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Chris Hemsworth intenta alejarse de Thor: “Ya no podía esconderme bajo esa imagen de masculinidad”

El actor australiano Chris Hemsworth posa durante el pase gráfico de la película "Ruta de escape" en Madrid

Alberto Corona

10 de febrero de 2026 21:28 h

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El Universo de Marvel ya había alcanzado algo así como un clímax a mediados de la década pasada. De modo que a Chris Hemsworth —uno de sus cimientos ineludibles al haber empezado a interpretar a Thor en 2011— no le quedaba otra que convertirse en una estrella de Hollywood en tiempo récord. Sin apenas tiempo de probar otro tipo de papeles, aunque tomando un par de decisiones muy llamativas alrededor del taquillazo histórico que fue Los Vengadores. En 2013, interpretó al piloto James Hunt en Rush, la estupenda película de Ron Howard dedicada a la Fórmula 1. Y, dos años después, se encontró a las órdenes de otro cineasta de prestigio.

Este, sin embargo, tenía un trato mucho más difícil que Howard. “No quiero criticar a Michael Mann”, dice Hemsworth en un encuentro con varios periodistas justo antes de criticar a Michael Mann. “Pero su atención al detalle es enfermiza y agotadora. Es muy meticuloso, y para mí fue una experiencia desafiante”. Mann fichó a Hemsworth como protagonista de Blackhat: un thriller informático donde el intérprete de Thor daba vida a un improbable hacker. “Me sentía incómodo e inseguro, y cuestionaba todo lo que hacía. Dudo que de ahí saliera mi mejor interpretación”.

Mann, que siempre ha tenido fama de perfeccionista, no se topó con críticas demasiado buenas en Blackhat. Y Hemsworth no tiene por qué lamentar que su experiencia con él no fuera del todo buena, porque desde entonces ha afrontado otros papeles igual de desafiantes con resultados más satisfactorios. El descacharrante alivio cómico de Cazafantasmas (2016). El villano esquizofrénico de Furiosa: De la saga Mad Max (2024). Hemsworth no tendría por qué acordarse de Mann, si no fuera porque el legado de este cineasta es bien palpable en Ruta de escape, su última película como protagonista donde interpreta a un ladrón de férrea profesionalidad y arraigados principios.

Él es Davis, y su gran perseguidor es el detective Lou Lubesnick, que encarna Mark Ruffalo tras haber acompañado a Hemsworth dentro del Universo de Marvel como Hulk —en Thor: Ragnarok incluso fueron coprotagonistas— para integrar una dupla que, desde lados distintos de la ley, acaba forjando una relación de respeto mutuo. Exactamente igual que Robert De Niro y Al Pacino en Heat, la película más famosa de Mann y un espejo en el que Ruta de escape se refleja inevitablemente. Su trama se ambienta asimismo en Los Ángeles. 

El ladrón deconstruido

“No puedes hacer una película policíaca en Los Ángeles sin lidiar con la sombra de Heat”, admite Bart Layton. Es el director de Ruta de escape. Su filmografía hasta ahora es escueta, pero ha mostrado un interés reiterado por abordar la delincuencia de EEUU desde el desconcierto y una ligera distancia. Porque él es inglés, de Londres, y llamó bastante la atención en 2018 con American Animals. Este filme protagonizado por Evan Peters y Barry Keoghan (también presente en Ruta de escape) mezclaba ficción con documental para adentrarse en un sorprendente caso real: dos jóvenes que en 2004 habían intentado robar la biblioteca de su universidad.

El interés de Layton por matizar psicológicamente a estos personajes halla continuidad en Ruta de escape, adaptación de un relato de Don Winslow. También con los policías y ladrones traumatizados de Heat, claro, aunque en este sentido Layton prefiere distanciarse. “Queríamos algo más cálido. Por supuesto que adoro Heat, pero yo buscaba personajes que se parecieran más a nosotros. Vulnerables, con defectos, con las mismas ansiedades que muchos tenemos. Esa era la idea aunque también queríamos que tuviera una cierta cualidad clásica”.

Ahora la gente tiene su cine en casa, Netflix está en todas partes y existe el instinto de que, si vas al cine, ha de ser un evento. Aunque no sé exactamente qué es un evento

Bart Layton Cineasta

En una escena de Ruta de escape Davis es comparado con los personajes que interpretó Steve McQueen en la década de los 60, entre Bullitt y, naturalmente, el ladrón de guante blanco de El caso de Thomas Crown. No obstante Hemsworth insiste en subrayar la vulnerabilidad de su personaje frente a McQueen o Robert De Niro, particularmente gracias a su colaboración con Layton. “Mi trato con Bart ha sido muy distinto de cuando trabajé con Mann. Él también tiene precisión y atención al detalle, pero, además, es colaborativo. Y adoro cómo te guía, cómo tiene los brazos abiertos a nuevas ideas. Seguramente esta haya sido mi mejor experiencia en un rodaje”, asegura.

La personalidad de Davis se tejió alrededor del guion —coescrito por Layton y Peter Straughan, responsable de la adaptación de Cónclave— y de amplias conversaciones entre actor y director. “Fue muy constructivo hablar con Bart sobre su visión del personaje, sobre lo humano que era este tipo y lo mucho que dudaba de sí mismo”, explica Hemsworth. “Todas esas emociones humanas que normalmente no vemos dentro del sistema operativo del supuesto criminal, héroe o antihéroe, llámalo como quieras. Pensé que la vulnerabilidad podía conectar con el público”.

Para el australiano fue “terapéutico” ponerse en la piel de David, cuyo último y más difícil golpe centra el argumento de Ruta de escape. “Al interpretarlo empecé a explotar esas emociones dentro de mí. Me metí en la piel de otra persona y vi el mundo a través de una lente diferente que también me permitía mirar hacia atrás, hacia mí mismo”. El mismo Hemsworth admite que ha sido un gran cambio tras los personajes que viene interpretando en otras películas de acción, desde Thor hasta el protagonista de Tyler Rake. “Puedes intentar que parezcan humanos, pero cuantos más tipos malos derrotan y más misiones cumplen, menos cercanos parecen”.

“Cuando han recibido 4.000 disparos, y sabes que recibirán 4.000 más, y sabes que aun así estarán de vuelta en la siguiente película… El escapismo es divertido también, claro. Pero Davis no solo es un tipo duro, y lo que he encontrado en él ha sido tan desafiante como para desnudar mi propia personalidad”. Hemsworth sugiere que había llegado a creerse esa fachada viril antes de Ruta de escape: “He interpretado a un dios durante gran parte de mi carrera, y eso se queda contigo. Pero Bart estuvo muy encima de mí todo el tiempo por si le llegaba a recordar a Thor y a Tyler Rake. Y me sentí muy vulnerable porque ya no podía esconderme bajo esa imagen de masculinidad”.

Un thriller a la vieja usanza

Nada de esto significa que Hemsworth se haya cansado de Thor. “He hecho algo distinto con este personaje cada dos películas más o menos. Entre Taika Waititi, los Russo, Vengadores: Endgame… No lamento que mi camino haya sido así, pero ante todo quiero hacer películas que me desafíen, que sean complejas y diferentes”, cuenta el actor meses antes de que vaya a interpretar nuevamente al Dios del Trueno en Vengadores: Doomsday, próximo gran crossover de la franquicia.

Ruta de escape, en ese sentido, es un intento sorprendentemente sólido de alejarse de algunas inercias productivas en las que ha ido cayendo Hollywood durante los últimos años. Comandada por actores de primera fila como Hemsworth, Ruffalo y Keoghan —a quienes hay que añadir a Halle Berry y Monica Barbaro, nominada al Oscar el año pasado por Un completo desconocido—, Ruta de escape es una producción de presupuesto medio que confía sobre todo en un guion punzante, cruzado por varias subtramas y personajes secundarios alrededor del ladrón protagonista. Layton es consciente de que es una rara avis, y lamenta el estado en el que se encuentra la industria.

Monica Barbaro y Chris Hemsworth en 'Ruta de escape'

“La covid aceleró algo que quizá iba a ocurrir de todas formas”, opina sobre la disminución de público en las salas tradicionales. “Ahora la gente tiene su cine en casa, Netflix está en todas partes y existe el instinto de que, si vas al cine, ha de ser un evento. Aunque no sé exactamente qué es un evento”, añade. “Supongo que Marvel y Star Wars. Pero antes teníamos experiencias diferentes, con películas de cualquier presupuesto. Y no había problemas si en los primeros 10 minutos no sucedía nada impactante”. Tanto Layton como Hemsworth tienen presentes unas declaraciones recientes de Matt Damon, asegurando que Netflix exige que todas sus películas empiecen con una gran escena de acción y contextualicen la trama a cada tanto, por si el espectador está mirando el móvil y se pierde.

“Durante los 10 minutos iniciales de Ruta de escape no sabes qué está ocurriendo”, comenta Layton sobre la ambiciosa primera secuencia de su película. “Y ese es el sentimiento que buscamos. No sabes adónde vas, pero sabes que estás en buenas manos”. Hemsworth sostiene, por su parte, que “el evento debería limitarse a levantarse del sofá, reunir a la familia, ir al cine y pillar palomitas”. “Ese es todo el evento que necesitamos, pero nos han malacostumbrado a una gratificación instantánea y se ha acortado nuestra capacidad de atención, con tantos medios compitiendo entre sí y con algoritmos que obligan a hacer las películas de cierta manera”. 

Hemsworth y Layton coinciden en que otro aliciente de Ruta de escape —otro motivo para acudir al cine a verla— es su complejidad dramática. “Nuestro objetivo era que la historia fuera desafiante. Davis puede ser una persona corrupta en tanto a criminal, pero él tiene un código y muchos sistemas, en cambio, son corruptos. La policía, por ejemplo. Uno de los tipos con los que hablé para documentarme había dejado la policía de Los Ángeles por la presión de las cifras de arrestos. Sentía que su trabajo se estaba alejando de la comunidad para ser simplemente algo corporativo”.

Es justo lo que le sucede al personaje de Ruffalo. Y lo que le hace empatizar con el de Hemsworth. El actor cree que el punto fuerte de Ruta de escape está en su ambigüedad y en el retrato de “los grises en las áreas de la ley”. “Que los tipos buenos no sean los que llevan la placa necesariamente, y que los tipos malos no sean tan malos como parece. Es lo que me gusta de la película, que representa a seres humanos reales. Se trata de eliminar prejuicios y de admitir que todos hacemos lo que podemos cada día, o al menos lo intentamos desde nuestra perspectiva. Sea cual sea”.

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