El show de Revista Mongolia entrevista al Coño Insumiso en Málaga

Portada del último número de Revista Mongolia

Algo de sátira, una porción de periodismo y, para variar, una pizca de stand up. Desde hace unos meses, la fórmula de Revista Mongolia ha desembarcado también en algunos teatros. Darío Adanti lleva el show y Pere Rusiñol traslada a las tablas los bocados de realidad de las últimas páginas de la revista.

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Tras pasar por Madrid, Barcelona y Bilbao, el show Mongolity llega el lunes 5 de diciembre a Málaga (sala Cochera Cabaret, a las diez de la noche), con la idea marca de la casa: mezclar, agitar y acabar extrayendo un brebaje de realidad tan desconcertante como esta, a ratos cómica, otras veces desesperante, brutal y enrevesada.

“Se trata de trasladar la revista al teatro”, explica por teléfono Pere Rusiñol, responsable de las páginas noticiosas y también de la parte periodística del show. “Mongolia es un proyecto cultural que va más allá de la revista. Nos gusta experimentar con formatos que la trasciendan”. En esa tarea, hay sátira y periodismo, siempre con el nexo común que define el proyecto desde su nacimiento: explorar los límites de la libertad de expresión.

Como se trata de un show “mutante” y adaptado a cada escenario, para la ocasión han decidido entrevistar al Coño Insumiso o el Chumino Rebelde, aún no saben si al propio o a algún miembro. El Chumino Rebelde es un colectivo malagueño que, en 2014, en plena polémica por la pretensión de Alberto Ruiz Gallardón para reformar la Ley del Aborto, procesionó con una gigantesca vagina de plástico por las calles de la capital de la Costa del Sol, mientras receban (“Creo en mi coño todopoderoso, creador del cielo y de la tierra…”) y loaban a la vulva (¿Qué se le dice al coño insumiso?“. ”Guapo, guapo y guapo“).

A diferencia de lo que ocurrió con la procesión del Coño Insumiso en Sevilla (donde las tres acusadas fueran absueltas), un juzgado de Málaga condenó a una de las integrantes del Santo Chumino Rebelde malagueño a abonar una multa de 2700 euros por cometer un delito de ofensa a los sentimientos religiosos. La acusación fue impulsada por Abogados Cristianos, cuyas conclusiones apoyó la Fiscalía. La Audiencia Provincial de Málaga ratificó después la condena. El asunto está ahora ante el Tribunal Constitucional, que admitió a trámite el recurso de amparo y deberá pronunciarse sobre el límite entre la libertad de expresión y el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, sobre el que nunca se ha pronunciado hasta ahora.

Rusiñol ve paralelismos con el caso Mongolia, cuyo recurso fue rechazado por el Tribunal Constitucional en septiembre. “Nosotros hemos sido condenados [por lo civil] a pagar 40000 euros a Ortega Cano por un fotomontaje”, recuerda, “y ellas por ofensas a la religión. Es increíble que haya una persona condenada en Málaga por desfilar un día satíricamente con el Coño Insumiso”.  

Será una de las piezas de la función malagueña, en la que también habrá sketches, sátira de actualidad, vídeos y animaciones marca de la casa y stand up. “Y para el after show os venís a Marbella… a disfrutar de mi piscina para perros”, ha declarado Ángeles Muñoz para la cuenta de twitter de Mongolia. Y como diría el comentarista deportivo Mariano Rajoy para distinguir la sátira y la realidad: “Así es (o no)”.

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