Ruido y silencio

La corriente eléctrica de Hendrix

Un documental recupera el concierto más multitudinario de Jimi Hendrix

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Quisieron hacer de él un Elvis negro, pero no se dejó peinar el tupé. Cuando a finales de septiembre de 1966 apareció en Londres, lo hizo con un pequeño equipaje de mano que contenía un par de camisas, un par de pantalones, el cepillo de dientes y unos rulos de plástico para el pelo. Se llamaba James Marshall Hendrix y estaba tan poco satisfecho consigo mismo que había cambiado su nombre por el de Jimmy James. No sería el último cambio. En breve se bautizaría a sí mismo como Jimi Hendrix y, con ello, se convertiría en el rockero más fascinante de Londres a decir del mismísimo Mick Jagger. 

El otro día se conmemoraron los 50 años de su muerte, un acontecimiento trágico para la música. Jimi Hendrix murió atragantado por su propio vómito mientras dormía o algo parecido. Ocurrió en el apartamento de su última novia, Monika Danemann, en el Hotel Samarkand. Con tal motivo, Libros Cúpula acaban de publicar "Stone Free", un retrato del hombre que revolucionó la manera de tocar la guitarra eléctrica, consiguiendo hacer de la electricidad un elemento más del rock, tal y como afirma el periodista musical Carlos Marcos.  

Hasta la llegada de Hendrix, la electricidad no era más que un factor del que se servían los músicos de rock para meter caña, haciendo sonar más alto sus instrumentos. La transformación que sufrió el rock con la llegada de Jimi Hendrix fue una revolución de tal calado que traspasó las fronteras de los géneros musicales, llegando incluso hasta el jazz. Miles Davis es todo un ejemplo. Pero volvamos al libro acerca de Hendrix, donde se le sigue la pista durante los nueve meses que pasó en Londres; desde el otoño de 1966 hasta un martes 13 de junio del año siguiente, cuando Hendrix tomó asiento en primera clase en un vuelo de la TWA con destino a Estados Unidos. 

Antes de volver a casa, grabó tres sencillos de siete pulgadas que conformarían el disco 'Are you Experienced?', el álbum con el que debutaría y con el que le voló la cabeza a la afición. Una mezcla valiente de rythm&blues, funk y psicodelia, que se completó en 16 sesiones de grabación repartidas entre De Lane Lea Studios, CBS y Olympic Studios. Se publicó el 12 de mayo de 1967 y, de seguido, llegó a las listas de éxito. Inglaterra había captado el espíritu rebelde del guitarrista convirtiéndolo en un mito viviente. 

De vuelta a casa, apareció en el aeropuerto Internacional John F. Kennedy con sus mejores galas. El hijo pródigo lucía chaqueta de flores y pantalones blancos de campana a juego con la sonrisa. Pero los taxistas seguían sin pararle cada vez que intentaba coger un taxi. "No es que no le cogieran, es que intentaban arrollarlo", cuenta Keith Altham, periodista y editor de la prestigiosa revista New Musical Express. 

La de Altham es una de tantas voces que se recogen en este minucioso trabajo, pongamos que detectivesco por parte de su autor, el periodista musical Jas Obrecht, para quien Hendrix fue el héroe de su infancia. Dicha atracción fue la que le llevó a acercarse a los recuerdos de las personas que conocieron a Hendrix para completar con sus voces esta jugosa biografía.  

Porque en la etapa en Londres, el bueno de Jimi Hendrix consiguió trazar su rumbo hacia el éxito. Lo hizo con la zurda, tocando la guitarra al revés, pisando los trastes con esa mezcla de sensibilidad y rudeza que crearía escuela. Por mucho que le salgan imitadores, por mucho que se pongan rulos y se hagan la permanente, lo tienen difícil; nadie como Hendrix ha marcado la diferencia con una simple guitarra enchufada a la corriente eléctrica. Dicen que a su muerte, el pintor Salvador Dalí pagó una misa en Figueres por su alma.

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Publicado el
25 de septiembre de 2020 - 23:07 h

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