Pender de un hilo para sobrevivir: los comercios se enfrentan a unos meses críticos con la mirada puesta en febrero como prueba definitiva

La calle San Francisco(en Santander) ha sido una de las más afectadas por los cierres.

En el momento álgido de la pandemia, Cantabria tenía en suspensión a unos 39.000 trabajadores del comercio. Actualmente, y seis meses después, la comunidad mantiene a 2.500 profesionales del sector suspendidos según datos de la Tesorería de la Seguridad Social. Este dato, lejos de ser positivo, demuestra que cerca del 6,5% de los comercios cántabros aún no se han atrevido a retomar la actividad en sus negocios por miedo a que las ventas actuales no sean suficientes para subsistir.

Un miedo que, para Jesús Tortosa, director de la Cámara de Comercio de Cantabria, no es infundado puesto que "el bajón llegará en febrero cuando se desinfle la burbuja de la navidad y haya pasado lo potente de las rebajas, pero de momento nos mantenemos". Aún así, el director revela que son "sensaciones" ya que todavía no hay datos firmes, y estos llegarán a finales de año: "La sensación es que a pesar de todo lo que se ha intentado ayudar al sector, hay un número de comercios que ha tenido que cerrar, pero en general están aguantando el tirón gracias a las ayudas", explica.

Precisamente el final de esas ayudas y de los ERTE (que concluirán el 31 de enero) es una de las cuestiones que más temen los comerciantes puesto que entienden "que no habrá presupuestos para dar un aluvión de ayudas importante".

Con el único dato del número de trabajadores autónomos dedicados al comercio, que por cierto asciende de diciembre de 2019 a junio de 2020 en 24 personas, la directora general de Comercio del Gobierno de Cantabria, Odette Álvarez, comparte las declaraciones de Tortosa e indica que el comportamiento del sector comercial "está siendo mejor de lo esperado". "Esto se debe en parte al gran número de visitantes recibidos en la época estival y a la competencia de las compras online. Pero esto varía mucho en función del sector, y los negocios dedicados a la alimentación y la venta de casas tienen una mejor posición que otros como los dedicados a los viajes o al sector textil,", revela.

De lo que no cabe duda es que las grandes ciudades de Cantabria llevan semanas cerrando locales y un ejemplo es Santander, donde la calle San Francisco, una de las más clásicas del comercio de la ciudad, presenta un panorama desolador con varias tiendas exponiendo el cartel de "se alquila". Sobre ello, la directora general refuerza la idea de que estos comercios tienen un espacio "muy relevante" aportando un valor "que no ha conseguido" el mundo de las ventas online.

Asimismo, Tortosa aporta un dato: las empresas que exportan a países de fuera de la Unión Europea han bajado sus ventas entre un 18 y un 20%. "Esto quiere decir que en este sector la caída no ha sido tan grande y que, por tanto, han tenido una caída menor que aquellas que no exportan, probablemente más de uno firmaría para tener esa bajada en las ventas", incide.

Apuesta por el comercio local

Quizá fue el confinamiento o quizá la concienciación con la situación actual, pero Jesús Tortosa reconoce que los comerciantes han percibido una mayor compra en las tiendas de barrio, lo que, sumado a los comercios que han optado por reiventarse "Está ayudando a aguantar mucho mejor el chaparrón". Ellos mismos se han encargado de ofrecer cursos sobre la venta online que ya siguen unos 1.700 comercios de Cantabria.

Por su parte, Álvarez cree que la clave a partir de este momento será seguir "concienciando" al cliente de que comprar local genera riqueza "para sí mismo y para la región". "Si logramos eso y además mentalizar al pequeño comercio de subir sus productos al mundo digital, obtendremos una simbiosis invencible", admite.

Asimismo, la directora general de Comercio insiste en que su sector ha sido uno de los más beneficiados por los 'Cheques Resistencia', lo que Álvarez califica como un 'salvavidas' para 3.008 establecimientos cántabros. Pese a eso, la política y empresaria declara que ya están previstos para el próximo año programas de mejora del diseño de los comercios y bonos para incentivar las compras en los establecimientos de comercio local.

Por lo que, en palabras de ambos expertos en el sector, ante el auge de las restricciones por la segunda ola de la pandemia, la compra de proximidad podría servir para combatir de nuevo esa caída de las ventas que hace unos meses -y al menos en Cantabria- el cliente ya logró frenar. Ahora solo queda ver qué ocurrirá en esta ocasión.

Etiquetas
Publicado el
24 de octubre de 2020 - 20:34 h

Descubre nuestras apps

stats