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Los retos del Ministerio de Cultura en 2019: Guirao necesita tiempo y dinero

José Guirao, ministro de Cultura y Deportes

Paula Corroto

El ministro de Cultura, José Guirao, inicia 2019 con dos deseos que, seguramente, habrán aparecido en la carta a los Reyes Magos de más de uno de sus colegas de Gobierno: más tiempo y dinero. En el caso de la cartera de Cultura son perentorios.

El primero, por la propia incertidumbre del Gobierno ante los meses que se avecinan, que tambalea algunos de los proyectos que ya se han puesto sobre la mesa. El segundo, porque con la prórroga de los Presupuestos de 2018 –a Cultura le cayeron 838 millones de euros en el último lote del Partido Popular en el que aparecieron sorpresas no muy agradables como que ni siquiera hubiera partida para el bicentenario del Museo del Prado-, se tendrá que batallar con, literalmente, lo que hay. Desde el principio, el propio Guirao fue muy consciente y llevó a su toma de posesión a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Habrá que esperar para ver si el ministro recibe ambos regalos en su árbol de Navidad.

Guirao es un ministro que, desde que llegó al equipo de Pedro Sánchez, se ha comportado con cierta discreción y dejando hacer, en muchas ocasiones, lo que ya estaba en marcha, como el trámite parlamentario del Estatuto del Artista, la reforma de la ley de Propiedad Intelectual, la corrección del IVA cultural y la modificación de las ayudas al cine mediante orden ministerial. En asuntos de gran calado ideológico ha preferido mantenerse al margen como ha sucedido con la tauromaquia sobre la que afirmó –en términos de subvenciones o incluso su posible prohibición- que no iba a tocar nada.

Otras veces ha utilizado su mano con cierta sordina paralizando del decreto que fusionaba el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela, y que había contado con gran contestación por parte de los sindicatos en la calle. También ha dejado actuar a la Dirección General del Libro, que decidió dejar de apoyar el sello de calidad para las librerías. En definitiva, que todo siga su curso y cambiar alguna cosa con suavidad y sin que se note demasiado.

La SGAE y la colección de Carmen Thyssen

Sin embargo, para 2019 sí tendrá que empezar a intervenir de forma más sonada. El primer gran reto viene de los últimos meses de 2018: qué hacer con la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Después de la última asamblea extraordinaria en la que la modificación de los estatutos no salió adelante, tal y como había solicitado Cultura desde el verano. Así que el ministerio tendrá que decidir si interviene la entidad o no.

Hay voces que apuestan que no llegará la sangre al río y que, lo más probable, siguiendo el estilo Guirao, es que se apruebe una orden ministerial que obligue a la SGAE a aprobar sus estatutos. Es la tabla a la que se agarra José Ángel Hevia, presidente de la SGAE, que señala que ese 58% que sí estaba a favor de los nuevos estatutos es porcentaje suficiente para que no se aplique la intervención. La decisión se tendrá que tomar la semana próxima puesto que la fecha tope que se ha marcado el ministerio para calibrar los resultados de la asamblea es el 8 de enero.

Otro asunto que está marcado en la agenda es lo que ocurrirá con la colección privada de Carmen Thyssen. Después de la prórroga que se firmó in extremis a finales de diciembre, las partes se han puesto como fecha final para llegar a un acuerdo el mes de marzo. La baronesa quiere que la colección, que consta de más de 400 lienzos, se quede en España, pero ella pretende controlar también los cuadros para poder disponer de ellos.

Se desconoce la oferta que le puede hacer el ministerio, aunque una de las claves es la buena relación que desde hace años mantienen la vicepresidenta Carmen Calvo –está llevando la negociación junto a Guirao- y la baronesa. De hecho, Calvo ha sido la única que hasta ahora –fue en sus tiempos de ministra de Cultura – le hizo llegar una oferta a Thyssen para comprar los cuadros. De momento, esta colección ya le cuesta al Estado 400 millones de euros en seguros y su mantenimiento y conservación.

La RAE y el plan de bibliotecas

La Real Academia Española terminó 2018 con un cambio de director. Darío Villanueva daba el testigo a Santiago Muñoz Machado, un jurista que se ha puesto como objetivo recuperar la estabilidad económica de la institución, que ha perdido en los últimos años hasta un 60% de la asignación estatal.

La última partida fue de 1,5 millones de euros, cuando hace cinco años sobrepasaba los 3,5 millones de euros. Como señaló Muñoz Machado el día de su elección, “el Estado tiene que ser riguroso para que la Academia tenga las garantías económicas”. Para ello tendrá que verse con Guirao, que tiene las manos un tanto atadas. Habrá que ver también cómo es la relación con el Gobierno, ya que el nuevo director de la RAE, como jurista, ya criticó el pasado verano el Real Decreto de José Luis Ábalos para transferir las competencias de las VTC a las comunidades autónomas.

En términos económicos, entre los planes del Ministerio se encuentra recuperar la dotación para que las bibliotecas puedan volver a comprar libros. Esta cuantía fue rebajada a cero durante los últimos siete años –todo el mandato de Mariano Rajoy– y desde la Dirección General del Libro, con Olvido García Valdés al frente, pretenden que ascienda a 3,5 millones de euros, una cantidad a la que se sumarán otros 3,5 millones de euros aportados por las comunidades autónomas. Guirao tendrá que batallar con Hacienda para conseguir esta nueva dotación y ver qué ocurre con los presupuestos. En el programa del PSOE también figuraba que se suprimiría el canon bibliotecario para los municipios de menos de 50.000 habitantes.

Como promoción de la lectura, el Ministerio de Cultura quiere extender un programa de lectura de escritores en Enseñanza Secundaria, así como otro de cine en colaboración con las comunidades autónomas, los centros escolares y las asociaciones de padres y madres de alumnos. Uno de los puntos clave que ha defendido el ministro en varias intervenciones –y a su toma de posesión también invitó a la ministra de Educación, Isabel Celaá– es la relación directa entre la cultura y la educación. De momento cuenta con el programa María Moliner, un concurso de proyectos de animación a la lectura en municipios de menos de 50.000 habitantes que tiene una dotación de 700.000 euros. Y habrá que ver en qué términos se mantiene.

El teatro y la nueva ley integral del INAEM

Nada más llegar al ministerio, Guirao encargó a Amaya de Miguel, la directora general del Instituto Nacional de Artes Escénicas y Musicales (INAEM), del que dependen teatros como el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la Compañía Nacional de Danza, el Ballet Nacional, la Orquesta y Coro Nacional, la Joven Orquesta y el Teatro de la Zarzuela, una reforma de la institución. Todo un mastodonte cultural cuyo último presupuesto ha sido de 153,9 millones de euros.

De Miguel presentó a Guirao un informe en el que proponía una ley integral para el INAEM con el fin de dotarle de un marco jurídico para que gozara de mayor autonomía en cuestiones de mecenazgo y patrocinio, regulación de condiciones laborales de su personal, en las giras por todo el país y acabar con la lentitud en todos los trámites administrativos. El ministro ya ha recogido este informe que, no obstante, tendrá que seguir ahora todo su camino legislativo. Y ahí entra la incertidumbre del tiempo. De Miguel ha resaltado que no sabe cuándo o si llegará a buen puerto, ya que “los plazos no los marco yo”.

En el INAEM también se tiene presente la inseguridad presupuestaria. Desde su Dirección General se pretenden aumentar las subvenciones nominativas a proyectos y “elaborar unos presupuestos con otro diseño”, como ha señalado De Miguel. Pero, una vez más, tampoco es posible saber si podrá salir adelante esta propuesta.

Patrimonio cultural, aniversario de la vuelta al Mundo, fondos fílmicos…

No va a estar sin tarea el ministro en este nuevo año. Por delante tiene la puesta en marcha de las celebraciones del V aniversario de la expedición de Magallanes y Elcano que dio por primera vez la vuelta al mundo y para la que se han previsto más de 200 actividades, entre ellas una exposición itinerante, una obra de La Fura dels Baus y una ópera de Plácido Domingo.

Tendrá que comenzar el 10 de agosto y la comisión interministerial que ya trabaja en esta efeméride se encuentra recabando presupuesto (una vez más la verdadera espada de Damocles). De hecho, Carmen Calvo, que también está muy inmersa en esta celebración, ya hizo hincapié en conseguir la colaboración de la iniciativa privada tras la reunión de la Comisión Nacional para este evento, celebrada el pasado septiembre.

Otro asunto palpitante es el del Museo de las Colecciones Reales, que ha estado parado los últimos años y cuya inauguración está prevista para 2020. En temas de patrimonio se ha planteado al Gobierno en los últimos meses que termine el inventario de los bienes que posee la Iglesia. Y quedan por proteger los fondos fílmicos, como aseguró la directora general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, Beatriz Navas, que achacó esta problemática a la falta de personal y presupuesto en su toma de posesión. Y, como ocurre desde hace tres décadas, también estará pendiente la ansiada Ley de Mecenazgo.

Tiempo y dinero necesita José Guirao. A ver cómo se portan los Reyes Magos, sean estos quienes sean.

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