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IU, Podemos, Adelante, Unidas Podemos, Por Andalucía: el puzzle de las izquierdas se redibuja para las municipales

Martina Velarde, líder de Podemos Andalucía, y Toni Valero, coordinador regional de IU.

Daniel Cela


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Las elecciones municipales del próximo mes de mayo se atisban, en la distancia, como el final definitivo de la tormentosa relación Podemos-IU en Andalucía. El tándem empezó hace cinco años como “un ejemplo de confluencia para el resto de España”, dijo entonces el líder federal de IU, Alberto Garzón, pero se ha dejado en el camino dos coaliciones fallidas y más de medio millón de votos.

Su instrumento político actual -el grupo parlamentario Por Andalucía- tiene cinco diputados y el estigma de la división endémica de la izquierda. Ninguno de sus miembros sabe decir cuándo volverá a saltar todo por los aires.

La dirección autonómica de IU, que pilota Toni Valero, libra una guerra fría -y a ratos acalorada- con la ejecutiva regional de Podemos, que dirige Martina Velarde. IU ha incumplido el pacto bilateral que firmó con Podemos para las autonómicas y Podemos no se siente concernido por el acuerdo de IU con el resto de partidos de la coalición: Más País, Equo e Iniciativa del Pueblo andaluz. Conviven en un estado de hipertensión indisimulada.

Estos días, Valero y Velarde han trasladado a sus respectivas asambleas locales las directrices para concurrir solos o en coalición en las próximas municipales. Lo previsible es que se reproduzca el mismo esquema de fractura entre socios que existe a escala autonómica, pero de manera oficial y sin convivencias forzosas e incómodas como la que existe en el Parlamento andaluz. Esta vez Podemos es quien más arriesga al concurrir en solitario, porque su implantación territorial en los municipios andaluces es residual y muy dependiente de IU.

Más de 60 alcaldías y casi mil concejales en juego

El espacio político que está en juego es el que hace cinco años construyeron Podemos e IU bajo el paraguas de su primera confluencia: Adelante Andalucía, hoy en manos de Teresa Rodríguez y Anticapitalistas. IU tiene más de 60 alcaldías y casi un millar de concejales: 455 con su marca original y otros 524 bajo la marca Adelante compartida inicialmente con Podemos.

Los morados lograron meter a 59 ediles en las corporaciones municipales en listas compartidas con los comunistas, y obtuvieron otras 83 actas de concejales propios en pueblos donde se presentaron con su marca original.

Pero esta foto fija cambió tras la crisis interna de Adelante Andalucía, en octubre de 2020. La salida de Teresa Rodríguez de la dirección regional de Podemos, la entrada de Anticapitalistas en la coalición y la expulsión de la gaditana y otros diez diputados afines del grupo parlamentario, bajo la acusación de tránsfugas, provocaron un terremoto con réplicas en todos los municipios donde Podemos e IU habían concurrido juntos bajo el paraguas de Adelante.

El efecto fue desigual: los concejales morados afines a Rodríguez abandonaron su grupo municipal, dejando a Podemos sin representación en sus pueblos, para pasarse al grupo mixto; los ediles afines a la nueva dirección de Podemos siguieron en coalición con IU, aunque cambiaron el nombre de Adelante por el de Unidas Podemos, como previamente había hecho el grupo parlamentario.

La actual ejecutiva regional de Podemos desconoce con exactitud cuántos concejales conserva y cuántos se pasaron a Anticapitalistas. Tras la implosión de Adelante Andalucía, contabilizan unos 70 ediles bajo los nombres de Podemos, Unidas Podemos o Adelante, explican fuentes del partido morado.

El baile de marcas electorales inquieta a la dirección andaluza de IU, muy consciente de que la transición del Adelante original a la nueva coalición Por Andalucía despistó a gran parte de sus votantes en las autonómicas de junio. Valero ha delegado en las asambleas locales para decidir si “IU va a concurrir en solitario o coaligada con otros partidos en su municipio” y con qué nombre bautizan a su candidatura.

Eso sí, les ha advertido de que deben pensar en “cómo afectará el nombre al partido judicial por el que se eligen los diputados provinciales”. En las diputaciones provinciales, la confluencia tiene 22 diputados, 16 de IU y seis de Podemos. En 2019 hubo provincias donde IU y Podemos concurrían en confluencia y por separado, por ejemplo Granada, en cuya diputación provincial hay un diputado de Unidas Podemos -antes Adelante- y otro de IU.

En algunas circunscripciones tuvo lugar una confluencia forzosa de los socios, pese a la mala relación entre ellos, porque era la única forma de asegurarse un miembro en la diputación provincial. También ocurrió lo contrario: se le añadió la coletilla de Adelante a la marca IU, que en realidad era la que mandaba en el registro de partidos judiciales.

En 2019, IU presentó candidaturas en 435 municipios andaluces, en los que vive el 91,25% de la población. Los comunistas tienen más historia local e implantación territorial que sus compañeros de Podemos. Hace cuatro años su integración en las candidaturas locales se leyó como un gesto “generoso” por parte de IU para replicar la coalición Adelante Andalucía a escala municipal, donde los morados eran una fuerza residual. A excepción de la alcaldía de Cádiz, en manos de José María González 'Kichi', el peso político de Podemos dentro del municipalismo andaluz es muy escaso.

Reflotar la marca Por Andalucía

Las municipales tienen que reordenar forzosamente el alocado puzzle de las izquierdas y ese baile de marcas conjuntas, enfrentadas o resignificadas. Coaliciones que conservan el mismo nombre que hace cuatro años pero que son otro proyecto con otros dirigentes -Adelante-; coaliciones que cambiaron de nombre a media legislatura, pero ahora volverán a modificar su marca -Unidas Podemos-; coaliciones de nuevo cuño que dudan sobre la viabilidad de su nombre -Por Andalucía-.

La dirección regional de IU apuesta por mantener sus siglas históricas en sus municipios históricos, pero también abre las puertas a los partidos pequeños con los que comparte coalición en el Parlamento. Más País, Equo e Iniciativa, sin embargo, tienen una implantación territorial muy escasa.

“Nosotros desde IU estamos desde ya a disposición de ir con otros conjuntamente a las municipales para ganar”, ha asegurado Valero este sábado en Álora (Málaga), donde ha ofrecido “manos tendidas y puertas abiertas” de su partido a otras formaciones de izquierdas para formar “cuanto antes” una “gran coalición”.

Pero los llamamientos a la unidad en público chocan contra el muro de la realidad parlamentaria. IU prometió a Podemos que no designaría portavoz adjunta a la líder de Más País, Esperanza Gómez, y aún así lo hizo después de constituirse el grupo parlamentario. Los morados reaccionaron tratando de registrar un reglamento interno de Por Andalucía en el Parlamento para tomar el control aprovechando que son mayoría: tres diputados independientes de Podemos, frente a una de IU, la presidenta Inma Nieto, y otra de Más País. Los comunistas respondieron expulsando de la Mesa a la diputada morada, Alejandra Durán, e ignorando el acuerdo de rotación de la portavocía con Juan Antonio Delgado, de Podemos.

Podemos no se siente parte de esa coalición a cuatro, de la que quedó fuera tras llegar tarde al registro ante la Junta Electoral de Andalucía. Dirigentes de la ejecutiva regional morada sostienen que esa marca es “tóxica” y que su imagen pública está asociada a la división endémica y el enfrentamiento cainita de sus dirigentes.

Su secretaria general, Martina Velarde, ya ha adelantado que las siglas de Podemos deben estar en la marca electoral de las municipales, para evitar lo que ocurrió con la candidatura de Por Andalucía. Hay municipios, como Málaga, donde sí existe afinidad entre los líderes locales de IU y Podemos, pero se ha abortado la coalición por orden “de arriba”, admiten los afectados. Desde la dirección regional de IU trasladan que sí hay margen de entendimiento en muchas localidades andaluzas entre ellos y sus compañeros de Podemos, e interés por presentarse juntos bajo la órbita de Por Andalucía. Este periódico ha pedido, sin éxito, ejemplos de esos supuestos preacuerdos de coalición.

La guerra de guerrillas entre los distintos partidos de izquierdas parece replicarse en los municipios donde presentan candidaturas. Sumar, el proyecto político de Yolanda Díaz en estado embrionario, no aparecerá en la ecuación. No de manera oficial, aunque ya hay candidatos locales de IU que han colgado el cartel de Sumar a las puertas de su sede. “Es importante que, aunque no esté en la papeleta, la gente identifique quién está bajo el paraguas de Yolanda Díaz y quien no”, advierte Toni Valero. Este pasado viernes, la dirección provincial de IU en Málaga anunció que su marca municipal será Por Andalucía.

El origen de la ruptura

El último esfuerzo de Podemos e IU por entenderse y afrontar unidos las elecciones municipales de 2019 venía precedido de un proyecto autonómico más sólido que el que ahora está presente en el Parlamento. Hace cinco años, la entonces secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, participó como invitada estrella en la clausura de la XXI Asamblea andaluza de IU, de la que salió reelegido por amplísima mayoría (83%) su coordinador regional, Antonio Maíllo. En ese momento la coalición Podemos-IU era irreversible a escala autonómica, y sus dirigentes buscaban cómo trasladar la fórmula al ámbito municipal.

El profesor de Latín había defendido la hoja de ruta más arriesgada para la coalición de izquierdas en sus 30 años de historia: “IU como partido es un proyecto superado”, les dijo a los suyos, indicando que “el único camino” era la fusión en un nuevo sujeto político, llamado Adelante Andalucía, en el que el factor alfa iba a ser Podemos.

Los comunistas más veteranos, muchos de ellos alcaldes y dirigentes locales de larga trayectoria, miraban a Rodríguez con suspicacia y recelo. Todos habían leído, meses atrás, un documento interno de Podemos muy crítico con IU, en el que se le “invitaba” a sus regidores y concejales a romper con el PSOE en todos los ayuntamientos donde gobernaban juntos.

Era la condición sine qua non para concurrir juntos en las siguientes elecciones municipales, extrapolando la fórmula de Adelante en las autonómicas. En aquel momento, eso suponía deshacer muchos de los 80 gobiernos locales de IU en Andalucía y perder una treintena de alcaldías.

Desde entonces, la convivencia entre ambos ha sido compleja, convulsa, a ratos volcánica. En Andalucía, más que en cualquier otro territorio de España, la formación morada nace de una subdivisión interna de IU cargada de rencor y de reproches a muchos de sus ex compañeros que, en 2012, habían apostado por entrar en un Gobierno de coalición con el PSOE. La construcción de Adelante Andalucía viene a superar aquel episodio, a ratos visto como algo traumático -IU fue expulsada del Ejecutivo por Susana Díaz-, a ratos visto como algo vergonzante.

La relación de la izquierda andaluza con los socialistas es el principio y el final de la coalición Podemos-IU. La ruptura de los comunistas con el PSOE explica su alianza con los morados; y la reconciliación de los comunistas con el PSOE explica su posterior divorcio. En cualquiera de las fórmulas -unidos o desunidos- el espacio electoral en el que se han movido en los últimos 40 años jamás ha sobrepasado el 20% del escrutinio en su mejor momento.

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