Castilla y León flexibiliza que las familias de acogida puedan adoptar a esos menores
Castilla y León ha flexibilizado este jueves, vía decreto, que las familias de acogida de menores vulnerables o que llevan largo tiempo acogidos se pueda continuar por la vía de la adopción, lo que no era posible actualmente, y además facilitará que los recién nacidos dados en adopción estén desde el primer momento con las familias adoptantes.
La vicepresidenta de la Junta y consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, ha detallado el contenido de ese decreto en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que ha aprobado esa norma, que actualiza tres anteriores para avanzar hacia un modelo más humano, coherente y actualizado en la protección de la infancia.
50 adopciones anuales y 1.491 menores acogidos
Un total de 1.491 menores estaban en acogida en Castilla y León a 31 de diciembre del 2025, de los que 748 estaban en familias y el resto en centros, ha explicado la consejera, quien ha cifrado en unas 50 las adopciones que se hacen cada año en la comunidad.
Ahora, con estas mejoras, se busca facilitar las adopciones de los menores más vulnerables, como son los que tienen discapacidad, o en grupos de hermanos, ha reflexionado Blanco.
La principal novedad del decreto es que en determinados casos facilita a las familias acogedoras la adopción del menor acogido cuando los profesionales valoren que es lo más adecuado para el interés del menor.
Y para favorecer la estabilidad familiar de los bebés dados en adopción para evitar cambios en los cuidadores principales, se va a agilizar el procedimiento para que el menor se asiente cuanto antes en una familia definitiva.
Niños con discapacidad y grupos de hermanos
Blanco ha detallado que el decreto aprobado en el primer Consejo de Gobierno del año amplía los supuestos en los que las familias de acogimiento pueden ser familias adoptantes, que son esas situaciones que afectan a menores con discapacidad que son más difíciles de adoptar, por ejemplo, ya que no hay familias que se ofrezcan para adoptarlos.
O situaciones que pueden afectar, por ejemplo, a los grupos de hermanos, que también son más difíciles de adoptar, sobre todo cuando hay niños más mayores.
Cada día hay además más casos en los que un menor está muchos años con una familia de acogida, aunque inicialmente el periodo de acogimiento de un menor está limitado a dos años, dado que la situación se judicializa o se tarda mucho en resolver si puede volver con su familia o ser adoptado.
Mantener los vínculos
Blanco ha explicado que en estas situaciones en que pasan varios años se crea un vínculo entre el menor y la familia de acogida en el que incide el decreto para poder plantear que se pueda adoptar al menor cuando sea estimado como beneficioso por parte de los profesionales, en cuanto que esté mejor con esa familia de acogida que ser trasladado nuevamente.
Además, el decreto inciden en los casos en los que una madre renuncia a su bebé y lo da en adopción, en los que ahora tiene que pasar un plazo de dos o tres meses hasta que eso sea ratificado y entonces ese menor pueda estar en adopción.
Ahora, el decreto plantea es que ese menor, en lugar de ir inicialmente a una familia de acogida por este periodo temporal, pueda ir ya con la familia que lo adopte, de manera que se pueda ir estableciendo ese vínculo.
El decreto favorece es que las familias adoptantes que lo deseen puedan convertirse también en familias de acogida, en un paso importante que habían reclamado las familias, la sociedad española de familias de acogida, la sociedad regional de familiares de adopción y de familiares de acogida, ha explicado Blanco.
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