Dos menores, de 11 y 16 años, investigados por la Guardia Civil de Asturias al conducir con adultos de copilotos
Dos menores, de 11 y 16 años, se encontraban al volante en el momento en que una patrulla de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de la Zona/Comandancia de Asturias procedió a darles el alto ante las maniobras “anómalas” de su conducción. La sorpresa para los agentes que les interceptaron no podía ser más grande al comprobar la corta edad de los conductores y constatar que iban acompañados del padre y el propietario del vehículo, respectivamente, en el asiento del copiloto.
Un portavoz de la Guardia Civil de Asturias ha confirmado que los dos menores están siendo investigados por un delito contra la seguridad vial al conducir un turismo sin haber obtenido nunca la autorización administrativa.
Sus acompañantes tendrán que responder por su responsabilidad en estos hechos en calidad de cooperadores necesarios.
Maniobras bruscas
El primer caso se detectó el pasado 21 de julio, en torno a las 18:15 horas, cuando una patrulla del Destacamento de Tráfico de Gijón/Xixón observó la presencia de un vehículo que realizaba extrañas maniobras cuando circulaba por la carretera AS-238 (Avilés-Luanco), a la altura del kilómetro 8,000, próximo a la localidad de Luanco.
Los agentes vieron que el vehículo iba alternando aceleraciones y deceleraciones bruscas sin motivo aparente, llegando casi a salirse de la vía por el margen derecho.
Tras detener el turismo y al ir a pedir la identificación de los ocupantes constataron que el conductor tan solo tenía 16 años, por lo que carecía de permiso de conducción al ser menor de edad. Iba acompañado del propietario del vehículo, un vecino de Avilés de 63 años.
El padre del menor, de copiloto
El pasado 25 de agosto se registraba el segundo caso donde el conductor era un menor. Llamó especialmente la atención que además de tener tan solo 11 años, en el asiento del copiloto iba su propio padre, un italiano de 53 años.
Una patrulla de Seguridad Ciudadana del Puesto de Candás, se percató a la altura del kilometro 20,900 de la carretera AS-II (Oviedo-Gijón) de que un vehículo circulaba anormalmente despacio en la zona de estacionamiento de un restaurante próximo a la ciudad de Gijón/Xixón y, al ir identificar a los ocupantes, certificaron que se trataba de un conductor menor de edad acompañado de su padre.
Investigación
El Equipo de Investigación de Siniestros (EIS) con base en el Destacamento de Tráfico de Gijón/Xixón se hizo cargo de las diligencias policiales, las cuales fueron remitidas a la Fiscalía de Menores de Oviedo/Uviéu y a los Tribunales de Instancia de Avilés y Gijón/Xixón respectivamente, según ha ratificado el portavoz de la Guardia Civil de Asturias.
Consecuencias legales
La Guardia Civil recuerda que este tipo de acciones trae consecuencias legales, en este caso tanto para los menores como para sus acompañantes.
Para los menores se adoptan medidas sancionadoras-educativas en beneficio de la comunidad como tareas de concienciación vial o cursos de seguridad vial.
Para los adultos deriva en una imputación en calidad de cooperadores necesarios por permitir o facilitar el uso del vehículo a sabiendas de que el conductor carecía de carné.
Las penas
El Código Penal castiga la conducción sin haber obtenido nunca permiso o licencia con penas de prisión que van de 3 a 6 meses, multa de 12 a 24 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
La Guardia Civil alerta sobre el riesgo que supone para la seguridad vial permitir que menores de edad conduzcan vehículos convencionales.
Incapacidad de intervención activa
A diferencia de los vehículos de autoescuela, un turismo convencional carece de doble pedal (freno y embrague). Ante una situación de peligro, el adulto no puede accionar el freno desde el asiento del acompañante.
Por ello, la Guardia Civil recuerda que se requiere pericia con el freno de mano: su activación desde el asiento derecho precisa tener un buen manejo por parte del adulto, ya que una tracción brusca puede bloquear el eje trasero provocando un trompo y la consiguiente pérdida de la dirección del turismo.
Riesgo por maniobras imprevistas
También se precisa técnicas específicas para corregir la trayectoria del vehículo agarrando el volante desde el asiento del acompañante, lo que entraña un riesgo si no se ejecuta correctamente.
La Guardia Civil pone el acento en la falta de visibilidad y control, puesto que al no disponer de espejos retrovisores adicionales orientados hacia el acompañante, el adulto es incapaz de vigilar los puntos ciegos, así como de anticiparse a las reacciones del tráfico circundante.
“Saber conducir no es saber enseñar”
Una recomendación que no debe caer en saco roto es tener en cuenta que saber conducir no es saber enseñar. Por ello, la Guardia Civil advierte de que el menor, salvo que se haya examinado de la prueba de control de conocimientos, carece de formación teórica sobre la normativa en materia de tráfico y seguridad vial.
A esta circunstancia se suma que, en muchas ocasiones, el propio acompañante no tiene actualizados sus conocimientos sobre una normativa de circulación que evoluciona constantemente.
Cobertura del seguro
“Es erróneo pensar que la existencia de un seguro de automóvil elimina las consecuencias económicas derivadas de permitir que conduzca una persona que carece de permiso. En caso de accidente, el seguro obligatorio debe responder frente a los terceros perjudicados, aunque el conductor carezca de permiso de conducir”, resalta la Guardia Civil de Asturias.
No obstante, en los supuestos previstos legalmente, la aseguradora puede ejercer posteriormente su derecho a repetición frente a los responsables. A ello pueden añadirse las responsabilidades civiles y, en su caso, penales que correspondan por los hechos.
La Jefatura Provincial de Tráfico y el Sector de la Guardia Civil de Asturias también han incidido en que el aprendizaje y la formación vial debe realizarse exclusivamente en centros homologados y bajo la supervisión de profesionales autorizados.
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