El ocio en tiempos de cuarentena: de los juegos de memoria de la nonagenaria Balbina a la plastilina de la pequeña Irene
Ver las últimas novedades de Netflix, buscar todos los canales de YouTube para hacer deporte o no tener tiempo para tantas videollamadas. El confinamiento está cambiando nuestro modelo de ocio: “Es curioso porque tenemos mucho tiempo libre y de tantas cosas que tengo que hacer al final hasta me agobio”, resume Raquel Plou, de 22 años, sobre sus días en cuarentena.
Esta joven ha decidido aprovechar el tiempo para devorar todas las últimas novedades de Netflix “del tirón”, además de recordar varias sagas que “como nunca tienes tiempo para verlas he decidido aprovechar ahora y me ha dado por acabar la saga de Harry Potter y empezar la de Marvel. Antes lo racionaba mucho más, veía un capítulo cada noche y ahora hasta que no acabo no la suelto; me genera incluso agobio”.
Su abuelo Ángel Tello, de 79 años, también ha cambiado su manera de entender el ocio, ya que no puede ir al club. Sin embargo, junto su mujer, Pili Cardiel, de 77, se adaptan a estas nuevas circunstancias desde casa, haciendo por la mañana las labores del hogar y por la tarde él ve algún partido de fútbol de los años 80 o 90. Pili mantiene una de sus principales ocupaciones: el ganchillo, y ya está pensando en como adaptarlo a los nuevos tiempos: “He empezado a hacer una mascarilla de ganchillo, se puede hacer con dibujos o dejarla lisa y quedan muy bien”, le dice a su nieta mientras le ofrece hacerle una para cuando se pueda salir a la calle.
Hasta que ese día llegué, Miguel Murillo y Lucía Fierro tienen que entretener a sus hijos. Miguel tiene 37 años y está teletrabajando el 50% de la jornada, por lo tanto, está todos los días en casa con Jorge, de 6 años, e Irene, de 3. Lucía acude a su puesto dos días a la semana y otros cuatro teletrabaja.
Entre deberes y trabajo pasan las mañanas, cada uno con su ocupación y ayudando a los niños con las tareas que les mandan desde el colegio. Por la tarde, los críos ven algunos de sus dibujos favoritos y juegan con sus padres, que se turnan. “Los días que Lucía está en casa ella se encarga del cole de Irene y yo del de Jorge, así se hace mucho más llevadero. Porque, aunque trabajen bien, requieren y necesitan mucha más atención. Cuando Lucía no está, la cosa se complica un poco y alguna tarea de Jorge se queda para por la tarde”, cuenta Miguel.
Cuando no hay colegio ni teletrabajo los días son diferentes y “se saca la artillería pesada”: juegos de mesa, acuarelas, plastilina, juegos en la tableta o la videoconsola. “Son muchas horas, por suerte tenemos una terraza grande, pueden correr y jugar mientras están al aire libre”, dicen. El día acaba con una película en familia que “se ha convertido en un premio si se portan bien durante el día”.
El cine y la música, grandes aliados
César Ibáñez es profesor de instituto y tiene 56 años. Durante estos días está aprovechando para leer a Pierre Lemaitre o para ver la última ganadora de los Óscar, 'Parásitos'. La música también está presente en su hogar: escucha a Sinatra, Carlos Gardel, Dire Strais o recuerda la discografía de Aute, recientemente fallecido.
Las películas también están siendo grandes compañeras para Balbina Biosca, de 93 años, que está volviendo a ver clásicos como 'Con faldas y a lo loco' y revisando las películas de sus 14 nietos de pequeños. La pintura también le ayuda a pasar los ratos de ocio, además de la gimnasia que practica con una de sus nietas, que le enseña a distancia ejercicios de movilidad para que active el cuerpo.
Balbina no ve las últimas novedades de Netflix, pero esta revisando series como 'Las chicas de Oro' o 'Petra Delicado' en los ratos en los que no hace videollamadas grupales con sus hijos o sus nietos, o que no está con la tableta jugando a juegos de memoria o viendo fotos.
Estas videollamadas se han convertido en rutina para muchas familias, ya sea como Balbina que cada noche a las 20:30 se conecta con sus hijos para ver como están o como Madalina Panti, de 23 años, que hace llamadas con sus tías para cocinar juntas en las que “estamos todas a la vez haciendo crepes, bizcocho, pizza…”. No solo para cocinar, otra forma de estar en contacto con los amigos es a través de los juegos en línea, como 'Preguntados', 'Parchís' o 'Monopoly', con partidas grupales o incluso torneos.
Irene Ibáñez vive en Madrid y habla con sus padres, sus amigos o su pareja cada semana. Una de sus rutinas es ver una película o serie con su pareja, que vive en Zaragoza, de forma simultánea, así pueden comentarlo “y es casi como si lo estuvieses viendo juntos”. Irene tiene 23 años y estudia un máster de Periodismo Cultural en Madrid, durante la semana tiene clases en línea todas las tardes y ha aprovechado parte de su tiempo libre para ver junto a su compañera de piso las películas que marcaron su infancia: 'Enredados', 'Mulán', 'Mounstros S.A.' o 'Sonrisas y Lágrimas'.
El deporte, por supuesto, también forma parte del ocio de esta joven y de mucha más gente, para los que los canales de YouTube se han convertido en los grandes aliados. Los que tienen la suerte de contar con una terraza, como Lorién Val, de 30 años, pueden jugar a tenis de mesa y al frontón al aire libre. No es el único que aprovecha para jugar con las raquetas: Raquel ha montado una mesa improvisada en su cocina y practica con su hermano.
Lorién también ha aprovechado estos días para montar dos maquetas de madera que tenía en casa: un dragón y un avión, “que nunca había hecho por falta de tiempo”, además de leer libros de fantasía y jugar a juegos en línea, desde una partida al 'Pictionary' a intentar salir de una habitación en un ‘escape room’ en pareja. También dedica su tiempo a hacer varias recetas de repostería, que se han convertido en una rutina para muchos: Irene hace una tarta a la semana con su compañera (eso sí, tartas frías porque no tienen horno) y a Raquel también le ha dado por la cocina: “He hecho mucha repostería con mi madre, también alguna receta de Arguiñano… ha tenido que venir un virus de China para que yo me ponga a cocinar a mis 22 años, pero ya mas o menos me defiendo bastante bien”.
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