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Cómo aprovechar Whatsapp, FaceTime o Skype para ahorrar en la factura del móvil

El cambio de condiciones en algunas operadoras de telefonía incentiva el uso de servicios de mensajería como sustitutos. 

Foto: Andreas Kollmorgen

Foto: Andreas Kollmorgen

Durante los años de plomo de la reciente crisis española, la bajada en usuarios para las operadoras de telefonía móvil con infraestructura propia fue sangrante. En concreto, entre 2011 y principios de 2014, se perdieron más de dos millones de usuarios y otros tantos se pasaron desde estos proveedores de redes a los llamados operadores móviles virtuales, que por carecer de costes de mantenimiento -son meros comercializadores que alquilan el acceso- pueden ofrecer tarifas mucho más competitivas a sus clientes.

La razón era obvia: de repente el precio de las llamadas por móvil se había vuelto excesivo y muchos españoles optaron por probar en las pequeñas compañías que ofrecían precios por establecimiento de llamada y minuto más razonables. Era un tiempo en que el 3G comenzaba a consolidarse y el 4G era una aspiración más que una realidad.

Fusion: un camino con retorno

Fue entonces cuando Telefónica se sacó de la chistera su contrato Movistar Fusion, que implicaba que al contratar con la misma compañía el móvil y el internet fijo, se unificaban las facturas y en consecuencia se reducían las tarifas por el ahorro de gestiones que suponía. Era una treta para retener a sus clientes ante la sangría que sufría, e implicaba entre otras cosas la opción de tener fibra óptica hasta el hogar con un canuto de 100 megabits por segundo, un gigabyte de consumo de datos mensuales y llamadas en la práctica gratis tanto en fijo como en móvil.

Con el tiempo, y con la economía ya asomando la cabecita, el ancho de banda se multiplicó a 300 'megas' y el consumo de datos se dobló, a la vez que las llamadas de voz dejaron de costar dinero; además llegó Imagenio. Parecía que se atisbaba una nueva era en el horizonte de las telecomunicaciones... hasta que llegó la sentencia de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) en la que se obligaba a Movistar a ceder a Vodafone sus infraestructuras de fibra para que esta última las alquilara a sus clientes. 

Foto: Ken Banks

Foto: Ken Banks

Desde entonces la actitud de Telefónica ha cambiado radicalmente, quizá porque el esfuerzo económico realizado para cablear la mayor parte del territorio quedó de repente sin recompensa, tal vez porque habían sobre dimensionado la operación y necesitaban recuperar líquido. El caso es que la 'teleco' de referencia comenzó una política de subidas de precio unilaterales a sus clientes de Movistar Fusión que fueron repetidamente denunciadas por las asociaciones de consumidores.

De vuelta al pago por llamada

Como resultado de la presión de las asociaciones, que llevaron las subidas ante el organismo de consumo estatal, Telefónica cedió y aceptó la posibilidad de que el cliente afectado se diera de baja del contrato o bien se pasara a tarifas alternativas más baratas. Pero las mismas entrañaban, y entrañan todavía, un retorno a los costes por establecimiento de llamada de 20 céntimos, o a partir de un determinado número de minutos, el cobro de 19 céntimos de euro el minuto.

También Vodafone presenta tarifas que suponen la vuelta al modelo de coste por establecimiento de llamada, a no ser que queramos pagar hasta 35 euros al mes por tener llamadas ilimitadas. Por ejemplo presenta una tarifa Smart por 9,69 euros al mes que supone un gigabyte de datos y 20 céntimos por llamada.

Por su parte Orange tiene también tarifas interesantes, como las Tucán o Colibrí, pero que de un modo u otro implican el pago por llamada, sea en minutos o en establecimiento de la misma. También tener llamadas ilimitadas cuesta caro en la compañía de origen francés: 33,5 euros en la tarifa Ballena y 25,4 euros en la Delfín, que suponen respectivamente 6 y 3 gigabytes de datos.

Aprovechar Whatsapp y similares para ahorrar

Todas ellas compensan los costes ofreciendo un generoso gigabyte de datos, y es allí donde podemos hacer un ahorro importante en nuestra tarifa si sabemos aprovechar los planes más ventajosos y sacar partido de los servicios como Whatsapp, FaceTime -en caso de usuarios de iPhone-, Skype y otros muchos que nos ofrecen la posibilidad de realizar llamadas de voz por internet (VoIP). Consumiremos de este modo datos, pero no costes de establecimiento de llamada ni por minuto.

El consumo de de VoIP variará según el tipo de protocolo que estemos usando y por supuesto la calidad de la llamada. De todos modos, es mucho menor que en la visualización de un vídeo, por ejemplo. Así, en 4G la calidad será mayor pero el consumo se acercará a los 500 kilobytes el minuto, unos 30 megabytes la hora. En el caso de redes 3G, el consumo baja a 300 kilobytes por minuto, unos 18 'megas' la hora. En 2G el gasto por hora sería de 12 'megas'. En todo caso, con un gigabyte de consumo gratuito parece una buena idea aprovechar estos servicios.

Si nuestra media de llamadas mensual es alta, podemos combinar la voz por redes de telefonía con el uso de estos servicios, de modo que no agotemos la tarifa de datos y la tengamos disponible para otros menesteres como el uso de redes sociales. A este respecto la tarifa Colibrí de Orange es ideal porque deja fuera del consumo de datos el uso de Facebook y Twitter. En el caso de Vodafone la más adecuada sería la Smart Mini S y en Movistar la Vive 13.

Precauciones

Un tiempo medio de llamadas de cinco horas mensuales en 4G suponen 150 'megas' de consumo; el doble, es decir 10 horas, que ya es un tiempo de conversación prolongado, implican 300 'megas', con lo que en una tarifa de datos de un gigabyte, queda 700 megas restantes para otros usos. Por contra, el coste extra en establecimientos de llamada pasaría a ser de cero euros. Por descontado, si estamos conectados a una red wifi, no se produce consumo de la tarifa de datos. De todos modos debemos tener en cuenta una serie de circunstancias. 

La primera es que el consumo de datos no será compartido, sino que tanto la persona que llama como la que recibe la llamada consumen en similar proporción, aunque depende de a qué protocolo de redes esté conectada cada una. Por lo tanto debemos ser conscientes de que provocaremos un gasto en el receptor cuando llamemos, por lo que es mejor restringir este sistema de llamadas a las recurrentes, como familiares o compañeros de trabajo, previo acuerdo por parte de los dos de usar el mismo sistema. Se calcula que el más del 80% de las llamadas se realizan entre teléfonos recurrentes. 

Puede haber personas a quienes, por su tarifa no les interese el sistema -que tengan llamadas ilimitadas o una tarifa de datos muy corta-, por lo que es mejor preguntar antes de efectuar la llamada, no vayamos a importunarles. Finalmente es arriesgado usar este sistema para llamadas al extranjero si no están las dos personas conectadas a una red wifi, ya que se computarán como roaming de datos, con lo que el tiro nos saldrá por la culata.

Como contrapartida, este tipo de llamadas tienen la ventaja de que contemplan el cifrado de extremo a extremo, por lo que dificilmente pueden ser espiadas. 

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