Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

Confinamiento largo y para todos... o corto para la población de menos riesgo

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La economía no es una ciencia exacta. Lo vimos en la anterior crisis global, en la que diferentes instituciones económicas y economistas hicieron una gran variedad de diagnósticos y de recetas, muchas de ellas contradictorias entre sí, y lo estamos viendo también en esta crisis económica, social y probablemente cultural que nos ha caído encima de modo inopinado por la crisis sanitaria mundial desatada por el COVID-19.

El sábado pasado, 28 de marzo, envié un mensaje a varios economistas, pidiéndoles su opinión, pocos minutos después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretara la hibernación de la economía, salvo en algunos sectores y actividades que se consideran esenciales, para evitar así que la pandemia siga extendiéndose y se colapse el sistema sanitario.

-Un desastre -me contestó al minuto uno de ellos-. Estrangula completamente la economía.

-Sensacional -me contestó otro, también muy rápido-. Más vale que el PIB caiga un 50% un mes a que caiga un 5% durante 10 meses.

-Estamos evitando que muchas personas mueran a corto plazo por el coronavirus. Pero ya hay que pensar en cómo evitamos que muramos todos a medio plazo por inanición -me respondía una tercera, clara partidaria de buscar cuanto antes alternativas al confinamiento y al aislamiento social para evitar el colapso económico.

La medida no solo tiene divididos tanto a los economistas y a otros colectivos como a los agentes sociales. También dividió al Gobierno, algunos de cuyos miembros -y no solo la titular de Economía, Nadia Calviño- temen mucho las consecuencias indeseadas en la economía y en las empresas de la nueva vuelta de tuerca dada el sábado pasado. El confinamiento reforzado está además abriendo paso a un complejo debate en el Gobierno y en ámbitos económicos, y está generando muchas dudas y preguntas: ¿Hay que hacer un confinamiento largo, de varios meses, y para toda la población salvo para la que trabaja en los servicios esenciales, o ha de ser largo solo para las personas más vulnerables y de corta duración para la población de menos riesgo, de modo que esta se incorpore rápidamente, en pocas semanas, a la actividad económica, debidamente equipada -eso sí- de protección sanitaria?

Los test, cuando lleguen en cantidades masivas, ¿hay que hacérselos a los que presenten síntomas de coronavirus o sería más conveniente hacerlos de modo aleatorio entre toda la población, para conocer mejor la enfermedad y ver qué colectivos son más y menos proclives a padecerla? ¿Habría que hacer tomas de temperatura masivas y frecuentes a toda la población, sea de riesgo o no lo sea? ¿No habría que aprovechar el confinamiento para conocer mejor la enfermedad mediante unificación y homologación de los datos (hoy en parte dispersos y estancos, entre las comunidades y mucho más entre los estados) y utilizar el big data para analizarlos e interpretarlos?

¿Habría que aplicar, como hace Corea del Sur, la inteligencia artificial para seguir a aquellas personas que hayan tenido contacto con la enfermedad e impedir así la propagación de la pandemia, aunque ello desate una polémica sobre si el derecho a la privacidad individual prevalece sobre el bien colectivo de la salud pública? Y una pregunta más, que se escucha ya estos últimos días en diferentes ámbitos públicos y privados: ¿Alguien en el Gobierno está elaborando ya un plan sobre qué hacer, detalle a detalle, cuando se levante el estado de alarma y haya que seguir controlando la enfermedad y atendiendo a los enfermos y al mismo tiempo resucitar la economía sin causarle nuevos traumas?

A las 00.00 horas del domingo 12 de abril concluye la primera prórroga del confinamiento. Nadie de entre los consultados para esta crónica tiene dudas sobre si habrá más prórrogas. Sí, las habrá, salvo gran sorpresa positiva antes, altamente improbable. Las discrepancias son sobre la fecha final del periodo de excepcionalidad (¿hasta finales de abril? ¿hasta mayo? ¿hasta junio incluso?) y sobre si habrá o no levantamientos parciales para determinados colectivos o para algunos sectores económicos. Todo dependerá no sólo de la evolución de los datos de la enfermedad (contagiados, ingresados en una UCI, fallecidos, recuperados) y de la disponibilidad de tests de detección del COVID-19 y de equipos de protección que tengan las administraciones públicas, así como del uso que decida dárseles, sino también de los datos que se vayan conociendo del otro enfermo: la economía. Los primeros, este próximo jueves, los del paro registrado en marzo. Pinta mal: probablemente más de un millón de parados más.

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Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

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30 de marzo de 2020 - 22:30 h

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