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DESALAMBRE

Los 42 días que deciden el fin del ébola

Liberia lleva más de un mes sin ningún caso, Sierra Leona ha identificado tres nuevos y Guinea solo ha detectado otros tres en los últimos días

Para declarar el fin del brote deben pasar 42 días desde el último alta hospitalaria

Desde 2013 se diagnosticó el virus a 27.984 personas y han muerto 11.298: el ébola ha matado al 40% de las personas a las que ha tocado

Trabajador sanitario celebra el alta de la última paciente de ébola en Sierra Leona

Trabajador sanitario celebra el alta de la última paciente de ébola en Sierra Leona

Ébola. Cuatro mil muertos y un año después, enfermeros y enfermeras cantan y danzan a las puertas de uno de los hospitales en Sierra Leona que tanto ha llorado, lamentado y peleado durante los últimos meses. Acaban de dar el alta a la última paciente de este maldito virus. Suenan tambores. Sanitarios dentro de la zona de cuarentena, envueltos en sus trajes herméticos contra la palabra del miedo (infección), bailan bajo el ritmo de la victoria. Ruido de flashes. Aplausos.

La situación se repitió a mediados de julio en Liberia y está muy cerca en Guinea Conakry. Los tres países más afectados por esta brutal epidemia. El Ébola podría estar muriendo. Desde 2013 se diagnosticó el virus a 27.984 personas y han muerto 11.298. Es decir, ha matado al 40% de las personas a las que ha tocado.

Para declarar el fin del brote deben pasar 42 días desde el último alta hospitalaria. Pero la realidad volvía a Sierra Leona solo unos días después del celebrado alta. Y el contador de 42 vuelve a cero: una mujer de 67 años fallecía dando positivo en el virus y, desde entonces, se han detectado tres nuevos casos entre las 50 personas analizadas de su entorno.

Liberia ha superado la cuenta por segunda vez. Este país ha dado el alta varias veces a sus 'últimos' pacientes de ébola y ha superado dos veces los 42 días sin detectar nuevos casos de Ébola. Por su parte Guinea identificó tres nuevos casos la semana del 23 al 28 de agosto.

De cualquier modo, el fin definitivo en los tres países está muy cerca. Por fin la epidemia está cercada y en dos meses el brote podría haber desaparecido. Por completo.

El ébola deja una sociedad en la que ya se evitan los apretones de manos y donde lavárselas es obligatorio en escuelas y restaurantes. Descontrolado y sin límites, en su peor momento, entre octubre y noviembre de 2014, el virus mataba al día a cerca de 400 personas e infectaba a más de 1.000 nuevas cada semana. Luis Encinas, experto de Médicos Sin Fronteras (MSF) en ébola, recuerda ese momento: "En julio de 2014 ya estábamos desbordados. Empezamos a comunicar que estábamos ahogados, sumergidos hasta que la Organización Mundial de la Salud por fin declaró en agosto de 2014 la situación de emergencia".

"Estos son los que han acabado con la epidemia"

Los bailes de los doctores tienen todo el sentido. Han muerto 512 trabajadores de la salud en menos de dos años (casi un 60% de los infectados). Se han arriesgado y ahora han triunfado.

"Creo que antes de final de año habremos acabado con la enfermedad", cuenta Encinas. "Estamos viendo la luz al final del túnel. Aunque mañana tengamos cero casos hay mucho que hacer", ha añadido. Por su parte, Timothy La Rose, responsable de comunicación de Unicef que acaba de regresar de Guinea después de dos años trabajando en terreno destaca que "se ha hecho un trabajo increíble de pueblo a pueblo y de comunidad a comunidad convenciendo a la gente de que vaya al hospital, de que se lave las manos y de que no toque a los muertos. Estos son los que realmente han acabado con la epidemia".

"Cuando la enfermedad estaba en su punto más alto y devastándolo todo, vimos como en algunas comunidades sí que se mejoraba. Ahí nos dimos cuenta de que esto se podía conseguir", recuerda Timothy. "Seguimos teniendo Ébola, es una enfermedad tramposa que reaparece una y otra vez", añade.

19.300 niños huérfanos

Según UNICEF, 18 meses después de la crisis, 19.300 niños han perdido a sus padres. Muchos han sido acogidos por otros miembros de su familia. "Necesitamos apoyar a esas familias que ahora tienen más niños a los que cuidar, muchos de los cuales tienen un trauma", señala Timothy.

Otro de los problemas que ha causado la epidemia ha sido la interrupción del año escolar. "Fuimos capaces de abrir las escuelas de Guinea en enero de este año [cuando el virus todavía se extendía de forma imparable]. Entrenamos a 80.000 profesores, se comprobaba la temperatura todos los días a los niños, se impartían cinco minutos de clase diarias sobre la enfermedad, estábamos en contacto constante con las autoridades sanitarias...".

La vacuna, el fin del camino

La vacuna podría ser el arma definitiva que termine de matar la epidemia. Normalmente lleva una década que una nueva vacuna vea la luz, pero la emergencia de la situación ha provocado que la vacuna del Ébola haya estado lista en apenas 12 meses. Según informa Luis Encinas, está en su penúltima fase, la cual permite suministrarse a los enfermeros y trabajadores expuestos y a las personas que han podido estar en contacto con infectados. Esto ya se está haciendo.

La vacuna es un virus debilitado que no puede causar la enfermedad pero que estimula que el organismo genere una respuesta inmune. De esta manera, provoca la producción de anticuerpos para luchar contra la enfermedad. En una muestra de 4.000 personas las pruebas han mostrado una efectividad del 100% diez días después de haber sido administrada a una persona no infectada.

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