Generalitat y fiscalía piden dos años y medio de cárcel por una quema simbólica de billetes

Laura Gómez, sindicalista de la CGT, es acusada de dos delitos: daños y desórdenes públicos

Laura Gómez y Eva Sánchez son dos afiliadas al sindicato CGT que el 29 de marzo de 2012, jornada de huelga general, participaron en un gran piquete informativo en el centro de Barcelona. Como resultado de su actividad viven una pesadilla desde ese día. La fiscalía y la Generalitat las acusan de dos delitos: daños con incendio y desórdenes públicos. Esto quiere decir que cada una de ellas podría ir a la cárcel dos años y medio y además, tendrían que pagar 40.000 euros en concepto de indemnización y multas. El motivo: la quema simbólica de billetes que el piquete del sindicato realizó ante la bolsa de Barcelona el 29M. Este martes empieza su juicio, que se alargará hasta el próximo día 13.

Aquel día, las dos sindicalistas formaban parte de un gran piquete, formado por varios miles de personas que actuó en el centro de Barcelona durante la huelga general. En un momento dado el grupo se dirigió al Passeig de Gràcia. Según sus declaraciones, Laura dejó una caja de cartón frente a la puerta del edificio con papeles imitando billetes de banco y la encendió con un mechero, mientras Eva colocó una cinta de plástico en las puertas. Después de unos minutos, un agente de los Mossos d'Esquadra la apagó con un extintor de mano. Cientos de personas, periodistas y también policías de uniforme y de paisano estaban presentes, siendo testigos de una performance de denuncia ante un edificio representativo del capitalismo. El piquete continuó su marcha, sin más.

Prisión preventiva y clandestinidad en democracia

Veintiséis días después de los hechos, los Mossos detienen a Laura cuando salía de casa. La juez de guardia decretó su ingreso en prisión preventiva, donde permaneció 23 días hasta que el instructor del caso la dejó en libertad, bajo fianza de 6.000 euros y con la prohibición de acudir a manifestaciones

El mismo día que detuvieron Laura Gómez, la policía también fue a buscar Eva Sánchez. No estaba en casa, había ido a trabajar. Con compañeros del sindicato fue a la Comisaría de las Cortes. Al día siguiente supo que en el atestado también estaba nombrada. Decidió marcharse de Barcelona y con compañeros del sindicato estuvo preparando su comparecencia ante la justicia. El 2 de mayo decidió volver a la normalidad, y no fue hasta el 31 de mayo que recibió una llamada en su móvil procedente de los Mossos, conminando a que pasara por comisaría y recoger una citación para declarar ante la jueza del caso.

Finalmente, después de tres años de instrucción judicial, la fiscalía pide penas de dos años y medio de cárcel. La misma pena para las dos sindicalistas pide la Generalitat, que ejerce la acusación popular en la causa, como en el resto de casos de huelguistas detenidos por su presunta relación con incidentes relacionados con el paro del 29M. El juicio está previsto para los días 6, 7, 8, 9 y 13 de octubre en el Juzgado de lo Penal nº 26 de Barcelona. En el banquillo de los acusados también se sentará el sindicato CGT, como responsable civil subsidiario.

Por los incidentes relacionados con la huelga general del 29M, los Mossos d'Esquadra -en la época comandados por el conseller Felip Puig- detuvieron a un centenar de personas, entre ellos los estudiantes de la Universidad de Barcelona Isma B.A. y Daniel A.S., que fueron absueltos el pasado mes de julio después de haber pasado 35 días en prisión provisional.

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Publicado el
5 de octubre de 2015 - 22:06 h

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