Testigos de la dana, en la residencia de mayores de Paiporta: “La cargué como un saco de papas, lo que viví fue muy rudo”
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La jueza de la dana ha incorporado a la causa las testificales del pasado 24 de julio relativas a las circunstancias del fallecimiento de Joaquina G., una mujer dependiente y encamada que sufrió la inundación en la residencia de personas mayores de Paiporta. La anciana falleció posteriormente a consecuencia de una neumonía, según declaró su hija y consta en la documentación médica. La testigo, en tratamiento psicológico, explicó ante la jueza que solía acompañar a su madre todas las tardes, aunque el 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 231 fallecidos, no pudo asistir a su cita diaria por circunstancias familiares. “A mí lo que me ahoga es que la pobre estaba sola y que, como iba todos los días, la tenía que haber cogido y no haber pasado por lo que pasó”, lamentó la mujer, según reza el acta de su declaración, a la que ha tenido acceso elDiario.es. “Fue un día horroroso”, remachó la jueza Nuria Ruiz Tobarra, siempre empática con los familiares de las víctimas, tratando de aliviar a la mujer.
Los empleados de la residencia que salvaron a la mujer también declararon ante la magistrada. Sonia P. M., la responsable de cuidados, relató que, al entrar el agua en la residencia, “había mucha corriente”. La trabajadora, junto con el auxiliar Abilio Octavio S. M., se jugó el tipo para acceder a la habitación de la anciana encamada, tras haber evacuado en altura a decenas de pacientes.
El auxiliar describió el cuarto “todo oscuro” y en el que “solamente se escuchaba el ruido del agua” y de “objetos chocando contra la pared”.
Mientras que Sonia P. M. mantenía abierta la puerta, por miedo de que el hombre y la anciana se quedaran atrapados en la habitación, Abilio Octavio S. M., que sintió “mucho miedo”, metió a la mujer dependiente en una colcha —“como un tabaquito”— y la cargó “como un saco de papas”, para salir luego “a contracorriente” y llegar hasta las escaleras.
“Algo muy emocionante y fuerte a la vez”
“Cuando llegamos a la escalera, estaban los compañeros y ellos no sabían que nos habíamos arriesgado a salvar a Joaquina. (...) Empezaron a aplaudir porque fue algo heroico y bonito”, dijo el hombre.
“Entre todos bajaron un poco más de la escalera, la agarraron y la acostamos en una camilla de enfermería que hay ahí y pasó la noche bien. La verdad es que fue algo muy emocionante y fuerte a la vez”, remachó el testigo.
La hija de la fallecida dijo que dará “las gracias toda la vida” a los rescatadores de su madre. Su tía nonagenaria, que también vivía en la residencia de Paiporta y sobrevivió a la dana, repetía sobre la terrible experiencia: “Mucha agua, muy malo”.
A uno de los ancianos, al que solo se podía mover con una grúa, lo tuvieron que dejar en su habitación, aunque sobrevivió milagrosamente y pudo ser evacuado por la Guardia Civil a primera hora de la mañana siguiente. El testigo Abilio Octavio S. M. explicó que el hombre tetrapléjico “permaneció flotando en la habitación”. “Fue una de las cosas muy impresionantes”, dijo el trabajador cuando se comprobó que el hombre estaba vivo.
Los uniformados también rescataron a una mujer ajena a la residencia que se había refugiado en unas escaleras de emergencias del recinto desde unos árboles y que tenía “las piernas destrozadas”.
Ambos testigos coincidieron en que la anciana, a pesar de haber permanecido flotando en su colchón en una habitación inundada, prácticamente no se empapó. “Algo se mojaría, igual se mojó los pies, es que tampoco le sé decir, pero yo le digo que ella chopada como tal no iba”, aseguró la trabajadora.
Sin embargo, la hija de la víctima declaró que una responsable de la residencia le había reconocido que su madre había permanecido “con el agua por la barbilla”.
La experiencia, en todo caso, fue traumática para todos los testigos. En la residencia de Paiporta fallecieron seis ancianos. “Llevo dos años en psicólogos intentando olvidar”, dijo Sonia P. M. “Lo que viví fue algo muy muy rudo”, manifestó, por su parte, el auxiliar Abilio Octavio S. M.
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