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Tengo los pies siempre fríos: ¿a qué se puede deber?

Esta es una sensación que puede tener múltiples causas, unas más graves que otras 

Respondemos a Carla, lectora y socia de eldiario.es

Foto: Public Domain Pictures

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Carla, lectora y socia de eldiario.es nos plantea la siguiente pregunta en un correo electrónico enviado a nuestro buzón de peticiones: "De un tiempo a esta parte, sobre todo desde que ha empezado el invierno, noto que tengo los pies fríos por la mañana y hasta que no me pongo a andar durante un buen rato no me desaparece esta sensación. ¿Es algo grave, a qué puede deberse? Estoy un poco preocupada porque nunca me había pasado hasta ahora; tengo 54 años".

Causas leves

La sensación de tener los pies fríos no es tan anormal o infrecuente como Carla cree y puede deberse a múltiples motivos. Uno de ellos es tan simple como que esté pasando un resfriado y su temperatura corporal esté descompensada; si esta sensación coincide con malestar muscular, mucosidad abundante, estornudos, etc., es muy posible que en un par de semanas le pase.

Otro supuesto en el que la sensación de pies fríos puede acentuarse es que lleve zapatos o pantalones muy apretados que dificulten la normal circulación hasta las extremidades inferiores. Si cuando usa ropa ligera o se pone zapatos más holgados esta sensación desaparece, entonces podrá establecerse una correlación, aunque de todos modos también indicará que no tiene una buena circulación periférica.

Síntomas duraderos

Ahora bien, si la sensación de pies fríos se alarga más de un par de semanas, puede que tenga causas más complejas, aunque no necesariamente graves. De todos modos este es un artículo meramente informativo y lo primero que deberemos hacer es acudir a un facultativo.

  • Arteriopatía periférica: la primera estaría relacionada con la ya citada mala circulación periférica, que en muchos casos se corresponde con una arteriopatía perifércia, es decir el estrechamiento de los vasos sanguíneos que llegan a los pies y que por tanto conducen peor la sangre a las extremidades. La sangre es nuestro sistema de refrigeración/calefacción, por lo que si no llega, no calienta. Es una enfermedad común en adultos mayores de cincuenta años fumadores, con el colesterol alto, hipertensos o diabéticos.
  • Síndrome de Raynaud: el síndrome o enfermedad de Raynaud es un trastorno por el que los dedos de manos y pies responden con excesiva sensibilidad al frío y se arrugan, mostrando además hormigueos y dolor en las puntas. Tiene origen circulatorio, ya que los vasos se contraen y no dejan pasar bien la sangre, pero el conocimiento sobre esta es difuso y se cree que el estrés emocional puede influir mucho en su aparición y desaparición.
  • Déficit de vitaminas del grupo B: si estamos bajos en ácido fólico, piridoxina, biotina o cobalamina (B9, B6, B7 y B12) podemos presentar alteraciones de la transmisión de impulsos en nuestros nervios periféricos, que produzcan sensaciones fantasma como hormigueo o bien un frío que en realidad no es tal.
  • Hiperventilación subconsciente: esto es respirar de manera inconsciente por estrés y ansiedad de forma rápida y repetitiva en pequeños sorbos, lo que provoca que el pH plasmático se altere -alcalosis respiratoria- y por tanto se den impulsos nerviosos distorsionados y sensaciones fantasma, al igual que en el déficit de vitaminas del grupo B. Se puede solucionar practicando la hipoxia intermitente y procurando relajarnos, haciendo ejercicios de respiración pautada para normalizar el pH sérico.
  • Anemia ferropénica: el déficit de hierro también puede provocar frío en los pies, y se da en personas que están siguiendo una dieta estricta a la vez que practican ejercicio. Otros síntomas son cansancio, mareos, sangrado de encías, mucosidades blanquecinas o uñas quebradizas. Lo mejor es buscar fuentes de hierro como frutos secos, cereales integrales y también lentejas y espinacas. O si no, en la casquería o el marisco.
  • Hipotiroidismo: los hormonas tiroideas, T3 y T4, intervienen también en la regulación de la temperatura corporal, por lo que si su producción es baja, una de sus consecuencias sea que las extremidades no reciban el calor necesario. Otros síntomas son cansancio, aumento de peso, dolor en articulaciones, piel seca, pulso bajo o estreñimiento. El hipotiroidismo se detecta con un análisis y se resuelve con una medicación.
  • Diabetes: uno de los síntomas clásicos de la diabetes no tratada es la sensación de frío en pies y manos, ya que esta enfermedad puede afectar tanto al sistema circulatorio como al nervioso periférico. 

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