Un joven de Puertollano, parte de un equipo que estudia en EEUU la resistencia de las bacterias a los antibióticos

FOTO: https://syncellbiotechnology.com

Alfredo Cabañero Muñoz es un joven ingeniero de Puertollano, en la provincia de Ciudad Real, que con tan solo 24 años ha creado junto a tres compañeros químicos una empresa en EEUU para investigar la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Desde siempre le ha gustado utilizar en el mundo real todo lo que ha ido aprendiendo, lo que ha sido su principal motivación para formarse como ingeniero industrial mecánico.

Al poco tiempo de iniciar sus estudios fundó su primera empresa, ‘Cabañero Servicios Energéticos’, en la cual sigue trabajando en la actualidad. Un tiempo después empezó a trabajar en ‘Termotecnia’ como ingeniero, ambas empresas situadas en la localidad ciudadrealeña. Finalmente, tras aproximadamente un año desde que terminó sus estudios, formó parte del equipo de ‘SynCell’. Charlamos con él sobre este proyecto.

¿Cómo surge la idea?

La idea de este proyecto surge durante el desarrollo de la tesis doctoral de mi compañero, David Medina Cruz, en la Northeastern University de Boston. Su investigación se centraba en el uso de nanopartículas, sobre las cuales descubrió que podrían tener un gran impacto en la lucha contra ciertas enfermedades, entre otras aplicaciones. Una de ellas es la resistencia de las bacterias a los antibióticos, un problema que, de forma previa a la crisis sanitaria originada por la COVID-19 se consideraba tendrá un gran impacto en la población mundial, causando millones de muertes en un futuro no tan lejano como podríamos pensar.

Lo que mi compañero observó fue que ciertas nanopartículas producidas de una forma específica pueden potencialmente sustituir a los antibióticos, sin provocar resistencia. Lo cuál fue demostrado en laboratorio y patentado. Inmediatamente después, la investigación continuó con la ayuda de otros dos científicos, Ada Vernet Crua y Junjiang Chen, reuniendo más datos e información de vital importancia para materializar la solución. Llegado el momento me uní al equipo, para aportar una visión más orientada a los negocios, y tratar entre todos de llevar lo investigado a la práctica.

¿Qué hace especial a este proyecto?

La investigación y el proyecto de la empresa están encaminados al uso de estas nanopartículas producidas por bacterias, y en el hecho de que actúan de manera totalmente distinta a los antibióticos tradicionales. SynCell usa bacterias como fabricas biológicas para producir nanomateriales, que una vez purificados, son usados como agentes antimicrobiales.

La ventaja respecto a otras metodologías similares es que nosotros usamos mecanismos presentes en la naturaleza para producir estos materiales. Utilizamos bacterias que aprenden y se pueden "enseñar" para que produzcan dichos materiales de la manera que queremos. Además, en el proceso de preparado se aplica lo que se conoce como nanotecnología verde, lo que genera una síntesis efectiva desde el punto de vista económico y medioambiental.

Una vez los nanomateriales están listos para ser usados (y aquí viene el concepto clave de nuestra tecnología), estos muestran selectividad en su efecto antibacterial. Por ejemplo, digamos que un paciente se ha herido la pierna y una bacteria, llamémosla X, está infectando la herida y causando problemas. A día de hoy, esta persona iría al hospital y se le trataría con antibióticos. Si la bacteria X es una bacteria normal, sin resistencia a antibióticos, morirá, junto al resto de bacterias propias del paciente, llámamelos bacteria Y y Z, que están alrededor.

Sin embargo, cada día con más frecuencia, podemos encontrar bacterias resistentes a antibióticos. En este caso, cuando el paciente tome el antibiótico, la bacteria X no morirá, pero sí el resto. La consecuencia es normalmente devastadora, ya que en ese momento la bacteria resistente tiene suficiente espacio y nutrientes (sin la presencia de otras bacterias) para crecer y proliferar, aumentando la gravedad de la enfermedad.

¿Qué beneficios tiene?

Lo que ofrecemos desde SynCell es un tratamiento personalizado. Una vez que nosotros sabemos que la bacteria X, resistente a antibióticos, está en el organismo del paciente, podemos aislarla y hacerla crecer en el laboratorio para usarla en la fabricación de nanopartículas.

Estas NPs son selectivas debido a su composición, por lo que una vez que las introducimos en el paciente, solo la bacteria X (la misma que las genero) morirá, mientras que el resto de bacterias permanecerán en perfecto estado. Además, a diferencia de los antibióticos, nosotros no estamos observando el desarrollo de una rápida resistencia después de usar el mismo tratamiento por un periodo de tiempo continuado.

Por tanto, en cuanto a beneficios, permitirá desarrollar un nuevo tratamiento personalizado para tratar y evitar la proliferación de cualquier tipo de enfermedad bacteriana, y en especial, aquellas resistentes a antibióticos, puesto que, con nuestra tecnología, estamos evitando que estos se usen de manera indiscriminada y sin control como ocurre actualmente.

¿Cómo podría ayudar a mejorar la situación de pandemia en la que nos encontramos? 

De hecho, estas nanopartículas creadas por bacterias tienen aplicaciones antivíricas, por lo que indican los experimentos. Nuestro equipo de investigación, que se encuentra en Boston, ha estado llevando a cabo estudios durante este tiempo para ver como virus similares a la COVID-19 se comportan en presencia de estas nanopartículas. Todo es muy especulativo en este momento, pero resultados preliminares indican que superficies cubiertas con dichas nanoestructuras tienen menor tendencia a ser contaminadas con el virus.

¿En qué fase se encuentra el proyecto?

La idea fue patentada por David Medina y transferida a SynCell Biotechnology Inc. una vez la creamos. En cuanto a la fase en la que nos encontramos, la empresa se creó en abril, por lo que estamos en fases iniciales, obteniendo datos para ir pasando las distintas pruebas antes de poder ser utilizado como medicamento, ampliando nuestra red de contactos, creando conciencia en el campo y buscando fuentes de financiación.

¿Cuándo se podrá realizar la prueba en seres humanos?

De manera especulativa estaríamos hablando de unos 3 a 5 años para poder empezar a realizar ensayos clínicos en seres humanos. Aunque este periodo puede alargarse en el tiempo de manera significativa, del mismo modo, todo depende de factores como las colaboraciones con otras entidades, y en cómo el organismo regulador se haga cargo de la idea.

¿Cómo ve el tema de la vacuna contra el coronavirus? ¿Está confiando en que podamos encontrar una?

Resultan evidentes los grandes esfuerzos que se están haciendo para dar con una vacuna funcional, así como las fuertes inversiones para que una vez esté testada se pueda reproducir rápidamente y, por tanto, sea factible que llegue a la población lo antes posible.

Creo que en tiempos de crisis como los que vivimos es cuándo damos lo mejor de nosotros mismos, y es lo que me da la sensación que están haciendo muchos investigadores, empresas, inversores y gobiernos, por lo que tengo esperanza en que más pronto que tarde encontrarán una vacuna.

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Publicado el
30 de mayo de 2020 - 19:40 h

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