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Réquiem por 'Al Sur', una ventana abierta a los creadores andaluces durante tres décadas

Imagen de una de las grabaciones del programa cultura 'Al Sur'

Alejandro Luque


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Un verso del poemario La tierra baldía de T. S. Eliot –Leo, casi toda la noche, y en invierno me marcho al Sur– dio nombre en 1995 a un espacio de Canal Sur llamado a abrir una ventana a los creadores de Andalucía y en Andalucía. Casi tres décadas después, con una larguísima andadura en la que no faltaron las vicisitudes, y con un archivo que es en sí mismo un patrimonio, Al Sur se ha visto cancelado por sorpresa, y de una forma que tiene todos los visos de ser definitiva.

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La justificación que los responsables de la cadena autonómica han dado para respaldar esta decisión ha sido la conversión de Al Sur en una sección diaria de cultura de los servicios informativos de Canal Sur, “con presencia destacada en programas diarios y semanales”. Un argumento que no ha convencido a los profesionales de la casa, para quienes una cosa es nutrir de contenidos los informativos y otra aportar el trabajo de fondo que realizaba Al Sur, con los medios y la profundidad que un espacio independiente requieren.

“Me enteré por las redes”, afirma Antonio Pradas, ex diputado socialista y Vicepresidente Consejo de Administracion de RTVA, y añade que “ni en el Consejo ni en la Comisión de programación teníamos conocimiento de esta decisión”. Pradas, que respondió de inmediato en su cuenta de Twitter que con esta cancelación “apagan la voz de los artistas andaluces”, asegura que “preguntaremos por los motivos, y no nos va a servir que se hable de cuestiones de audiencia, cuando se trataba de un programa que era el servicio público por excelencia”.

Tampoco salía de su perplejidad Pedro Lázaro, miembro del Consejo Profesional de Canal Sur, que se enteró el viernes pasado del cierre de Al Sur y la noticia cayó como una bomba“, dice. ”Suprimir un programa que era un emblema de la programación, además del mayor archivo cultural que tiene Andalucía es acabar con la memoria de los creadores. Hemos pedido a la dirección que rectifique, porque lo de meterlo en los informativos es una tomadura de pelo. Quitarlo no es apostar por la cultura, es silenciarla. Y no se debe olvidar que Al Sur era puro servicio público: si Canal Sur existe, es para este tipo de programas“.

Incluso Vox, un partido que suele asociarse a otras causas pero no tanto a la militancia cultural, ha manifestado su indignación a través del consejero Carlos Morilla, que en sus redes sociales se expresaba en estos términos: “Constatamos la lapidación del programa Al Sur que tras ¡27 años! ha sido eliminado de la parrilla y 'sustituido' por una ráfaga al final del informativo. Una pieza de 90'' (que ya existía antes) no puede sustituir un programa detallado de cultura”.

Un libro cada tarde

La invención de Al Sur se debió a un periodista cacereño, José María Bernáldez, famoso entre sus amigos por leerse un libro cada tarde, y que en 1995 logró el visto bueno de Canal Sur para fundar un espacio en las antípodas del ombliguismo o el localismo; universal como es la cultura, y al mismo tiempo andaluz por los cuatro costados. Ese espíritu lo fueron heredando con mayor o menor fortuna los sucesivos editores del programa, si bien éste nunca dejó de moverse entre sus dos coordenadas originales: una visión amplia y multidisciplinar de la cultura, y un equilibrio entre el reconocimiento a las figuras consagradas y los jóvenes valores.

Hasta que un infarto fulminante acabó con su vida durante la Feria del Libro de Sevilla de 2008, Bernáldez y su equipo lograron que Al Sur estuviera presente en los eventos más relevantes, desde los festivales de cine de toda la comunidad (Málaga, Sevilla, Almería, Ronda, Granada…) hasta los festivales de música, teatro o danza, pasando por las jornadas de la Asociación de Críticos Literarios de Andalucía de Arcos de la Frontera. Pero también estuvo presente el programa en citas foráneas como la feria ARCO, la Seminci vallisoletana, el Festival de San Sebastián, los festivales flamencos franceses o la Feria del Libro de Guadalajara (México), siempre cubriendo la presencia de representantes sureños. Fue también testigo atento del nacimiento de la actual industria cinematográfica, desde Alberto Rodríguez a Alexis Morante.   

“Bernáldez era un hombre cultísimo, con un gran sentido del humor y de la ironía, y captaba muy bien el pulso de la calle”, recuerda la redactora Ana Mercedes Cano, que trabajó a su lado durante 12 años, de 1997 a 2009. “Lo mejor que consiguió Al Sur fue poner a Sevilla y a Andalucía en el mapa, integrarlas en el circuito de promoción nacional e internacional”. Nadie era ajeno al poder de difusión de la televisión, de modo que si un Vargas Llosa, por poner un ejemplo, solo concedía dos entrevistas cuando andaba por Andalucía de gira, una era siempre para el programa de Bernáldez. Y son innumerables los nombres y rostros célebres que fueron entrevistados morosamente ante la cámara de Al Sur, desde Roberto Bolaño a Caballero Bonald o Almudena Grandes, con quien el editor sostenía apasionantes discusiones.   

Cabe recordar que, cuando se fundó la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía, sus miembros decidieron ponerle el nombre de José María Bernáldez, en memoria de quien consideraban el maestro de toda una generación de informadores especializados en este ramo.

Baile en la parrilla

La andadura de Al Sur, sin embargo, no ha sido un camino de rosas. Ni siquiera el signo político en el Gobierno autonómico ha determinado su suerte, puesto que desde el fallecimiento de Bernáldez empezó ese baile en la parrilla que en el sector se identifica con el maltrato, cuando no directamente con el castigo. En 2009 pasó a Canal Sur 2, y con ello comenzó un declive que ha desembocado en su supresión. Francisco Gómez Zayas, María Luisa Chamorro, Isabel Pérez Piernagorda y Jesús Vigorra fueron turnándose en la edición hasta que, en 2019, Javier Domínguez, director de Informativos, designó a su último responsable, Miguel Chaparro, y devolvió el programa al primer canal y al prime time. Pero la ilusión duró apenas unas semanas, y Al Sur volvió a ser relegado a horarios imposibles, como las tres de la madrugada o las 8.30 de la mañana de un domingo.   

Ello sumado a la creciente precariedad de medios que denuncian los sindicatos ha concluido en cerrojazo, pero el camino de la invisibilidad de Al Sur había comenzado mucho antes. La programación de la televisión andaluza queda huérfana de un espacio cultural de estas características, capaz de dar cancha tanto a la ópera como a las nuevas tecnologías, al jazz como a las artes plásticas. En sus últimos servicios Chaparro, que trabajó en su día en el equipo de Bernáldez, entrevistaba en Cádiz al premio Nacional de Arquitectura, Álvaro Campo Baeza, al músico y escritor Xavier Güell o a la bailaora Rocío Molina por su León de Plata en la Bienal de Venecia.   

“Logramos ser un referente para el sector cultural, y apostar por nuevos valores”, apostilla Ana Mercedes Cano. “El programa fue, por ejemplo, uno de los descubridores de gente como Eva Díaz Pérez, Luis Manuel Ruiz o Isaac Rosa, e impulsó la creación de las nuevas orquestas andaluzas. Creo que José María disfrutaría tanto con la riqueza del panorama cultural actual, como sufriría pensando que ya no hay un espacio en Canal Sur donde los creadores puedan expresarse casi sin mediación de los periodistas, casi directamente entre ellos y los espectadores”.            

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