Invisibles

A mi vecina, una mujer de 57 años, le han retirado las recetas de la Seguridad Social de un medicamento para tratar una enfermedad crónica porque la Conselleria de Sanidad ha considerado que no le hacen falta. El médico de cabecera tiene que repetirle un análisis que ya le hizo hace dos meses para demostrarle al conseller que no se ha obrado el milagro y que sigue padeciendo la enfermedad… Las arcas de la Administración pública tendrán que cargar con el coste de un nuevo y, a todas luces, innecesario análisis mientras el bolsillo de mi vecina acusa el pago de su medicación entre tanto trámite.

Y todo este embrollo… ¿Por qué? ¡Porque sí, porque lo digo yo y soy el que mando!!!!

En cualquier manual de psicología infantil nos dirán que estas son expresiones que hay que evitar en el hogar cuando se trata de educar a un niño pequeño. En unos casos, si dan su brazo a torcer y obedecen, estaremos creando seres sumisos, incapaces de pensar y sin pensamiento crítico. En otros, estamos generando en los menores sentimientos de rabia, frustración y deseos de ser adultos con autoridad y mando para poder hacer las cosas a su manera, sin explicaciones ¡porque ellos lo dicen!

Pero no quiero hablar de educación, ni de niños, ni de psicología… seguro que hay expertos que pueden explicar mejor todo esto. Quiero hablar de la época en la que vivimos. Porque esta forma de educar autoritaria, unilateral, sin explicaciones, hasta…dictatorial si me apuran, se asemeja mucho a la manera de gobernar de los últimos tiempos:

-¡Cierro RTVV porque sí! ¡O tele o colegios! ¡O tele o hospitales!!! Y no hay marcha atrás. Ahora ya no es tiempo de negociar. ¿Por qué? ¡Porque lo digo yo que soy el que mando!

-Apruebo la reforma educativa sin escuchar a docentes ni padres, ni siquiera al Supremo que condena la segregación por sexos que ahora avala la nueva ley… ¿Por qué? ¡Porque sí! ¡Porque lo digo yo y soy el que mando!

-Limito la libertad de protesta con una ley de seguridad ciudadana más propia de otras épocas que no sabemos muy bien a quién protege. ¿Por qué? ¡Porque sí, porque lo digo yo…!

- (…)

¿Qué será lo próximo? ¿Decidirán -¡porque sí!- que en Alicante sobra con una universidad y que si los alicantinos quieren estudiar que se vayan a Valencia o a Murcia? ¿Sobrará también ¡porque sí! el Hospital de… ¡San Juan!, por ejemplo?

Mi vecina ya se ha comprado la medicación. Y ya tiene cita para un nuevo análisis. ¿El coste? ¡Una minucia! si tenemos en cuenta lo que nos ha costado a todos los contribuyentes el cierre precipitado y ¡porque sí! de RTVV.

¿Y qué ha hecho mi vecina? ¡Nada!

¿Y qué hemos hecho los ciudadanos ante la nueva ley de Seguridad? ¿Y ante la aprobación de la LOMCE? ¿Y ante el cierre por decreto de un servicio público?

Caminando hoy por la avenida de Maisonnave en Alicante me ha sobrecogido un cartel que exhibía un hombre de unos 40 años que pedía ayuda sentado en un bordillo: “Cuando tocas fondo nadie te ve, te vuelves invisible. Pero yo a ustedes sí que les veo”.

¿Hemos tocado fondo? ¿Hemos tragado tanto que ya nadie nos ve? ¿Nos hemos vuelto invisibles a ojos de nuestros gobernantes? ¿Por eso nos ignoran como los viandantes ignoramos a ese pobre hombre que pide ayuda en una avenida de Alicante?

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Publicado el
13 de diciembre de 2013 - 08:37 h

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