“Carrera de clics” en escuelas de verano: una “lotería” de plazas para menores en Albacete que va “contra la conciliación”
Terminan las clases y llega el verano. Niños y niñas ya no tienen que acudir a las aulas, pero madres y padres siguen trabajando. Es una situación que se repite cada año, y que provoca que la conciliación entre la vida laboral y familiar sea “casi imposible” en algunos casos. Por lo general, hay todo tipo de alternativas, como los campamentos, pero no están al alcance de todos los bolsillos.
Por eso las escuelas de verano que ofrecen las administraciones públicas, principalmente ayuntamientos, son una opción más viable. Se trata de programas socioeducativos y recreativos durante el receso vacacional. Pero, ¿qué pasa si la oferta no es suficiente o si los criterios de adjudicación de plazas hacen que estos proyectos se conviertan en “una lotería”?
Así ha sucedido en la ciudad de Albacete, donde un grupo de familias se ha movilizado para denunciar los criterios de asignación de plazas de las Escuelas de Verano Municipales de 2026 que ha ofertado el Ayuntamiento a través de la empresa Vita Events.
Están dirigidas a menores de 3 a 12 años (incluyendo escuela infantil para niños de 6 meses a 3 años). Se ubican en diferentes colegios públicos de la ciudad y los horarios son de 9.00 a 14.00 horas, aunque existen opciones de aula matinal (desde las 8.00 horas) y servicio de comedor hasta las 15.30 horas.
La iniciativa contra la adjudicación de plazas la ha iniciado una madre que prefiere permanecer en el anonimato debido a la exposición pública que supone su trabajo. Tiene tres hijos, de nueve, seis y cuatro años. Hasta este año, no había tenido problema en conseguir plazas para ellos, si bien considera que el método de inscripción siempre ha sido “injusto”. ¿Por qué? Se adjudican por orden de solicitud, sin más. Así consta, como ha comprobado este periódico, en la web de la empresa encargada.
Esta madre se ha quedado sin dos de las quincenas solicitadas para sus hijos y solo le han concedido una. En principio había obtenido dos periodos, pero la primera adjudicación se anuló y finalmente solo ha obtenido uno.
Ella trabaja en el medio rural. Tiene que desplazarse desde Albacete todos los días. Sale de casa a las 7.00 horas y regresa a las 16.00. Su marido tiene un horario similar. Con sus tres hijos sin plaza en las quincenas solicitadas, ahora la conciliación que vislumbra es “prácticamente imposible”.
La única alternativa es la petición de una reducción de jornada, que ya le fue denegada anteriormente. Y también está en lista de espera por si algunas de las plazas de las Escuelas de Verano de Ayuntamiento quedaran libre en las quincenas que le han sido denegadas.
Su situación personal no es la única en esta ciudad. Esta afectada ha registrado una instancia en el Ayuntamiento, a la que ha tenido acceso este medio, en la que arremete contra ese criterio “por orden de presentación” de la solicitud, sin tener en cuenta la situación familiar, más allá de las situaciones de vulnerabilidad, que sí se tienen en cuenta.
Varias familias con situaciones similares (laboramente activos y sin posibilidades de conciliación“) se le han unido y han presentado formalmente sus quejas al haberse quedado fuera del programa. Asimismo, todos ellos han decidido agruparse para una recogida de firmas que cuenta ya con 150 apoyos.
Hay familias que no están en riesgo exclusión social, pero que dependen absolutamente de este servicio para la conciliación familiar
En el escrito que han consensuado, estas familias recuerdan que las Escuelas de Verano de Albacete constituyen un servicio público que se financia con sus impuestos y que “debería garantizar la igualdad de oportunidades”, pero se ha convertido “en una injusta carrera de clics” en internet.
Ante todo, estas personas quieren dejar claro que, en lo que respecta a las familias en situación de vulnerabilidad social o riesgo de exclusión, sus derechos y plazas “sí están bien recogidos, protegidos y respetados” en las bases del proyecto.
El problema “crítico” y el “verdadero foco de desamparo” radica en el resto de las asignaciones: aquellas familias que no están en riesgo de excclusión social, pero que “dependen absolutamente de este servicio para la conciliación familiar”. Aunque el proyecto del Ayuntamiento de Albacete indica textualmente en sus bases que el objetivo principal es garantizar dicha conciliación, la realidad, argumentan, demuestra todo lo contrario.
“Muchos hogares trabajadores se han quedado fuera de las plazas, del aula matinal y del comedor. La empresa adjudicataria reparte las plazas por estricto orden de llegada en su web, ignorando por completo si los padres necesitan el servicio para no perder sus empleos. No se exige ningún tipo de certificado de trabajo, provocando que la baremación dependa de la mera suerte”, añaden.
Denuncian así una “absoluta falta de sensibilidad” porque ese criterio de orden de llegada resulta “profundamente desfavorecedor” para todos, “golpeando con extrema dureza a las familias trabajadoras”
Entre los colectivos que se han visto afectados, detallan que se trata sobre todo de familias trabajadoras, con uno o dos miembros en activo, y que se ven “totalmente imposibilitadas” para beneficiarse de la conciliación. “No pueden competir en igualdad de condiciones en un sistema de inscripción masiva y no cuentan con alternativas para turnarse”.
A ellos se unen las familias monoparentales o monomarentales: madres o padres que sostienen solos su hogar y para quienes quedarse sin plaza significa, directamente, la imposibilidad de acudir a sus puestos de trabajo. Y también nombran como afectadas a las familias que no disponen de conexiones de alta velocidad para competir en una plataforma web “colapsada”.
Ahí no termina la cuestión. Tanto la madre con tres hijos como el grupo de familias que se le ha unido denuncia anulaciones “opacas”. Explica que, tras fallos en la primera asignación (donde muchas familias ya habían pagado), anularon las listas “de forma unilateral”. Tras ello, la nueva asignación es “todavía más injusta y excluyente” para los trabajadores.
Además, agregan que el último correo de asignación definitiva lo remitieron un viernes por la tarde, justo antes del fin de semana, con las oficinas públicas cerradas “para que no podamos reclamar” y con un plazo de pago inmediato.
¿Por qué en verano el derecho a conciliar de las familias trabajadoras depende de la velocidad de tu conexión a internet?
Estas familias recuerdan que, durante el curso escolar, para acceder al comedor o al aula matinal se exige “justamente” un certificado de empresa o se barema según la situación familiar (monoparentalidad, familias numerosas, discapacidad). “¿Por qué en verano el derecho a conciliar de las familias trabajadoras depende de la velocidad de tu conexión a internet?”, se preguntan.
Por todo ello, exigen el Ayuntamiento de Albacete una “fiscalización inmediata” y que obligue a la empresa a baremar las plazas “de forma justa” exigiendo certificados laborales, dando “prioridad absoluta” a las familias trabajadoras con todos sus miembros en activo y familias monoparentales que necesitan conciliar. Dicen estar “hartas” de “hacer malabarismos insostenibles” para trabajar en verano mientras el Ayuntamiento “mira hacia otro lado”.
“Silencio administrativo”
Este periódico ha solicitado tanto al Ayuntamiento de Albacete como a la empresa Vita Events una valoración de la situación y se les ha preguntado sobre la posibilidad de revisar los criterios de adjudicación. Por el momento no ha habido respuesta. Las familias, de hecho, apuntan al “silencio administrativo”.
La madre mencionada explica además que hay otros ayuntamientos del medio rural, donde ella trabaja, en los que las asignaciones sí tienen en cuenta estos criterios. “Primero, la gente más vulnerable, luego las familias monoparentales y después las familias trabajadoras y los criterios de renta”.
Dice también conocer situaciones en las que las madres y padres están en el paro, pero encuentran trabajo durante los meses de verano. “También precisarían este servicio público, que debería estar abierto en cualquier momento para que ellos puedan conciliar laboralmente”. Lo contrario, concluye, supone una pérdida de nivel adquisitivo, al tener que pagar campamentos u otras opciones, o al tener que pedir una reducción de jornada.
0