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Los diez errores básicos que nunca debes cometer en una barbacoa

Con el buen tiempo, las ganas de barbacoa crecen a partir de la Virgen de agosto, especialmente si estamos de vacaciones y disponemos de una terraza o un jardín

Para que los descuidos, la falta de previsión o incluso de higiene no te amarguen el ágape campero con la cuadrilla, te advertimos sobre los diez errores que debes evitar a toda costa antes y durante la barbacoa

Foto: Pixabay

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Con el buen tiempo, las ganas de barbacoa crecen y crecen a partir de la Virgen de Agosto, especialmente si estamos de vacaciones y disponemos de una terraza o un jardín. Es por ello que solemos reunirnos al caer la tarde en comandita con amigos, familiares y vecinos para asar unas sardinas, o bien dar color a unas costillas de cordero, unos muslos de pollo, o si se tiene, un buen corte de bife.

Ahora bien, las cosas no siempre salen como deseamos en este ritual veraniego, a veces porque no podemos controlar los imponderables del destino, como es el clima adverso, pero en muchas otras ocasiones nosotros somos los culpables, por cometer errores básicos que todo experto debe evitar, y que son de primero de barbacoa.

Para que los descuidos, la falta de previsión, o incluso de higiene, no te amarguen el ágape campero con la cuadrilla, te advertimos sobre los diez errores que debes evitar a toda costa antes y durante la barbacoa.

10 fallos que te dejarán como si cursases 1º de barbacoa

  1. Quedarte corto de carne: el más obvio, pero también más importante y que más nos puede fastidiar el asado. Si invitamos a gente es para saciarles, no para hacerles pasar hambre; así que mejor comprar de más que de menos, si no queremos quedar como unos cutres. Si acaso lo que sobra, asado o crudo, se congela y se come en el futuro.
  2. Tener una barbacoa mal dimensionada: segundo error más grave, ya que si compramos una barbacoa demasiado corta y tenemos muchos invitados, el flujo de asado se verá mermado y al final la entrega se retrasará y los comensales acabarán pasando hambre, o recibiendo la comida fría. Mejor una barbacoa algo potente, aunque sea para contadas ocasiones al año.
  3. No medir bien el carbón que echas: tercer error en importancia, ya que de ello dependerá la calidad del asado. Si nos pasamos de carbón, la parrilla estará muy caliente y corremos el riesgo de que se nos queme la carne. Si echamos poco, igual pasa lo contrario y las carnes tardan en asarse más de la cuenta, con lo que la gente empezará a quejarse.
  4. No esperar a que el carbón esté al rojo: otro clásico de los inexpertos es echar la carne cuando solo unos pocos carbones están empezando a coger tono rojo. Seguramente los jugos los apagarán, además de que el calor no será uniforme en toda la parrilla. Es imperativo que todo el carbón esté rojo; si tarda, podemos usar un secador de pelo para acelerar la ignición.
  5. Asar alimentos demasiado grasos: ni salmones, ni chistorras, ni chuletas de cerdo, ni ningún otro alimento excesivamente graso nos dará buen resultado, ya que la grasa chorreará al carbón y se formará una humareda desagradable, aparte de que la carne nos quedará seca y correosa. Hay que escoger bien lo que se asa. Te contamos más en Ocho tipos de carne que nunca deberías hacer en una barbacoa.
  6. Salar antes de poner en la parrilla: error craso, porque la sal sobre la carne saca los jugos hacia fuera por presión osmótica y por tanto, deshidrata la pieza. Se sala una vez se ha asado. Siempre.
  7. Mezclar las carnes crudas con las asadas: se trata de que la carne asada ya no tiene gérmenes y la cruda, sí; por lo tanto, al hacer que se toquen, pasamos microbios a la asada, que además estará caliente y llena de jugo, con lo que se convierte en alimento perfecto para los enterovirus y bacterias. Mucho cuidado con esta norma de higiene.
  8. Dejar las carnes al sol demasiado rato: sucede parecido que con la carne cruda, pero esta vez los gérmenes pueden venir del aire, de las moscas o de unas manos que toquen el alimento. El solo y los jugos harán el resto para que los microbios prosperen. La carne asada se sirve de inmediato, o si no se pone a la sombra y, sobre todo, tapada con un trapo.
  9. Usar la misma tabla para todos los alimentos: el motivo es que propiciamos así las contaminaciones cruzadas entre alimentos crudos y asados. Tendremos una tabla para crudos y otra para asados. Y lo mismo se puede decir de usar el mismo trapo con que limpiamos para manipular todas las carnes. Hay que usar papel de cocina de un solo uso, tal como explicamos en Seis claves para que los gérmenes no te amarguen la barbacoa.
  10. No respetar los tiempos de cada carne: cada corte, cada tipo de carne, tiene sus tiempos de cocción y su cantidad de calor necesario, por lo que mezclar en la parrilla todo tipo de carnes a una sola intensidad de calor por el carbón, nos puede dejar una parte quemada y la otra semicruda, lo cual además es peligroso desde el punto de vista higiénico. Mejor poner las carnes de un solo tipo por tiempos o en distintas partes de la parrilla, si ésta es grande.

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