Los 187 baches que separan cualquier parte de ‘Casa Dios’ en el rural asturiano
“187 baches son los que hay desde mi casa al colegio. Es lo que tiene ir en coche con peques que los van contando”. El que ironiza así es Mario Rodríguez Polo, antropólogo ubicado en el concejo de Piloña, en el rural astur, que suma otros tantos baches más en el desempeño de su trabajo por estos territorios ni urbanos ni urbanizados. De esta realidad que vive y con la que conviven tantas personas surge el cortometraje en colaboración con Jandro Llaneza, fotógrafo del rural y habitante del mismo.
Ambos firman el audiovisual 'Cases', premiado dentro de la sección Asturies curtiometraxes en la 63ª edición del Festival Internacional de Cine de Xixón (FICX), celebrada el pasado mes de noviembre. Un relato de apenas doce minutos que, a través de siete historias, reflexiona y propone “una mirada a las casas vacías que pueblan el territorio asturiano.
Siete historias contadas desde la aldea y protagonizadas por vecinas que deciden cerrar su casa, negando la posibilidad de futuro al rural. Relatos sobre la migración, la represión de la dictadura, la masculinización del rural, la estigmatización y el declive de los pueblos, la especulación y la turistificación conforman un mosaico que narra el abandono y la matorralización que nos rodea“.
Así lo recorren en siete titulares: Marchó; Depués de la guerra; Meyor marcha, fía; El trabe; Esperando al inglés; El reló; y 187 baches. Un cortometraje con un lenguaje narrativo muy particular, relatado por una voz en off femenina que locuta en asturiano.
Faciendo pueblu
“Este es un proyecto que surge del trabajo fotográfico Faciendo pueblu, enmarcado en unas acciones para la repoblación. Fue mucho tiempo hablando de pueblos y casas donde Mario me da una visión desde el prisma de la antropología de por qué se abandonan las casas en los pueblos”, explica Llaneza, director del corto. “Así de orgánico y relajado surge. Y ahora vive su propia vida tras el reconocimiento del FICX recorriendo toda Asturias”, añade el antropólogo, autor del guion, en referencia a Cases.
La mirada que recoge es desde el momento que esas casas se cierran, desde que una persona cierra esa casa por propia agencia, es decir, por su propia voluntad. Ese momento en el que le niega el futuro al rural y la historia es contada en primera persona por quien se queda, porque sabe que esa vecina no va a volver. “Hay una estructura que influye y de la que se habla, pero hay otra de la que no, y es esa agencia de la voluntad la que crea un relato incómodo, y queríamos abordarlo desde la visión artística”, cuenta Rodríguez Polo.
Así estas historias están protagonizadas por las propias casas, son ellas quienes inundan la pantalla con esos planos tan característicos del retrato. Unas historias narradas con un lenguaje muy fotográfico, grabadas en días de ese orbayu astur tan característico que aporta una luz especial, ideal para el retrato, para mostrar todos los matices, las cicatrices. “Una manera de narrar muy sencilla que mira a la cara a la casa, con una voz en off femenina que narra la historia, la de Arantxa Margolles Beran, que evidencia en cierta manera la masculinización del rural, como contraposición de ese subalterno”, explica el técnico en imagen; “en el rural la agencia de la mujer desemboca en este hoy”. Así hace referencia a ese éxodo femenino en busca de nuevos modos de vida y que evidencia, a su vez, “cómo la masculinización se vuelve en contra del propio hombre”.
Precisamente es esta historia y la de la posguerra las que más difíciles de abordar les resultaron, cuentan. Porque todas las historias surgen de ese caleyar por el rural, una especie de collage con un eje que lo vertebra, y que también contempla la migración y la especulación, contado, a su vez, con un lenguaje muy cotidiano, “un halo narrativo que te lleva a lo social” y que pretende también contar la historia desde los márgenes.
Un pueblo abandonado
Las casas que aparecen en el cortometraje pertenecen al mismo pueblo, que hoy está abandonado. Allí encontraron todo lo que necesitaban, le da la fuerza al relato que hace ver la complejidad sistémica que vacía el rural. “Hicimos un juego con la estratificación social: la quintana, las casas más ricas y las casas más pobres. No es nada nuevo, pero la imagen lo materializa”, explican.
Esto permite también centrarse en la capacidad de agencia de las personas que lo habitaban y que cierran las casas simplemente porque “no querían vivir en el rural”. Aunque la última historia, o por eso precisamente, la última historia, 187 baches, recoge “una lista de causas estructurales”.
Estar en 'Casa Dios'
No deja de ser un meme, cuentan los creadores, porque no deja de haber una gran diversidad, no existe un único rural. Hay mil prismas, y luego están los márgenes, aclaran. “Tradicionalmente las casas en Asturias tienen nombre, que las dotan de alma” como unidades productoras y reproductoras que eran. Cuando se cierran, lo significativo es que pierden el nombre, esa identidad, y “pasa a ser Casa Dios porque queda lejos del centro”, sea cual sea ese centro. El corto habla de lo que “muere desde dentro. Si lo atraviesas con las categorías que explican el mundo desde el género, la migración, la economía… Donde lo colocamos en el corto es donde normalmente no se coloca y describe un universo de la aldea tremendamente complejo”, explica el antropólogo. Un tema glocal, como diría Juan Cueto: desde lo local, a lo global, una cuestión que atraviesa a toda Europa.
Lo rural en el centro
“Ahora parece que todo el mundo mira hacia el rural. Nos llamó la atención que en el FICX casi todos los cortos eran sobre la aldea”. Y es aquí donde, dicen, hay mucho talento. En el rural se encuentran a Arantxa, pero también a Pablo Suárez, encargado de la torna del texto al asturiano, “gente con la que te cruzas a menudo. El rural de Asturias no está vacío: hay despoblación, pero también hay talento y oportunidades, a pesar de la mirada cruda del corto”, señalan. “Intentemos entender qué ha pasado, los procesos y qué ha hecho daño. A lo mejor ahí encontramos alguna clave para buscar una continuación”, concluyen.
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