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"2t", la primera vía en la Torre Sur del Paiju Peak en el Karakórum

Los tres alpinistas de la expedición WOPEAK han comparecido esta mañana ante los medios de comunicación a su regreso de Pakistán para narrar los pormenores de la nueva ruta establecida en la cara Sur de la mítica montaña.

De regreso en casa, los tres integrantes de la Expedición WOPeak, que ha conseguido abrir una nueva ruta en la cara Sur del Paiju Peak, han relatado esta mañana ante los medios de comunicación los pormenores de una aventura que ha tenido una gran repercusión en el mundo de la escalada, tanto a escala del País Vasco como estatal e incluso internacional. La extrema dificultad del proyecto, junto a su peligrosidad y dureza, han vuelto a colocar los nombres de Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza en la vanguardia de la élite alpina.

‘2t’, un pequeño homenaje a la Fundación WOP, es el nombre de la vía que han abierto para el mundo del alpinismo en la Torre Principal de la Sur del Paiju Peak. “Para el proyecto Walk On Proyect, tiene una significación muy importante. Así, ‘2t’, es como llamamos a nuestro hijo, que es el origen de todo, la fuerza de fondo de WOP. Saber que ahí donde no existía nada, en ese ‘paretón’ esta nuestro nombre es muy emocionante”, explicó Mikel Rentería, Director de la Fundación, quien agradeció ”el bonito detalle” a los montañeros. “Ese trasfondo también nos ha dado a nosotros un plus de motivación”, han reconocido los integrantes de la expedición.

En éste su séptimo proyecto conjunto, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza se proponían coronar la inexplorada cara Sur del Paiju Peak, un coloso de 6.610 metros con un pilar vertical de más de 1.000 metros que implica vivaquear en la misma pared a medida que se asciende, en el llamado ‘estilo cápsula’, es decir, instalando campamentos colgantes, tiendas o hamacas a medida que se progresa en altura ya que una vez se ha entrado en la pared no se vuelve a tocar el suelo hasta finalizar la vía. Porque en la pared Sur del Piaju Peak se camina poco y se escala mucho y duro. “Cada largo ha sido una pequeña aventura. Nos ha costado mucho más de lo que pensábamos. Ha sido muy exigente; la escalada más dura hasta la fecha de mi trayectoria”, ha confesado rotundo Mikel Zabalza, quien ha definido la pared “como un Capitán metido en el Karakórum”, donde se mezcla la pericia de la escalada acrobática con los peligros y la dureza de las condiciones de estas altas montañas.

Los tres integrantes de la Expedición WOPEAK han tenido que modificar sobre la marcha el objetivo, ya que, una vez conseguido el extraordinario logro de la cima de la torre de 6.100 metros, donde abrieron la primera vía de esta pared, pudieron comprobar que el tramo hasta la cumbre estaba dominado por un terreno mixto de roca, nieve y hielo sometido a continuos desprendimientos, y de una peligrosidad extrema, que representaba casi un suicidio después de 10 intensas jornadas de escalada al límite. “Contrariamente a lo que pensábamos, el buen tiempo no ofrece las mejores condiciones para esta escalada. El buen tiempo hace que el hielo se transforme rápidamente y se mojen las fisuras, con lo que la roca queda menos sujeta y empiezan a caer piedras junto a trozos de hielo y nieve. Se convierte en un terreno muy peligro. Es, de hecho,  más peligroso que difícil y eso que planteamos una ruta que parecía la más lógica y la más segura”, subrayó Iñurrategi, quien indicó “que no es una pared que permita otros planteamientos para abordarla; no se puede hacer de forma más pesada, con más tranquilidad, no sería recomend able por la cantidad de riesgos objetivos que presenta. La caída de piedras es constante”.

“Con esas condiciones, ha sido una expedición que se puede considerar rápida, porque íbamos abriendo la vía, que no es igual que repetir. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar en el siguiente paso y todo era un constante sortear problemas y dificultades. Creo que, con esa longitud y esas condiciones, ir de campo base a campo base en diez días está bastante bien”, ha corroborado Juan Vallejo.

La aventura se inició el 23 de junio, día en el que los tres montañeros partieron con rumbo a Pakistán, y siete días más tarde instalaban su Campo Base al pie del Paiju, a 3.400 metros de altitud. Tras unas jornadas de aclimatación y de porteo del material necesario para la escalada hasta los 5.200 metros a pie de pared, seguidas del imprescindible periodo de recuperación y de análisis de las previsiones meteorológicas, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza afrontaron el 19 de julio el reto de intentar abrir una vía por una pared inexplorada de una de las montañas más espectaculares de la cordillera del Karakórum.

Tras nueve días literalmente colgados de una pared de roca vertical, y de un accidente con una roca desprendida que obligó a Juan Vallejo a renunciar a hacer cumbre, Iñurrategi y Zabalza lograron el 26 de julio coronar la torre principal de esta vertiente Sur del Paiju Peak, y dos jornadas después descansaban sanos y salvos, aunque exhaustos, en su Campo Base. Pese a ese cansancio y a los pequeños sustos que les ha deparado esta aventura, los tres montañeros ya están pensando en su siguiente reto, el Jannu “Tenemos ganas. Es una montaña que siempre nos ha cautivado un montón. Es muy atractiva, muy estética y con mucha historia para el montañismo vasco. Nos gustaría hacer algo novedoso, lo que cada vez es más difícil. Buscaremos una ruta que nos resulte atractiva, ya sea abriendo una nueva vía o mejorando alguna de las ya existentes, pero no vamos a hacer la ascensión como se hacía ya hace 25 años”, ha adelantado Juan Vallejo.

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