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Pia y Marga, la historia de amor de la gran pianista de jazz en el Torremolinos de la libertad

Marga Samsonowski, Pia Beck y Gino Felleman, en The Blue Note | N.C.

Néstor Cenizo


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En los años 60, Gino Felleman era un niño al que paseaban en un imponente Dodge descapotable por las calles de Torremolinos. Su familia había preferido la Costa del Sol antes que Los Angeles como refugio del frío y la lluvia, y eso que aquella familia no era cualquiera y hubiese podido desembarcar en cualquier lugar del mundo. La madre de Felleman era Pia Beck, una afamada pianista. Y su otra madre era Marga Samsonowski. Ambas se habían enamorado cuando Marga estaba embarazada de Gino. Así para él tener dos madres siempre fue lo más normal, aunque en la España de entonces las cosas se vieran de otra manera.

‘Una isla de libertad’: cuando Torremolinos se convirtió en el oasis hedonista del tardofranquismo

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Por eso, no es extraño que el spot de Correos que protagoniza Felleman arranque precisamente así: “Hola, madres”. El spot, lanzado a comienzos de julio coincidiendo con la inauguración de un buzón arcoíris junto al Pasaje Begoña, ha servido para rescatar la historia de amor de Beck y Samsonowski en la oscura España del tardofranquismo. “Quiero que toda la gente sepa que en plena dictadura demostrasteis al mundo que es posible convivir respetando la diversidad”, les dice Felleman en el anuncio: “Gracias a gente como vosotras el Pasaje Begoña fueron nueve años de revolución, de visibilidad y convivencia LGTBI, de canciones, de gente valiente que se enfrentó al mundo simplemente siendo como era”.

The Blue Note en el Pasaje Begoña

Cuando llegó a Torremolinos en 1965, Pia ya llevaba en el bolsillo los papeles de la propiedad de un local en una céntrica calle del pueblo, por entonces un barrio de Málaga. Ella era una afamada pianista de jazz, hay quien dice que la mejor del mundo. Eran tan habituales sus giras y conciertos que el director de KLM le regaló una réplica de un avión y la revista Time la bautizó The flying dutchess, en alusión a su nacionalidad (holandesa) y su vida de bolo en bolo.

Ambas decidieron alejarse de esa vida en un rincón del sur de España. En Torremolinos, Pia pudo cumplir el sueño de tantos pianistas: desde 1965 hasta 1969, regentó The Blue Note, un emblemático local del Pasaje Begoña, una estrecha calle peatonal donde se respiraba un ambiente libre y bohemio.

Entre tablaos flamencos y discotecas como la legendaria Piper’s, funcionaban en la primera planta del edificio varios locales de ambiente LGTBI, cuya popularidad fue creciendo, hasta que las autoridades franquistas acabaron con aquello en una brutal redada la noche del 24 de junio de 1971. La Policía identificó a unas 300 personas, arrestó a más de 100 y cerraron 23 locales. La intervención preocupó a algunas embajadas extranjeras.

Suele decirse que el franquismo hizo la vista gorda ante lo que ocurría en Pasaje Begoña porque aquello era una etiqueta de aperturismo ante Europa y una fuente de divisas. Pero lo cierto es que la homosexualidad seguía siendo delito, como lo fue hasta el 26 de diciembre de 1978, cuando quedó derogada la Ley de Peligrosidad Social de 1970. En 2019, el Pasaje Begoña fue declarado Lugar de Memoria Histórica en recuerdo de aquel episodio, que algunos señalan como el Stonewall español.

El concierto frente a la homofobia de Anita Bryant

Cuando Gino nació, en 1956, Marga y Pia ya vivían juntas. La relación con su padre biológico no era buena, y para él no había más familia que sus madres y sus dos hermanos. Sentado en una cafetería junto al pasaje, Felleman insiste: “Yo nunca conocí otra cosa y nunca tuve la sensación de que fuéramos diferentes”.

Los cinco habían llegado a Torremolinos en su fabuloso Dodge rojo. Felleman recuerda aquellos años con una nostalgia emborronada por alguna sombra cruel. Recuerda que los niños recogían comentarios de los mayores y se los clavaban sin piedad, así que él no quería ir al colegio. Por lo demás, Pia y Marga vivían su amor con naturalidad. Todos sabían que eran pareja, pero no porque ellas tuvieran un interés en que se supiera. Tampoco en que no se supiera. “Ellas no querían etiquetas ni iban de lesbianas. Nunca salieron del armario porque nunca estuvieron dentro”, dice.

Eso no significa que no se posicionaran. Al contrario. Beck organizó un concierto en Amsterdam (luego editado en disco: Miami Nightmare) con el fin de recaudar fondos. Querían pagar una página en The New York Times que contrarrestara el discurso homófobo de Anita Bryant, una cantante norteamericana impulsora de una campaña para derogar la ordenanza que acababa con la discriminación LGTBI en Miami.

Felleman dice que sus madres no tuvieron demasiados problemas por su homosexualidad. Quizá su carisma y su pasaporte le concedieran una cierta inmunidad, pero al igual que la dictadura acabó mostrando su cara más brutal y represiva en 1971, en una ocasión Beck fue detenida por la Policía. “Siempre nos dijo que fue porque faltaban algunos papeles”, relata. En otra ocasión, la pianista pagó la fianza del hijo de un amigo que había llegado a Torremolinos a trabajar. “La Policía le había pegado tal paliza por ir de la mano de un hombre que, desde entonces, él no ha querido volver a España”.

Nacidas y fallecidas el mismo año: “Estaban hechas para vivir juntas”

Después de cerrar The Blue Note, Pia y Marga siguieron viviendo en Málaga, y Beck hizo todo lo posible por promocionar España: escribió tres guías turísticas sobre la Costa del Sol en holandés y presentó un programa de radio, nada menos que en cinco idiomas, en La Voz de Málaga, una emisora local.

Su reconocimiento en España ha sido escaso hasta ahora. El año pasado, la Asociación Pasaje Begoña colocó una réplica de los carteles del bar. En Holanda, Beck es un icono de la lucha LGTBI y el próximo 18 de septiembre se celebrará un gran homenaje en su ciudad natal, La Haya.

Pia y Marga nacieron el mismo mes y año (septiembre de 1925), se conocieron en 1956 y no se separaron hasta su muerte, en 2009. “Estaban hechas para vivir juntas”, recuerda su hijo. “Se amaron toda la vida y criaron a sus tres hijos con respeto y amor”.

“Su mayor contribución es la normalidad que aportaban. No había estridencias y no era relevante que fueran lesbianas. La revolución de las piedras de Stonewall aquí se hizo cantando y bailando”, resume Jorge Pérez, presidente de la Asociación Pasaje Begoña. Y en ello tuvo mucho que ver The Blue Note y el amor que vivieron Pia y Marga, las madres de Gino Felleman.

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