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Unos 6.500 universitarios andaluces no han podido pagar su matrícula

Los futuros universitarios necesitan una media de 6,5 para acceder a una beca.

Ana Carretero

A falta de las cifras de Huelva y Cádiz, unos 6.490 universitarios andaluces no han podido pagar este año su matrícula. Son datos recabados por eldiario.es/andalucia gracias a la información proporcionada por las universidades andaluzas que aún siguen tramitando becas y matrículas, por lo que las cifras pueden cambiar a medida que se cierren expedientes. Desde la Universidad de Huelva están a la espera de que acabe el plazo de pago de las mismas, el próximo 30 de junio. En Cádiz, el Rectorado ha permitido que los alumnos afronten los pagos hasta septiembre “de forma extraordinaria”, por lo que aún no han contabilizado el número de bajas.

Una situación que se traduce en muchas ocasiones en el impago de la matrícula por parte de los estudiantes, ya que las tasas han experimentado una subida notable este año, sobre todo a partir de las segundas matriculaciones. Las universidades andaluzas aplicaron la mínima subida de tasas exigidas por el Ministerio y aplicaron la experimentalidad única (según el requerimiento de prácticas de la disciplina estudiada, las matrículas podían subir considerablemente) y aún así se han incrementado en un 2,77% en primera matrícula, en un 77,9% en segunda matrícula y hasta en un 184,37% en tercera.

Las cifras hablan por sí mismas: La Universidad Pablo de Olavide ya ha expulsado a 700 alumnos que no han podido afrontar los gastos de su matrícula. Los impagos ascienden en la Universidad de Málaga a 1.349 frente a los 2.500 de la Universidad de Sevilla (350 más que el curso anterior). Esos 1.349 estudiantes acarrean una deuda de casi un millón de euros. Las más pequeñas como la Universidad de Jaén o la de Almería son las que cuentan con un número menor de estudiantes morosos. En el caso de Jaén, la cifra es de 394, frente a los 48 de la Universidad de Almería. En Granada, por su parte, se ha cursado el desistimiento de 840 matrículas frente a las 659 de la Universidad de Córdoba. Este último dato supone que un 3,5% de sus alumnos no pueden pagar las tasas requeridas.

Medidas económicas urgentes

Según la vicerrectora de estudiantes de la Universidad de Granada, Rosa María García, “las razones son variadas. En ciertos casos se trata de motivos económicos, en otros se debe al abandono de los estudios, e incluso, en ocasiones, se trata de estudiantes que están realizando una estancia internacional de movilidad y no han podido atender el requerimiento”.

En la mayoría de las universidades, como las de Granada, Córdoba, Sevilla o Almería, se han acordado medidas económicas urgentes. La UCO abrió hasta el 14 de junio una convocatoria de becas especiales para terceras y cuartas matrículas. En el caso de la universidad granadina, se han facilitado ayudas sociales de carácter extraordinario con un presupuesto de 250.000 euros.

Vicente Guzmán, rector de la Universidad Pablo de Olavide, cree que hay que buscar medidas intermedias que “no lesionen el derecho de los universitarios al acceso a la educación por motivos económicos”. No obstante, Guzmán está de acuerdo con la idea de que “el estudiante que no rinda debe salir del sistema universitario”.

Más peticiones, menos becas

La subida de tasas universitarias del Ministerio no se ve compensada tampoco por la situación de las becas. El curso académico está a punto de finalizar y las universidades andaluzas ya han dado la voz de alarma en varias ocasiones: crece el número de peticiones de becas y se reduce la concesión de las mismas. El número de denegaciones es muy significativo en casos concretos. En la Universidad de Córdoba, por ejemplo, las becas denegadas han aumentado casi un 20% y en Cádiz, han supuesto un 35% del total de ayudas tramitadas.

El consejero de Economía e Innovación, Antonio Ávila (de quien dependen las universidades), afirmó la semana pasada que las ayudas económicas destinadas a la convocatoria general de universidades podrían caer un 10% este curso, teniendo en cuenta los datos de becarios del Ministerio, y a juzgar por las cifras hasta ahora conocidas.

El nuevo modelo de becas que prepara el Ministerio endurece aún más las condiciones para acceder a ellas. En julio de 2012, los umbrales de renta se mantuvieron, pero se incrementó la nota media (un 5,5) y el número de créditos que había que aprobar. El próximo curso, según el anteproyecto de la nueva ley, los alumnos de bachillerato deberán tener una nota media de 6,5 para acceder a las ayudas. Los requisitos son más inflexibles a partir del segundo curso de grado o diplomatura en el que, dependiendo de si la titulación es técnica o no, se tendrá que haber superado del 80 al 100% de los créditos matriculados para accerder a las becas.

La UAL, un caso de universidad pequeña

La UAL cuenta con un total de 13.000 alumnos de los que más de la mitad de sus estudiantes, 6.230 universitarios, han pedido beca este curso. Un datos revelador es que desde 2008 el número de peticiones de beca en este centro se ha duplicado, ya que en ese año pidieron ayuda económica unos 3.761 alumnos. Al ser una universidad pequeña, la Universidad de Almería ha podido estudiar caso por caso los 137 impagos de este curso académico y han podido ofrecer distintas medidas a sus alumnos como el aumento de plazos de dos a cuatro en el pago fraccionado de las tasas o la oferta de becas propias de la Universidad de Almería.

Fabricio Saquilán es estudiante del Grado de Ingeniería Mecánica (Además de presidente del Consejo de Estudiantes y miembro del Consejo Andaluz de Universidades) y ha sido uno de los alumnos de esta universidad que se ha acogido al pago fraccionado en tres plazos. “Estoy cursando asignaturas de 2º y 3º, por lo que tuve que elegir de cuántos créditos matricularme y según fuera primera matrícula o no para que la factura no se duplicara respecto al año anterior”. Saquilán planificó el número de créditos de su matrícula en función a lo que puede pagar: “Este año he pagado unos 300 euros más. El problema de que la tercera y cuarta matriculación sea tan cara es que produce un estancamiento de los alumnos en la universidad”, explica.

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