andaluz tras los comicios. “Un partido roto no funciona igual que un partido unido. Eso sirve para una campaña electoral , pero también para trabajar la legislatura que viene”, dice un veterano socialista, fuera de las quinielas de candidatos.
El dato del CIS más positivo para el PSOE es el que ratifica su estrategia de campaña: los socialistas no acuden a las urnas focalizando su marca de partido ni siquiera la de su candidata, sino dando prioridad a los problemas de los andaluces, singularmente la sanidad.
El deterioro de la atención sanitaria escaló al primer problema en la encuesta del Centra, que financia la propia Junta de Andalucía, y también lo es en este sondeo del CIS. Cuatro de cada diez andaluces señala la gestión de la sanidad pública como el primer o segundo problema que más les afecta personalmente, seguido de la vivienda (17,2%) y la falta de infraestructuras, como trenes, carreteras (16,4%).
Montero ha planteado estos comicios como “un referéndum por la salud” y ha reiterado que el 17 de mayo “nos jugamos la vida”. Respecto a estos problemas identificados como los más graves por los encuestados, la mayoría ve más “cercana” la gestión del PP (25,1%), pero seguida de cerca por el PSOE (21,4%), y a más distancia Vox (8,8%), Adelante Andalucía (5,3%) y Por Andalucía (4,2%).
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