ENTREVISTA

Ernesto Gasco: "Si Andalucía parte de que la pobreza infantil no tiene solución a corto o medio plazo será difícil que consiga sus objetivos"

Ernesto Gasco

Nombrado a finales de enero de 2020, Ernesto Gasco (Donostia, 1963) trabaja desde Moncloa para tratar de reducir los altos niveles de pobreza que afectan a la población más vulnerable. Creado en junio de 2018 por el anterior Gobierno socialista, el Alto Comisionado Contra la Pobreza Infantil se propone impulsar políticas y alianzas sociales que conviertan la erradicación de la pobreza infantil en un objetivo de Estado. Licenciado en Geografía e Historia, y con una carrera política principalmente vinculada a su ciudad, donde fue concejal por el grupo PSE-PSOE desde 1995 hasta su llegada a su actual cargo, Gasco tacha de "falso" el modelo de la meritocracia. "La igualdad de oportunidades, que es lo que está detrás de la lucha contra esta desigualdad, garantiza que un niño o una niña, nazca en la familia que nazca, tenga las mismas oportunidades de salir adelante". Atiende a elDiario.es Andalucía en el patio del Palacio de los Marqueses de la Algaba.

Save the Children alerta de que la carencia material severa ya afecta a más de 147.000 niños en Andalucía tras la crisis de la Covid-19

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¿Cuál ha sido el motivo de su visita a Sevilla?

A nivel de toda España hemos constituido la Alianza Infantil Pobreza Cero, que agrupa a todas las organizaciones que conocen la realidad del día a día, a las instituciones, desde los ayuntamientos hasta el Gobierno central pasando por los gobiernos autonómicos, y también a las fundaciones y empresas del país que entre todos queramos generar sinergias, construir políticas que acaben con la pobreza infantil en España, que es una pobreza estructural. Lamentablemente, desde el año 2003 que hay estadísticas y evidentemente también desde antes que no existieran, España tiene unos índices de pobreza infantil muy elevados. A nivel europeo, junto con Rumanía y Bulgaria, somos de los países con mayor pobreza infantil que no se corresponde con nuestro nivel de desarrollo económico y social.

Es una preocupación para la Presidencia del Gobierno, que es quien ha generado este Alto Comisionado, el buscar las soluciones a un problema estructural que debe cambiarse y que debe, evidentemente, situarnos en una posición lógica como potencia europea. En la presentación de esta Alianza, que fue en marzo de este año, el propio presidente marcó como objetivo para esta legislatura, a pesar de la epidemia y de la situación de pandemia, que acortáramos el diferencial con la media de la Unión Europea en dos terceras partes. Es decir, estábamos en el 27% pobreza infantil, porque más de una de cada cuatro niños o niñas está en esa situación en España y la media de la Unión Europea está en el 19-20%. Podríamos rebajar nuestro índice hasta un 21-22%. Es un objetivo ambicioso, pero si trabajamos juntos todos esos sectores, creemos que se puede alcanzar.

Dice que es ambicioso pero seguiríamos hablando de que uno de cada cinco niños en España estaría en situación de pobreza.

Sigue siendo mucho, pero supone emprender un camino que vaya en la buena dirección y que consiga al final que tengamos una situación similar a la que tienen los países del norte de Europa o de centroeuropa donde la pobreza infantil no es un problema. La igualdad de oportunidades, que es lo que está detrás de la lucha contra esta desigualdad, garantiza que un niño o una niña, nazca en la familia que nazca, tenga las mismas oportunidades de salir adelante. Eso es bueno para ese niño y para esa niña, pero también es bueno para el conjunto de la sociedad, porque el talento que hay ahí y el talento que ahora se está perdiendo dificulta también el desarrollo del conjunto de todos nosotros. Por lo tanto, aunque solo sea por inteligencia del propio país, conviene reducir esta pobreza infantil que en algunos territorios de España, como en Andalucía, es además más alta que en el norte peninsular. España es desigual también en esto, y la pobreza infantil en este momento se da más en el sur que en el norte, más en las Islas Canarias que en las Baleares, y también más en las áreas metropolitanas que en las zonas rurales, con un crecimiento en esa zonas metropolitanas muy acusada en la última década, a consecuencia de una salida muy desigual a la crisis del 2010.

Andalucía presenta una característica muy singular: es muy igual en la pobreza infantil"

En ese contexto, ¿Andalucía en qué situación se encuentra en cuanto a pobreza infantil?

Andalucía, junto con Canarias o zonas también de Extremadura, Castilla La Mancha o Murcia, tiene unos índices de pobreza infantil más altos. Y también, curiosamente, tenemos un mapa con los datos de 2019, que son los últimos que hay por unidad censal, donde Andalucía presenta una característica muy singular: es muy igual en la pobreza infantil. En este caso las ciudades están un poco mejor, pero sí que el conjunto de los municipios y territorios de Andalucía son muy homogéneos en los índices de pobreza infantil en torno al 30%, por encima de la media, incluso española. Eso hace que las políticas que se deben aplicar, en este caso a nivel de comunidad autónoma, sean muy homogéneas, porque el territorio requiere de unas acciones sociales, de unas medidas estructurales que lleguen a todos los rincones de Andalucía.

¿Qué medidas ha tomado como Alto Comisionado en este año y medio de vida?

A nivel de España, se han implantado algunas medidas que no son coyunturales, que van a ser para siempre y que son fundamentales en conseguir este objetivo. El primero es un Ingreso Mínimo Vital con perspectiva de infancia. En este momento, no ha llegado a toda la población que en un principio se planteó, y son en torno a 250.000 las familias receptoras, pero las personas que lo reciben son en torno a 600.000 y más de 450.000 son niños, niñas o jóvenes menores de 18 años. Eso quiere decir que como instrumento de lucha contra la pobreza infantil, es un buen instrumento que está llegando a las familias que estaban en situación de pobreza más severa, que son fundamentalmente aquellas constituidas por madres o familias monomarentales o por parejas más tradicionales, pero que llevan mucho tiempo en desempleo o en situación de no percepción de los subsidios porque están agotados.

Es cierto que hay otro margen, que es la pobreza moderada, en la cual puede que el progenitor, uno de ellos trabaje y otro no, y tengan dos o tres menores a cargo y también estén en una situación de pobreza. A esos todavía el Ingreso Mínimo Vital no les ha llegado, pero nosotros creemos que hay que añadir ahí complementos como las prestaciones a la crianza o prestaciones de ayudas a las familias hasta llegar a esos 3.000 millones de euros que el Gobierno de España tiene presupuestados, que es una cantidad seis veces superior la que existía para las políticas de infancia. Año tras año, esa es una política estructural que dará buenos resultados en la lucha contra la pobreza infantil.

Se ha conseguido un acuerdo muy interesante que es que todos los países que estamos por encima de la media, como es el caso España, parte del del Fondo Social Europeo se destine a la lucha contra la pobreza infantil por primera vez en la historia"

Además de esas doble apuesta a nivel nacional, ¿qué dice la Unión Europea?

España, por sí sola, no puede lograr reducir ese problema estructural y era necesaria la implicación del conjunto de la Unión Europea y de las políticas de Europa en los temas de infancia y en los temas de lucha contra esa desigualdad entre los más jóvenes. Se acaba de aprobar en junio la Garantía Infantil Europea, un objetivo que el Gobierno de España, junto con el Gobierno de Italia de Conte, había luchado muchísimo en Europa y estaba complicado porque muchos países del norte y del centro no lo sentían como propio porque ellos no tienen estas problemáticas.

Se ha conseguido un acuerdo muy interesante que es que todos los países que estamos por encima de la media, como es el caso España, parte del del Fondo Social Europeo se destine a la lucha contra la pobreza infantil por primera vez en la historia. Es un fondo que gestionan las comunidades autónomas, que tendrán que destinar al menos un 5% a luchar contra la pobreza infantil para el año del 2021 y hasta el 2027. Es una política, por tanto, coyuntural, pero prolongada en el tiempo. Va a ser muy importante porque, partiendo de cero euros, son más de 550 millones en total para todo el país y puede ser un salto muy importante para esa reducción de la pobreza infantil.

¿Qué supondría esa inyección para comunidades autonómas como Andalucía?

Supone que Andalucía, donde la situación es más preocupante que en otros lugares de España como las comunidades del norte, lo lógico sería que destinara bastante más de ese 5% en esa lucha contra la pobreza de la juventud y la infancia, también con una formación sociolaboral correcta y adecuada. Va a haber, por tanto, recursos públicos. Hay que implicar también a la sociedad civil en esta suma de estos recursos y hay que trabajar con el tercer sector, que es quien mejor conoce estas problemáticas. Finalmente, también hemos conseguido desde este año 2021 hasta el 2023 un programa de la Unión Europea de los resiliencia y recuperación también para la pobreza infantil. En eso España es un país singular. Otros países han ido más hacia otros campos de modernización de su economía, pero nosotros hemos incorporado un programa de capacitación y formación a la población vulnerable, a los jóvenes de entre 10 y 18 años, para ayudarles a una capacitación digital o de manejo de las nuevas tecnologías, para que adquieran herramientas suficientes para ir a un mercado laboral muy competitivo.

Van a ser 220 millones de euros para el conjunto de España, que desarrollará el programa del Alto Comisionado a través el Ministerio de Asuntos Sociales y la Federación Española de Municipios y Provincias, para que sean las ciudades, en la medida en que se ha incrementado en las ciudades esa pobreza infantil, las que lleguen al mayor número posible de jóvenes (700.000 en toda España). En comunidades tan amplias como Andalucía tendría que haber dos o tres grandes proyectos dentro de este plan europeo, que es una medida más coyuntural, más ligada a la recuperación después de la pandemia, porque abarca políticas hacia la juventud y políticas de lucha contra la pobreza infantil. Son cuatro ejes de trabajo importantes desde un Alto Comisionado que, en principio, lo que busca es unir transversalmente y generar sinergias entre todas las instituciones en la sociedad, pero que vamos por el buen camino.

Dentro de esas sinergias y dentro de esos ejes que ha comentado, ¿qué particularidades presenta Andalucía para atenuar la pobreza infantil?

Andalucía presenta, como decía, una distribución muy homogénea de la pobreza. Lo mismo que en España es estructural, en Andalucía está adherido a su sistema productivo y social, que lleva añadida una desigualdad inherente sobre todo entre los más jóvenes. Nosotros defendemos una educación universal que garantice el acceso a la educación y a la formación a toda la población. Para ello sería muy importante la escolarización desde 0 a 3 años, porque todos los estudios marcan que los niños y niñas luego tienen mejor capacitación formativa y psicológica para poder afrontar los estudios y el posterior desarrollo personal. Por lo tanto, extender la red de educación de 0 a 3 años en Andalucía, en todos los municipios, sería muy importante. Aquí también, desde el Ministerio de Educación va a haber un programa nacional ligado a los planes europeos de recuperación económica, que creo que por primera vez en la historia de España están presupuestados en 2021 en torno a 300 millones de euros. Si las comunidades autónomas también participan e incorporan más recursos, pues bienvenidos sean. También es muy importante la educación inclusiva, que no segregue a la población según su poder adquisitivo sino que sea lo más plural y lo más abierta socialmente. Y también trabajar con las organizaciones en lo que son las actividades extraescolares. Desde el Alto Comisionado, una de las primeras preocupaciones que vimos es que la desigualdad está más implantada en las actividades extraescolares que en las propias escolares.

No todos somos cirujanos ni vamos a ser médicos brillantes, pero sí que podemos ser un buen agricultor o un buen carnicero, o un buen recolector de aceitunas, o un buen fabricante de aceite artesanal o local"

¿Podría explicar eso un poco más?

Tanto el acceso al conocimiento de idiomas extranjeros o el acceso a actividades deportivas extraordinarias o fuera de la actividad escolar es donde hay mayor diferencia de acceso a las mismas y de posibilidades de desarrollo. Por eso es muy importante incorporarlo también en políticas de planificación desde las administraciones, tanto autonómicas como locales, para integrar. El Alto Comisionado ha puesto en marcha algunas experiencias piloto. Este año hemos empezado a trabajar, en este caso en Las Palmas de Gran Canaria, donde hay una situación también de pobreza infantil muy alta, con la Fundación Deporte Joven, en actividades extraescolares deportivas. Si esos programas vemos que pueden ir hacia adelante, nos gustaría ir incorporando también a ciudades andaluzas en el mismo.

Y otro de los ámbitos donde también tenemos que trabajar, ya en la población más joven, es en su capacitación en las nuevas actividades productivas de la economía, como arreglos y cuidados de placas fotovoltaicas, o en actividades de las energías limpias, de la ciberseguridad o vinculadas a la informática o a la digitalización. Eso también es muy importante, y la propia Junta de Andalucía debería trabajar en programas integrales de este tipo, en áreas concretas. Desde el propio Alto Comisionado queremos poner en marcha uno de nuestros primeros programas en Andalucía, con Red Eléctrica Española y otras empresas del sector para capacitar a la población joven, bien del norte de Granada por ejemplo, o de zonas donde hemos detectado que hay un desempleo muy alto, para el mantenimiento de elementos vinculados a las energías sostenibles porque hay una demanda importante y no hay mano de obra todavía preparada.

Con esas medidas, Andalucía podría presentar una realidad diferente en cuanto a pobreza infantil pero las entidades que trabajan en esta comunidad autónoma por los derechos de la infancia denuncian desde hace tiempo que, a la espera del desarrollo de la reciente Ley de Infancia y Adolescencia, no se acompañan de unos presupuestos adecuados para desarrollarlas.

Cuando se dice que no hay diferencias políticas, estamos viviendo a veces en debates muy altisonantes pero muy huecos de contenido. Pero sí hay diferencias, sobre todo en temas importantes que son estructurales o de lucha contra la desigualdad de verdad. Algunos plantean que solo la meritocracia es válida (si tú vales, si tú eres capaz, si tú eres bueno, ya conseguirás becas y saldrás adelante), pero yo creo que ese modelo es falso. Es el debate que tienen ahora en Alemania, precisamente en las elecciones, porque es verdad que si uno vale y tiene acceso a becas puede que salga adelante, pero esas son soluciones individualizadas y solo llegan a una minoría que tiene esa oportunidad y ayuda mucho más al que más tiene que el que menos tiene. Tenemos que ser capaces de hacer una actuación integral, colectiva, donde dignifiquemos los trabajos esenciales-. El Covid nos debería haber enseñado a eso: es muy importante ser un buen carpintero, participar en la distribución de alimentos o trabajar en un supermercado. Dignificar los empleos del día a día, los empleos de siempre, es tan importante como esa meritocracia. No todos somos cirujanos ni vamos a ser médicos brillantes, pero sí que podemos ser un buen agricultor o un buen carnicero, o un buen recolector de aceitunas, o un buen fabricante de aceite artesanal o local. Eso es todo un cambio cultural en las administraciones y es entender que las personas están por encima de la publicidad. Es volver a poner a las personas en el eje central de la política, y en eso sí que hay diferencias entre unos y otros, y la gente es sabia y lo sabe.

En Ciudadanos hay gente que tiene un discurso que suena bien pero es más partidario de la meritocracia que de soluciones justas socialmente"

¿Qué consideración tiene de la Junta de Andalucía, en concreto de las políticas de infancia en las que trabaja la consejera Rocío Ruiz, de Ciudadanos?

Yo agradezco los buenos discursos. En Ciudadanos hay gente que tiene un discurso que suena bien pero es más partidario de la meritocracia que de soluciones justas socialmente. Yo no he tenido necesidad en mi vida de tener que acogerme a becas pero siempre me ha gustado que mis compañeros y mis compañeras pudieran estudiar igual que yo independientemente de los recursos que tuvieran sus familias. Eso es hablar de todo un conjunto de la sociedad. Es un planteamiento para todos, donde garantizamos la igualdad de oportunidades, no solo del que tiene más inteligencia natural o más recursos familiares, y creo que esa es la diferencia.

En una reciente intervención parlamentaria, la directora general que lleva la materia decía que "la pobreza infantil no tiene solución a corto o medio plazo". ¿Qué opinión le merece esa conclusión?

Si la Junta parte de esa premisa será difícil que, por muy buena voluntad que tenga, consiga sus objetivos. Yo creo que las administraciones estamos obligadas a acabar con las injusticias. Otra cosa es que eso lleve más tiempo o menos tiempo, pero nuestra obligación, seamos del color político que seamos, es acabar con las injusticias, y la desigualdad en la infancia y en la juventud es una de las mayores injusticias que existe y de las que más empobrece a un país. Un país inteligente y listo, como son los escandinavos, como Alemania, como Austria, Holanda, etc., busca que su talento natural, que son los más jóvenes, haga que el futuro sea bueno o sea mejor que el presente.

Además, no es lo mismo estar en el 30% de pobreza infantil que en el 22%. Es decir, hay que emprender un largo camino, de acuerdo, pero emprendamos el camino. No nos quedemos en que hay que subir cuestas y en que el camino es dificultoso. Si el Gobierno de la Junta le da pocos recursos a esta Consejería o a esa política de infancia, evidentemente lo tiene más difícil, pero su labor es pelearse por conseguir más fondos.

Una de las de las luchas más importante en la igualdad de oportunidades es la no discriminación o la no estigmatización"

Las administraciones llegamos a la población regular razonablemente bien, y si el Ingreso Mínimo Vital conseguimos que se implante adecuadamente llegará a más gente. También creo que las rentas de inserción de las comunidades autónomas no deben eliminarse, sino que deben complementar los ingresos. Eso ha sido terrible en Madrid, por ejemplo, porque lo ha eliminado y en Madrid en este momento hay cerca de 400.000 niños y niñas en situación de pobreza. Frente a Andalucía, que es más homogénea en la riqueza o en la pobreza, Madrid es la que mayor desigualdad presenta entre ricos y pobres. Es importante que esas rentas se queden y sean complementos a las del Estado para llegar a esa pobreza moderada o no tan severa. Y eso sería en Andalucía muy importante. Ese sería un gran instrumento de inclusión y de integración social y territorial. Andalucía tiene retos que afrontar y nosotros agradeceríamos que esos recursos se mantuvieran, porque los recursos indispensables. Si no hay recursos, no se terminará con la pobreza infantil, evidentemente. Si no se invierte en educación cero tres años, no se acabará con la pobreza infantil. Si no hacemos de la escuela pública un espacio digno, competitivo, correcto y adecuado, y no invertimos en la educación pública, tampoco lo lograremos.

Varios barrios de Andalucía vienen liderando los lugares con menor renta neta media anual por habitante de toda España. ¿Cómo afecta esa circunstancia a mantener los niveles de pobreza infantil y qué opina de su ubicación dentro de la distribución urbanística de las ciudades?

Hay grupos de familias en que la inserción sociolaboral es muy compleja, o imposible, y para eso hace falta que ese Ingreso Mínimo Vital se estabilice, sea permanente en el tiempo y, por tanto, esas familias tengan los recursos básicos protegidos. O una política de vivienda que no se concentre en barrios o en zonas, con ayudas al alquiler en cualquier parte de la ciudad de tal manera que eso también permita la convivencia. Una de las de las luchas más importante en la igualdad de oportunidades es la no discriminación o la no estigmatización, y que en un bloque de viviendas pueda haber distintos segmentos sociales ayuda también porque juegas con otros niños, con otras niñas, etc.

¿Cómo se mejora también esa situación? Invirtiendo en esos barrios, haciendo edificios, rehabilitando edificios, hacerlos más eficientes energéticamente, dignificando las escuelas, generando polideportivos, centros de deporte, centros de cultura en esos entornos. Esas también son medidas importantes, integrales. El papel de los ayuntamientos también es muy importante y debería ser una tarea prioritaria, porque contribuiría a mejorar la seguridad ciudadana de todos. Dignificar esos entornos, avanzar en que la población que vive en esos barrios también vea que son ciudadanos de primera y no ciudadanos de tercera, contribuye al final a que la seguridad ciudadana y los entornos favorables nos ayuden a todos. Es una tarea que, por ejemplo, en Andalucía sería muy importante.

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18 de septiembre de 2021 - 21:27 h

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