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La corrupción ya no es un problema para los valencianos

Ana Berenguer, directora general de Análisis y Políticas Públicas de la Generalitat Valenciana.

Laura Martínez

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La corrupción política en la sociedad valenciana ha inspirado novelas, ha llenado ensayos, periódicos, salas de los tribunales y, durante la pasada década, fue uno de los principales problemas para los ciudadanos según los estudios demoscópicos. El cambio de ciclo político y especialmente la pandemia han alterado las prioridades en las preocupaciones, que dejan la corrupción en un nivel residual.

En los años posteriores a la crisis económica de 2008 la corrupción era uno de los tres principales problemas para el 45% de los valencianos. En 2015, llegó a serlo para el 58% de los ciudadanos encuestados. Ese año se celebraron las elecciones municipales y autonómicas, punto de inflexión para el cambio de ciclo político que llevó los pactos de izquierdas a los gobiernos tras 20 años del PP al frente. Desde entonces, la preocupación por la corrupción ha descendido notablemente. El siguiente análisis sociológico realizado al mismo nivel en la Comunitat Valenciana, ya en 2017, hacía descender esta preocupación al 25% de los encuestados.

Según el último barómetro de la Generalitat Valenciana, la corrupción política hoy es uno de los principales problemas para el 8,8% de los ciudadanos de la Comunitat Valenciana, que ven más conflictiva la “política en general”, con un 14,7% de los encuestados señalando esta opción en las respuestas espontáneas. La macroencuesta, con una muestra de 4.000 personas, se realizó en julio de 2021, en plena campaña de vacunación, un aspecto clave para los analistas que condiciona las prioridades ciudadanas. La política en general es el quinto problema para los valencianos, mientras que la corrupción es el noveno, con una distancia de 41 puntos respecto al primero en la encuesta, encargada por la directora general de Análisis y Prospectiva de la Generalitat, Ana Berenguer.

Polarización y llamada al pacto

La experta en políticas públicas, que trabajó durante 12 años en el equipo de desarrollo económico del Ayuntamiento de Nueva York, afirma tras analizar el estudio sociológico que “la sociedad valenciana no escapa de la preocupación por la polarización política y por el contexto sociopolítico, pero no se muestra conforme. La ciudadanía dice que no le parece bien, exige que haya acuerdos”. En la pregunta sobre polarización política en España y la Comunitat Valenciana, un 80% cree que el contexto es de mucha o bastante polarización en el conjunto del Estado y un 60% en la autonomía.

Los análisis sociológicos hacen sospechar que la polarización política es una percepción inflada. Los ciudadanos encuestados creen que los partidos deben pactar por el bien común, renunciando a posiciones extremas y que el Estado debe garantizar su bienestar. El 61,4% de los ciudadanos se muestra de acuerdo con la afirmación “los políticos deberían esforzarse por alcanzar acuerdos, aunque ello implique renunciar a algunas de sus ideas y promesas electorales”. En el análisis de las respuestas, afirma Berenguer, no hay diferencias drásticas por sexo, edad o procedencia en las respuestas: la llamada al diálogo “es una llamada dominante en todas las áreas”. En el análisis por ideología, insiste, hay llamada unánime al diálogo, aunque ligeramente superior en posiciones de centro-izquierda e izquierda y con mayor énfasis en la provincia de Alicante.

La directora general valora que la polarización no se traslade a la identidad nacional ni a la fórmula del Estado autonómico. El Estado de Bienestar y el modelo de descentralización en la gestión obtienen respaldo mayoritario para los valencianos. “Hay un refuerzo del Estado Autonómico como consecuencia de la pandemia”, indica Berenguer, señalando las preguntas sobre preocupaciones y confianza, con especial hincapié en el efecto de las vacunas. Desde que el CIS pregunta por esta cuestión, ha aumentado la preferencia de la gestión autonómica frente a la estatal. Asimismo, ha aumentado el grado de conocimiento de los presidentes autonómicos. El barómetro de la Generalitat Valenciana no pregunta por Ximo Puig, ni expresamente por el Gobierno autonómico, pero análisis de otros medios, como el de Levante-EMV, apuntan a un grado de conocimiento del 8% más que doce meses atrás.

“La Covid deja una preocupación enorme por la economía y el futuro”, apunta la directora general, que subraya que “contrasta con que la confianza en la sanidad aparece reforzada”. Agrupando las respuestas, las cuestiones económicas preocupan al 75% de los encuestados, frente al 44% de las cuestiones sanitarias. La ciudadanía valenciana confía en el Estado de Bienestar y reclama que se refuercen sus pilares presupuestariamente, dejando de preocuparse por la corrupción.

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