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Cultura

ENTREVISTA | Juan José Campanella, cineasta

"Hay películas que no son para televisión porque lo que ves y lo que vives jamás será lo mismo"

El oscarizado director argentino presenta la obra de teatro Parque Lezama en Madrid mientras termina su largometraje El cuento de las comadrejas

"Estamos en un momento de transición en el que espero que el cine vuelva a los cines"

Juan José Campanella en el rodaje de su nueva película, El cuento de las comadrejas (sin fecha confirmada de estreno en España)

Juan José Campanella en el rodaje de su nueva película, 'El cuento de las comadrejas' (sin fecha confirmada de estreno en España)

Parece que fue ayer cuando Juan José Campanella se alzó con el Oscar a Mejor Película de habla no inglesa con El secreto de sus ojos, pero ha pasado una década y tanto él como el el panorama cinematográfico han cambiado mucho.

Desde entonces ha montado y producido Belgrano y dirigido Metegol, creado las series argentinas El hombre de tu vida y Entre caníbales y participado en la dirección de las estadounidenses Halt And Catch Fire y Colony. Ahora se encuentra dando los últimos retoques a su nuevo largometraje, El cuento de las comadrejas, remake de la comedia argentina Los muchachos de antes no usaban arsénico.

Pero por si fuera poco, también le ha dado tiempo a dirigir y estrenar una obra de teatro con más de 800 funciones a su espalda con Luis Brandoni y Eduardo Blanco como protagonistas. Hablamos de Parque Lezama, basada en I'm Not Rappaport de Herb Gardner, que estuvo en cartel desde agosto del 2013 hasta abril de 2015 en Buenos Aires. Este verano llegará al Teatro Fígaro de Madrid y por su presentación hablamos con Juan José Campanella.

Parque Lezama llegará en los próximos meses a España pero usted lleva treinta años detrás de la obra. ¿Cómo fue adaptarla y por qué tardó tanto en conseguir realizarla?

No sé si fue el 84 o el 85 cuando la vi en Broadway. Y soy fanático. Me quedé obsesionado desde que la vi por primera vez. En realidad fui porque me encantó la película Mil payasos, con guion de Herb Garnder y dirigida por Fred Coe. Había leído sobre su montaje en When The Shooting Stops ... The Cutting Begins de Ralph Rosenblum. Leía mucho sobre ese tema en aquella época y por lo que él contaba, tenía que ver la obra de Herb Gardner. Y bueno, ¡tuve como una epifanía! [Risas].

No solamente tocaba los temas que a mí más me interesaban, sino que lo hacía con un tono buenísimo con el que me identifiqué mucho: ese delicado equilibrio de hablar de temas serios pero con mucho humor. Yo estudiaba cine en Nueva York por aquel entonces y mi presupuesto, como podrás imaginar, era bastante más que limitado. Pero la vi tres veces el mismo año y desde entonces, la quiero hacer. 

Luis Brandoni y Eduardo Blanco sobre el escenario interpretando 'Parque Lezama'

Luis Brandoni y Eduardo Blanco sobre el escenario interpretando 'Parque Lezama'

¿Se inspiró solamente en la obra de teatro o también en la adaptación al cine que dirigió el propio Herb Gardner en el 97? I'm not a Rappaport, que aquí se conoció como Dos viejos chiflados.

Cuando la vi en el cine también me gustó mucho, con Walter Matthau y Ossie Davis, al que le había visto hacer ese papel en el teatro. Pero no me basé en la película, sino en la obra de teatro. La adaptación al cine le agregaba un comienzo, una presentación de personajes que me parece perjudicaba al conjunto. No tengo problemas con las obras de teatro que se adaptan al cine, pero me molesta cuando se hacen forzadas aperturas para hacer el texto como más cinematográfico. Son decisiones que muchas veces terminan debilitando lo que tenían de potente sobre el escenario.

Estuve tratando de conseguir los derechos para hacerla, pero no pude de ninguna manera porque el autor no aceptaba cambios como que no fuese en Central Park, mucho menos que el personaje de Ossie Davis no fuese negro. También les envié El hijo de la novia y Luna de Avellaneda  porque estaban muy inspiradas su obra. Pero después de El secreto de tus ojos  le dije a mi agente que volviésemos a intentarlo.

¿Quiere decir que sin el Oscar nunca habría hecho esta obra de teatro?

No habría llegado a presentar mi caso, directamente. Durante veinte años no me abrieron ni la puerta. Si había cambios con respecto al libreto original, no había forma de echar a andar. Pero armado del Oscar hablé con la viuda de Gardner que se percató de la necesidad de los cambios si lo adaptábamos a otras idiosincrasias y culturas.

Para mí, el tema principal de la obra es el compromiso versus el conformismo. Me dio los derechos, así que hicimos la obra y resultó que fue un éxito.

Dirigió esta obra después de hacer Metegol. ¿Cómo fue pasar de la animación al teatro?

Futbolín se llamó acá, ¿no? Fue una experiencia en la que sentí... que me alejó de lo que yo quería hacer en el cine. O, mejor dicho, de la carrera que había elegido, del cine con actores, del trabajar una escena... En una película de animación todo eso ocurre durante los primeros cinco meses, el resto es lidiar con la técnica. Me tomé Parque Lezama, también, como la oportunidad perfecta para volver a trabajar con actores.

Campanella durante un ensayo de 'Parque Lezama'

Campanella durante un ensayo de 'Parque Lezama'

Más allá de la obra, ¿qué cree que pervive de su época de estudiante en el realizador que es hoy?

En realidad en mi época de estudiante creo que fue más o menos cuando encontré mi voz porque también se dio que en esa época descubrí la commedia all'italiana  de los setenta. Ese tipo de comedia que yo no había visto en Argentina por edad, porque estaban prohibidas para menores de 18.

Descubro por ejemplo Nos habíamos amado tanto  de Ettore Scola [en España conocida como Una mujer y tres hombres], que es una de mis películas favoritas de siempre. Y justamente también habla sobre del compromiso versus el conformismo.

Son temas que a mí me interesan muchísimo pero expuestos con mucha humanidad y muchísimo humor. Incluso con una visión piadosa hacia los personajes que mantienen una actitud errónea. Sin odio, trabajando algo más cercano a la pena. Lo mejor de la película de Scola es que el personaje de Vittorio Gassman termina dando más pena que odio al espectador. Y eso me parece una visión muy humana de las cosas. En su pecado estaba su castigo.

Es una forma de tratar a los personajes que estaba, justamente, en El secreto de sus ojos.

¡Exacto! Con respecto a lo que había hecho, El secreto de sus ojos agrega  el ingrediente del thriller.

Bueno, con esos ingredientes trabajó usted en The boy who cried Bitch y Love Walked in. ¿No?

Sí, pero con relativo éxito, ¿no? [Risas]. Acá ya lo hice sintiéndome más seguro como realizador. Digamos que abordé lo que es el drama cotidiano que venía trabajando con un agregado de thriller. A mí lo que me gustó de la novela de Eduardo Sacheri es que era un típico noir pero con personajes reales. Es decir, los personajes se asustan, tienen miedo, son contradictorios... Benjamín Espósito [el personaje interpretado por Ricardo Darín] se queda profundamente impactado por la muerte del inicio. Y cuando ve el cadáver es como si lo viéramos nosotros. Yo venía de trabajar en Ley y orden [serie de la NBC] que, tratando estos temas, estaba llena de personajes a los que no les conmueve nada. Me encantó la idea de trabajar con personajes ordinarios en situaciones extraordinarias.

Este año se cumplen diez desde el estreno de El secreto de sus ojos. ¿Cree que su película ha envejecido de alguna forma?

Yo creo que no. Creo que El secreto  no ha envejecido porque ya transcurría en el pasado. De alguna manera uno de los temas argumentales principales, que es el de la justicia por mano propia, es un tema que se sigue debatiendo mucho, lamentablemente.

Obviamente, el que hace la película es el primero que pierde la distancia justa para valorarla. Pero creo que no ha envejecido porque me llega esa lectura también de los demás. Se da mucho por la televisión de Argentina y cada vez que se da recibo una catarata de tuits de gente que me dice que si ven una escena no la pueden dejar, que les gusta mucho... así que me inclino a pensar que no creo que no ha envejecido mucho. Pero bueno, diez años tampoco son mucho.

Lo que pasa es que como el cine tiene poco más de un siglo de vida, diez años pueden cambiar muchas cosas.

Es ese sentido sí creo que han cambiado cosas. Si hablamos en términos generales, han sido diez años deplorables para el cine, la verdad. Muy surcados por la transición al streaming, por una industria que hace que haya directores a los que ni se los vea... ese cerraron salas, se perdió la costumbre de ir al cine... Creo que no te podría decir el último ganador de Cannes. ¿Tú sabrías decirme los ganadores de Cannes de los últimos, no sé, tres años?

Las anteriores fueron Un asunto de familia, The Square y... no recuerdo la de 2016.  Es cierto, me ha pillado. 

¡Viste! ¡Yo tampoco! ¡Antes todos los que estábamos metidos en esto sabíamos todo eso! Ahora parece que los grandes festivales como Cannes pasan sin pena ni gloria. Creo que estamos en un momento de transición en el que espero que el cine vuelva a los cines. Si bien festejo la llegada del streaming con respecto a la televisión. Me refiero a la tele clásica con sus cortes publicitarios y sus horarios imposibles... Mientras todo eso ocurre, creo que el cine está buscando su lugar. Sabes a qué me refiero, ¿no? Del cine más allá de los blockbusters y los superhéroes.

Campanella durante un ensayo de 'Parque Lezama'

Campanella durante un ensayo de 'Parque Lezama'

A ese respecto, en la misma categoría en la que usted ganó el Oscar este año está nominada Roma, que ha abierto el debate sobre la exhibición en salas frente al consumo de Video On Demand. En España solo se ha podido ver en cinco cines. ¿Qué opina de esta situación de la industria?

¡En Argentina fue directamente a Netflix! Aquí por lo menos se pudo ver en algún cine, allí no. Aunque creo que Roma es un poco una excepción en esto porque no es una película desarrollada por ellos, ya estaba ideada cuando ellos se metieron. Es decir, que en su concepción no interviene ningún ejecutivo de esta empresa: es 100% la película que Cuarón quiso hacer.

No obstante, si el asunto era que no existiese Roma o que exista por Netflix, prefiero lo segundo. Obviamente, la película es netamente cinematográfica. No está hecha con ninguna mirada al lenguaje televisivo, que sigue siendo un poco distinto. Esos planos generales largos que se toma Alfonso hacen que sea una película que se disfruta mucho más en una pantalla grande. A mí me encanta pero es como Lawrence de Arabia: no se disfruta igual en una pantalla chica. Por eso no sé si Roma es el modelo representativo del debate.

Me parece que el gran servicio que está dando Netflix es el documental. Ha habido un reflote de interés en el documental que yo aprecio muchísimo Es algo que la gente comenta y comparte de forma increíble. Eso no ocurría desde hacía mucho tiempo, si es que ha ocurrido nunca.

También está el debate sobre si las plataformas en VOD están, realmente, apostando por el cine como arte en el sentido de recuperar cine clásico y fomentar su conocimiento,  o todo lo contrario, si solo se venden las novedades o compran lo que no quieren las distribuidoras. Al respecto está el ejemplo de Al otro lado del viento.

¿La película que no terminó nunca Orson Welles? ¡Ah! ¡No sabía! Contáme. Contáme.  

Netflix presentó en Venecia un montaje supuestamente fiel a lo que Welles quiso hacer. Él había dejado montados 40 minutos de las 100 horas de material que existen.

Bueno, no sé. Viste que lo mismo pasó con Sed de mal, que los productores la montaron a espaldas de Welles... Mirá, si te digo la verdad creo que todas las plataformas como Netflix tienen un gran futuro por el potencial que esconden: abrieron al público programas que no son ni en inglés ni en su idioma nativo. Cosa que era muy difícil hace pocos años. Osea, que un amigo argentino me esté hablando de una serie como Fauda [serie israelí con dos temporadas disponibles en Netflix España], a la que no hubiese accedido nunca, me parece genial.

Es una gran oportunidad para la televisión de todo el mundo, para conocernos. Series españolas, por ejemplo, a Argentina no llegaba ninguna hasta que vimos Las chicas del cable o La casa de papel. Como presidente de la Academia de Cine de Argentina [cargó que ocupó del 2010 al 2016], insistí mucho en intentar hacer un servicio iberoamericano de streaming  para conocernos mejor como industria. Sería genial porque es un mercado increíble el de la lengua en común.

Hasta Roma ha causado polémica con eso. En España subtitularon el mexicano.

Bueno, bueno. ¿Es que ahora, de repente, no nos entendemos? El tema del doblaje también es polémico. Doblan películas acá con el español neutro, que es el español que supuestamente entiende toda Latinoamérica pero que es una garcha que no se habla en ningún país. ¡A Metegol  le quitaron todo el humor al doblarla! Como si la hubiesen agarrado y exprimido para quitarle todo el jugo. Yo veo una comedia española y me hacen reír muchas de las particularidades de ustedes, como veo al Chavo y a Cantinflas y los quiero ver en mexicano. ¿Qué problema hay?

Creo que el streaming  podría empezar a construir un star system a nivel iberoamericano. Sería genial que los actores y actrices pudieran trabajar más en películas que comparten este espacio. Ahora, si el streaming solo sirve para que la gente vea cine en su celular, ahí ya... que no cuenten conmigo. Una vez en un subte  en Nueva York vi a alguien viendo Lawrence de Arabia en el celular. Era un tajito diminuto porque tenía las barras negras a los lados. ¡Asi lo estaba viendo! Y el tipo estaba viendo la toma que lo ves venir de lejos  en el desierto... ¡Y yo pensando que así no se debía ver!

Pero bueno, entiendo que tener acceso a ese cine ya es algo bueno. Aunque soy de los que piensan que el cine en pantalla grande no es solo para los grandes espectáculos sino para las grandes emociones. Es más fácil llorar en el cine que en tu casa y no es lo mismo reírte con trescientas personas a tu alrededor que tú solo en tu sofá. Entonces... creo que todo tiene sus pros y sus contras.

Antes comentaba su paso por Ley y Orden. También lo ha hecho en series como Colony, Halt and Catch Fire, Rockefeller Plaza, House... Usted que ha trabajado para ambos mundos, ¿cómo vive el auge del consumo de ficción seriada?

Te puedo asegurar que no se dirige igual para televisión que para cine. Es verdad que la televisión subió muchísimo, pero en el cine te puedes permitir ciertas cosas que la televisión no te permite. No ya los ejecutivos sino el medio televisivo en sí: es un lenguaje distinto en muchos sentidos. Y creo que hay películas que no se pueden ver en televisión o en celulares. Porque lo que ves y lo que vives jamás será lo mismo.

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