Descubriendo a Benjamín Palencia

Fragmento de la portada del libro de Pedro José Jaén

Hay artistas de los que parece que se ha dicho todo y sin embargo no es así. Para desmontar errores, acabar con noticias falsas y añadir datos inéditos, bucean los historiadores en los archivos.

Durante dos años, Pedro José Jaén se ha empleado a fondo en corregir aquellas erratas vitales sobre un pintor que participó de la gran eclosión artística de la Generación del 27. 'Benjamín Palencia, desconocido', editado por el Instituto de Estudios Albacetenses y el Ayuntamiento de Barrax, es el libro que el historiador albaceteño dedica al artista y en el que cuenta, entre otras muchas cosas, cómo sobrevivió a la Guerra Civil.

El autor de este ensayo explica para elDiarioclm.es que “el artista era muy admirado por poetas como Miguel Hernández y Federico García Lorca”. A Benjamín Palencia la contienda le cogió en Madrid y de allí no quiso moverse. Tuvo la oportunidad de escapar a Valencia en dos ocasiones, pero nunca lo hizo. Una vez acabada la desgracia, aguantó en la capital “por amor a su obra, esa era su vida”, comenta el historiador. Todos sus amigos murieron o marcharon al exilio. Aún tuvo que pasar algún año para que el pintor volviera a Barrax. Allí nació. Benjamín, el menor de once hermanos. Y desde allá partió con el sueño de llevar al lienzo toda su creatividad.

Algo poco conocido, como narra Pedro José Jaén, es que tras un efímero paso por Alcalá de Henares, el pintor hizo la mili en Madrid, en una brigada de cartografía. Tampoco se sabía mucho acerca de uno de sus primeros logros en la bienal o sobre la datación fallida de un cuadro de 1925 que conserva la propia baronesa Thyssen. Las aportaciones del autor van más allá. Incluye el libro obra inédita del artista y algunas consideraciones sobre su polémico testamento.

Para el estudio biográfico en el 40 aniversario del fallecimiento de Benjamín Palencia, el investigador ha recorrido fundaciones, tocado a muchas puertas y echado mano a su propia memoria. Fue en 1978 cuando conoció al pintor castellanomanchego. Así lo recuerda Rubí Sanz, directora del Museo de Albacete, en el prólogo: “Allí tuvimos ocasión de conocer a Benjamín Palencia, al que mirábamos desde nuestro ángulo de veinteañeros fascinados por su figura. Formaba parte de nuestra cotidianidad reordenar sus obras, lo que hicimos algunas veces durante los años siguientes a 1983”.

Con aquellos cuadros, Pedro José fue interesándose en su obra y la personalidad oculta tras ella. Palencia falleció en 1980. Más de cuatro décadas después, el homenaje a su vida y obra sigue creciendo. La exposición que durante las últimas semanas ha acogido el Centro Cultural de la Asunción en Albacete llega ahora a Barrax y que mejor que el pueblo del artista para mostrar al público un libro donde se enseña lo insólito de un artista que no deja de asombrar. 

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