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El Parlamento formaliza la expulsión de Podemos de la Mesa y paraliza su intento de controlar Por Andalucía

Esperanza Gómez (Más País) ocupa el puesto de Por Andalucía en la Mesa del Parlamento tras la expulsión de su compañera Alejandra Durán (Podemos), que interviene en la tribuna.

Daniel Cela

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La Mesa del Parlamento andaluz ha aprobado este miércoles la expulsión de una de sus miembros, la diputada de Podemos Alejandra Durán, y su sustitución por la parlamentaria de Más País, Esperanza Gómez, en representación del grupo Por Andalucía.

La coalición de seis partidos de izquierdas –IU, Podemos, Más País, Equo, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alianza Verde– logró cinco diputados en las elecciones del 19 de junio. Los tres designados por Podemos libran una batalla por el control del grupo parlamentario contra la diputada de Más País y la de IU, Inma Nieto, portavoz y presidenta del grupo. Las desavenencias internas surgen en el mismo momento en el que nace la candidatura conjunta, pero ahora el campo de batalla es el órgano de dirección de la Cámara legislativa.

Con la expulsión de Durán, la Mesa del Parlamento responde a la petición formulada por la portavoz y presidenta de Por Andalucía, Inmaculada Nieto (IU), después de que los tres diputados de Podemos registraran el 1 de septiembre una propuesta del reglamento interno del grupo sin el consenso del resto de sus miembros ni el aval de la dirección.

El órgano rector de la Cámara también ha dejado “en suspenso” el documento de Podemos porque no contaba con la firma preceptiva de la portavoz de su grupo y, por tanto, no se ajustaba a derecho según lo dispuesto en el reglamento del Parlamento. El presidente de esta institución, Jesús Aguirre, ha recordado a Durán, antes de confirmarle su salida de la Mesa, que la decisión se atiene exclusivamente a “criterios jurídicos”. Aguirre ha abroncado a los integrantes de Por Andalucía, recordándoles que el Parlamento “está para resolver los problemas de los andaluces, no para mediar en las disputas internas y los conflictos orgánicos” de un grupo político.

“Grave quiebra de confianza”

Los tres diputados de Podemos que forman parte de Por Andalucía (Juan Antonio Delgado, José Manuel Gómez y la propia Durán) habían registrado el martes otro escrito dirigido a la Mesa pidiendo que no se formalizase la expulsión de Durán, argumentando que en la toma de decisiones del grupo “prevalece” su mayoría de tres frente a las otras dos diputadas y sobre el criterio de la portavoz.

Es la misma línea argumental que recoge su propuesta de reglamento interno del grupo, es decir, que las decisiones políticas nazcan de la mayoría dentro del grupo parlamentario (donde Podemos tiene más peso que el resto) y no del voto ponderado dentro de la coalición de seis partidos, donde Podemos está en desventaja.

La Mesa, con el aval de los servicios jurídicos, ha rechazado este planteamiento porque no se ajusta al reglamento de la Cámara. “Es la portavoz del grupo quien tiene potestad para presentar iniciativas y solicitudes al órgano de dirección del Parlamento y que éste las tome en consideración”, no es potestad de tres diputados a título individual cambiar o corregir las decisiones de su grupo al margen de la dirección, advierten fuentes parlamentarias.

La iniciativa particular de los tres diputados de Podemos ha generado mucho malestar en sus compañeros de Por Andalucía, que este miércoles hablaban de “grave quiebra de la confianza” y les acusaron de “saltarse las reglas del juego” consensuadas por los seis partidos de la coalición.

Fuentes de la dirección morada reconocen ahora que sabían que su iniciativa era contraria al reglamento, pero aseguran que aún así registraron su propia normativa interna “para protegernos del rodillo de IU, de que todas las decisiones dependen de la portavoz”. “Lo hicimos para adelantarnos a ellos, porque sabíamos que iban a registrar la normativa que pactaron con el resto de miembros de la coalición, y para forzarles a sentarse a negociar con nuestros diputados”, advierten.

Mayoría de grupo vs mayoría de coalición

Para entender el embrollo actual entre Podemos e IU hay que remontarse a la noche del 7 de mayo, próxima a las 23.59, hora límite para inscribir la coalición Por Andalucía ante la Junta Electoral. Minutos antes de la fecha tope, las dos formaciones pactan un acuerdo en el que se reparten los cargos del futuro grupo parlamentario (Mesa, portavocía, portavoz adjunto...). Gracias a ese acuerdo in extremis, Podemos acepta entrar en la confluencia, pero llega tarde y se queda fuera [su versión ahora es que IU les excluyó].

Tras las elecciones, el coordinador regional de IU, Toni Valero, comparece para hacer balance del mal resultado [pasan de 17 a cinco diputados], carga mucha de la responsabilidad en Podemos y sentencia que aquel acuerdo fue “un trágala”, fruto del “chantaje” de los morados. Este miércoles, Nieto ha asegurado que aquel pacto político ya “no” es válido y fuentes de IU sostienen que es “papel mojado”.

Los comunistas se remiten, por tanto, al acuerdo de coalición de los cuatro partidos que se registró ante la Junta Electoral, y que posteriormente fue ampliado para incluir a Podemos y a Alianza Verde en un escrito de subsanación. Ahí está la normativa interna de Por Andalucía, firmada por los seis partidos que la integran, incluida la rúbrica de la secretaria de Organización estatal de Podemos, Lilith Verstrynge, en tanto que Podemos Andalucía carece de autonomía política para suscribir alianzas electorales con otros partidos.

Desde Podemos advierten ahora de que “no reconocen la legitimidad de esa mesa de partidos o grupo de coordinación de los seis”. “Nosotros no estamos en esa coalición, nos dejaron fuera, por tanto no tiene legitimidad para adoptar decisiones políticas. Para nosotros es un órgano de trabajo, de reunión, pero nuestro marco de referencia es el pacto suscrito entre Podemos e IU”, sentencian.

Esto explica por qué los morados no han acudido prácticamente a ni una sola reunión de la mesa de partidos. El equipo de Martina Velarde, líder andaluza de Podemos, sólo se siente concernido por “el acuerdo bilateral con IU”, el único por el que aceptaron concurrir juntos a las elecciones andaluzas. Ese pacto, dicen, también convenció a los morados de no presentarse solos a los comicios después de haber quedado fuera de la coalición electoral. Para ellos, las decisiones políticas deben adoptarse dentro del grupo parlamentario Por Andalucía, donde tienen mayoría. IU replica que el grupo responde a lo que decida la mesa de seis partidos.

Un pulso con registro de entrada

Este miércoles ha empezado el primer pleno de la legislatura, después de la constitución del Parlamento y el nombramiento de los senadores. Los cinco diputados de Por Andalucía comparten bancada, aunque Esperanza Gómez ya ocupa el puesto en la Mesa que antes tenía Durán. Las acusaciones de unos y otros son explosivas, cada uno tiene un relato parcial de lo ocurrido, pero sus discrepancias han dejado un rastro contrastable en el registro del Parlamento.

El tema de fondo es la negociación de la normativa interna del grupo parlamentario, un documento que todos los partidos deben registrar en la Cámara antes de un mes desde su constitución. Ese documento debe recoger la denominación y especificación de los órganos de gobierno y coordinación del grupo y sus competencias (presidente, portavoz, adjuntos consejo de dirección...), así como el procedimiento de incorporación y el de salida (expulsión) al mismo. Los seis partidos de la coalición han tratado de negociar la fórmula con media docena de reuniones telemáticas en julio, agosto y septiembre, pero sin llegar a un acuerdo.

Para IU todo explota cuando los tres diputados de Podemos registran en septiembre, de forma unilateral, su propia propuesta de reglamento interno del grupo. Para Podemos la crisis empieza mucho antes, a mediados de julio, cuando les informan de que Esperanza Gómez, de Más País, compartirá portavocía adjunta con Juan Antonio Delgado, de Podemos. El reglamento del Parlamento permite “hasta dos portavoces adjuntos” por grupo y todos los grupos cuentan con dos, porque les permite más margen de maniobra para repartirse actos institucionales, y porque es un puesto con un plus salarial al diputado que lo ocupa.

Esta fórmula no estaba contemplada en el pacto de reparto de cargos firmado por Podemos e IU el 7 de mayo. Los morados lo rechazan, acusan a los comunistas de saltarse los acuerdos, y amenazan con bloquear la constitución del grupo parlamentario, que requiere la firma de sus tres diputados.

Por Andalucía tiene el mínimo de diputados para constituirse como grupo y si los tres de Podemos se declaran en rebeldía corren el riesgo de pasar todos al grupo mixto, junto a las dos diputadas de Adelante Andalucía, de Teresa Rodríguez. IU recula. Fuentes de la coalición confirman ahora que el 16 de julio, Inma Nieto informa a Delgado de que Más País ha aceptado “renunciar a la portavocía adjunta segunda para que se pueda constituir el grupo”, y se lo confirma al resto de partidos. Podemos retira su órdago y finalmente el grupo parlamentario echa a andar.

Pero el 1 de agosto, la mesa de partidos de Por Andalucía convoca una reunión para abordar, entre otras cosas, el nombramiento de Esperanza Gómez como portavoz adjunta segunda. Se informa a la secretaria de Organización de Podemos Andalucía, que recibe el mensaje, pero no le presta atención porque “estaba de vacaciones”. La propuesta se vota y se aprueba en el seno de la coalición sin la presencia de Podemos y, un mes después, la portavoz del grupo, Inma Nieto, registra en el Parlamento su designación para comunicárselo a la Mesa. El escrito de Nieto se registra el 31 de agosto. Podemos asegura que se entera en ese instante. “Es una puñalada por la espalda, una traición”, dicen.

Al día siguiente, 1 de septiembre, los tres diputados de la formación morada registran su propuesta de normativa interna del grupo sin comunicárselo a Nieto ni a la coalición. La anarquía y la indisciplina se adueñan de la coalición y crean un estado de caos sin precedentes en la historia del Parlamento andaluz.

La portavoz del grupo se entera del acto de rebeldía de los tres diputados de Podemos a través de la intranet de la Cámara y el día 5 presenta otro escrito en registro comunicando a la Mesa que el documento de sus compañeros no es válido, porque no ha sido consensuado ni lleva su firma.

Los tres documentos cruzados de Por Andalucía llegan a la Mesa, reunida el día 7 septiembre, y el presidente del Parlamento hace notar que son “contradictorios” y que vislumbran una pugna interna de poder dentro del grupo que “no tiene cabida en esta institución”. La portavoz de Por Andalucía en la Mesa, Alejandra Durán, pide parar la designación de Esperanza Gómez como portavoz adjunta argumentando que “no lo conocía” ni contaba con el “voto mayoritario” del grupo. Varios presentes en esa reunión admiten su “estupor”.

Tras una consulta a los servicios jurídicos, se advierte a Durán de que no tiene potestad para frenar una solicitud firmada por la portavoz de su grupo. Según algunos presentes, Aguirre terminó desautorizando a la diputada de Podemos por todo aquel desbarajuste, le recordó que la normativa interna de cada grupo debe contar con la firma de su portavoz, y que Nieto había dejado claro en su escrito que estaba manifiestamente en contra. Las mismas fuentes relatan que Durán se disculpó con el presidente, aceptó “posponer” su propuesta y aseguró que ese hecho “no se volverá a repetir”.

Cuatro días después, el 12 de septiembre, los partidos de la coalición, excepto Podemos y Alianza Verde, vuelven a reunirse y deciden elevar un escrito a la Mesa para sustituir “temporalmente” a Durán, acusándola de “no trasladar los acuerdos y contenidos del órgano rector en el que participa” y, sobre todo, “de actuar de manera independiente y unilateral y en contra del criterio mayoritario de la coalición”. Al día siguiente, los tres diputados de Podemos presentan otro escrito para evitar su expulsión, pero finalmente la Mesa ha dado la razón a Nieto y desautorizado a Podemos.

Ninguno de estos tres diputados de Podemos tiene experiencia previa en el Parlamento andaluz y sus escritos ante registro, según fuentes parlamentarias, “adolecen del mínimo conocimiento del reglamento de la Cámara”. En cambio, IU tiene una larga experiencia en estas lides; de hecho, la última reforma del reglamento que propició la expulsión de Teresa Rodríguez de su última coalición –Adelante Andalucía– lleva su sello, y es la misma que ha impedido a Podemos tomar el control del grupo Por Andalucía.

Respetar las reglas del juego

Inma Nieto ha comparecido este miércoles para señalar implícitamente a la dirección federal de Podemos como artífice de todo este embrollo y ha lanzado acusaciones durísimas, a la par que se mostraba convencida de que todo es “reconducible”. “Si la vocación es que el grupo funcione, que lo dejen trabajar. Y que respeten las normas consensuadas por las seis organizaciones políticas. Se ha producido una quiebra de confianza fundamental, y no es una cuestión menor, es grave. Pero restituir esa confianza es perfectamente posible”, ha dicho, tras subrayar dos veces que “Podemos se ha dado cuenta de que se ha equivocado”.

Nieto se ha lamentado de que el arranque del grupo parlamentario haya vuelto a tropezar con las luchas internas que lastran su actividad puramente política. “Entiendo que esto es muy goloso para ustedes y da muchos clickbait”, ha referido a los medios de comunicación.

Luego ha vuelto a hacer un llamamiento al orden a sus compañeros de Podemos. “Es difícil convertir esto en una propuesta política solvente si ni siquiera nosotros somos capaces de cumplir nuestras propias reglas del juego”, ha dicho. Los diputados de Podemos, durante todo el día de ayer martes y de hoy, han optado por el silencio. No han explicado públicamente por qué lanzan una propuesta de reglamento interno del grupo sin consensuar con el resto, que les acusan de “golpe de Estado al espacio político de Por Andalucía”.

También el resto de formaciones políticas en la Cámara –PP, PSOE y Vox– han expresado su cabreo por tener que lidiar en la Mesa con las luchas intestinas de una coalición de izquierdas que en apenas dos meses de vida atesora varias luchas de poder aparatosas. “No pueden estar dedicando los recursos, los esfuerzos y al personal jurídico del Parlamento al servicio de sus peleas de patio”, ha subrayado, visiblemente enfadado, el portavoz parlamentario del PP, Toni Martín.

El forcejeo de los miembros de la coalición Por Andalucía no sólo empaña su labor parlamentaria en una legislatura en el que su margen legislativo es muy estrecho e impera la mayoría absoluta del Gobierno de Juan Manuel Moreno. También está de fondo el escenario de las elecciones municipales de mayo, y las generales de final de año, en el que los partidos que integran esta coalición andaluza deben decidir si reproducen la fórmula en sus municipios y ciudades. IU tiene 60 alcaldías y alrededor de mil concejales. Ahora, nadie en la organización de izquierdas puede aventurar una alianza con Podemos de aquí a mayo.

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