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El 8F anticipa un calvario para el PSOE aragonés en las municipales de 2027: perdería la DPZ e incluso Ejea

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, durante la rueda de prensa en la sede regional del partido en Zaragoza , en la noche electoral de las elecciones autonómicas de Aragón. EFE/Javier Belver

Luis Faci

10 de febrero de 2026 21:52 h

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El PSOE de Pilar Alegría tiene un problema. La progresiva caída en votos desde hace tres años, con las autonómicas de este domingo como última parada, amenaza con dejarle tras las elecciones municipales del año que viene sin ninguna institución de peso en todo Aragón. La proyección de votos en los comicios del 8F proyecta la pérdida de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) e incluso del Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros, donde los socialistas gobiernan de forma ininterrumpida desde 1991.

El partido celebró el lunes una Ejecutiva regional, con Alegría a la cabeza, en la que no hubo voces críticas. Por ahora, como trasladó a los medios la propia candidata socialista, es un momento para “analizar los resultados”, y eso es lo que trasladaron los integrantes del órgano de gobierno del partido, renovado con la llegada a la secretaría general de la exportavoz con Pedro Sánchez. Las próximas semanas, y sobre todo la reunión de la Ejecutiva provincial de Zaragoza –en la que el sector de Alegría no tiene tanto control–, serán importantes para calibrar el sentir de los cuadros socialistas.

Hay, eso sí, un runrún interno para canalizar, como mínimo, una visión crítica sobre los resultados del 8F. “En las municipales solemos tener mejor que resultado que en las autonómicas, pero con lo conseguido el domingo se nos llevan por delante con absoluta seguridad”, explica un veterano del partido. “Me preocupa más la falta de reacción ante unos resultados que no tienen justificación”, asegura otro cargo, que advierte: “Hay un porcentaje de votantes que están dispuestos a votar al PSOE, pero no a este PSOE, ya que no responde a sus necesidades”.

Desde el bando cercano al fallecido Javier Lambán, también recuerdan que uno de los argumentos que se utilizó para desacreditarle tras sus resultados en 2013 (23 diputados) fue que ejerció “oposición contra su partido”: “¿Cuál es la justificación ahora que hemos bajado a 18?”, se preguntan.

Aunque no todas las voces coinciden. El presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, asegura que hay “unidad en torno a Pilar Alegría”. El dirigente, al frente de la mayor institución en poder socialista en Aragón, asegura que esta postura es “extensible a los alcaldes y diputados provinciales”. “Estamos ya pensando que queda un día menos para las próximas autonómicas, en las que aspiramos a recuperar el Gobierno”, sostiene. Consultada por este periódico, la secretaria provincial del PSOE en Zaragoza, Teresa Ladrero, corrobora esta opinión.

El PSOE retuvo en 2023 la DPZ por poco, ya que consiguió doce representantes por once en el PP, dos en Vox, uno de En Común-IU y otro de CHA. El acuerdo de gobierno con estos dos últimos partidos permitió al socialista Juan Antonio Sánchez Quero reeditar la presidencia provincial. Pero ahora sería distinto, a tenor de los resultados en las elecciones autonómicas del domingo: el PP y Vox alcanzaron juntos los 255.000 votos, mientras que entre el PSOE y CHA estarían algo por encima de los 165.000 sufragios.

“No es extrapolable”

La aplicación no sería automática ya que el reparto de diputados provinciales en Zaragoza se hace en función de los votos en los seis partidos judiciales en que se divide el territorio, y de hecho hace tres años el PP sacó 28.000 votos más que el PSOE y aun así se quedó sin la presidencia. Pero en 2027 no habría aritmética posible. Con un factor adicional: debido a que la provincia superará con una alta probabilidad el millón de habitantes, la institución pasará de 27 a 31 representantes. Y la nueva distribución tendrá consecuencias negativas para el PSOE si, por ejemplo, hay un diputado extra por el partido judicial de Caspe.

Sánchez Quero recuerda, no obstante, que el voto en las autonómicas “no es extrapolable” a las municipales, ya que se vota “con otras claves”. Y pone como ejemplo lo sucedido en localidades como San Mateo de Gállego o Borja. Ladrero apunta también que en las citas municipales hay “menos participación” y “los candidatos son otros”, lo cual influye.

Mientras, en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde el PSOE se ha visto sacudido por un reguero incesante de conflictos internos, la situación también es dramática. Los socialistas bajarían hasta los 8 concejales, mientras que el PP se quedaría en 13, Vox subiría hasta los 6 ediles y CHA regresaría a la corporación con 4 representantes. El Consistorio, sin embargo, subirá con toda probabilidad de 31 a 33 concejales, y ese extra se lo repartirían los populares (con 14) y los socialistas (con 9).

Falta “liderazgo” en Zaragoza capital

Una voz interna del partido pone el acento lo sucedido precisamente en la capital aragonesa. “Hay un problema grave ahí, los resultados son muy malos. Ahora mismo el liderazgo en la ciudad de Zaragoza no está ayudando a mejorar los resultados del partido”, explica, y lo ilustra con la caída de 17.000 votos aquí, con seis puntos menos.

Para el PSOE, perder Ejea de los Caballeros sería también un golpe muy simbólico, dado que es la localidad natal de Javier Lambán y las mayorías absolutas han sido habituales. En este último mandato, sin embargo, la socialista Teresa Ladrero –secretaria provincial del partido– gobierna tras un pacto con Izquierda Unida. Con la proyección de votos de las autonómicas, el PSOE y el PP empatarían a seis concejales, Vox subiría hasta cuatro y CHA obtendría uno. Es decir, que Ladrero tendría muy complicado retener la Alcaldía.

Otros muchos ayuntamientos ahora gobernados por el PSOE estarían amenazados por la progresiva bajada en el voto, y algunos de ellos feudos tradicionales socialistas como Borja –una de las mayores sorpresas negativas para los socialistas, ya que se ha quedado en tercer lugar tras el PP y Vox–, Fuentes de Ebro o El Burgo de Ebro. Es significativo lo sucedido en la localidad de Andorra, de carácter industrial y donde el PSOE e IU se han repartido la Alcaldía en toda la democracia –el primer regidor fue precisamente Isidro Guía, padre del actual, Rafael Guía– salvo entre 1991 y 1995: Vox ha subido diez puntos hasta convertirse en la segunda fuerza tras los socialistas.

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