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Crisis en Dia: fuerte competencia, presión de los inversores especuladores y la posible opa de su accionista ruso

El magnate ruso Mikhail Fridman, que controla su participación a través de una sociedad en las Islas Vírgenes, alcanzará este viernes un 29% del capital, al borde de la obligación de lanzar una opa

La difícil competencia con Mercadona, Lidl o Aldi lastra el negocio de la compañía, que tiene pendiente presentar un nuevo plan estratégico para los próximos años

La empresa cae otro 8,8% en Bolsa tras el desplome del 42% sufrido el lunes, lo que le lleva a su valor más bajo

Carritos en un supermercado de Dia.

Carritos en un supermercado de Dia. Dia

Dia vivió durante los años de crisis su gran crecimiento. Salió a Bolsa en 2011, se desvinculó de su antigua matriz, Carrefour, y realizó importantes compras como la cadena alemana de droguerías Schlecker, en 2012, o los supermercados El Árbol y más de un centenar de tiendas de Eroski, en 2014. En 2015 llegó a ser la segunda mayor empresa de distribución de alimentación, solo superada por Mercadona. Sus ventas y sus beneficios crecían a doble dígito. Pero ese tiempo pasó y la compañía vive estos días sus momentos más difíciles en Bolsa, con un desplome que el lunes superó el 42% y de un 8,8%, el martes.

¿Cómo ha llegado a Dia a esta situación? Las respuestas a estas preguntas son varias. Por un lado, el negocio del grupo ya no crece, con problemas por la presión competitiva de rivales como Mercadona o Lidl, que ha afectado a los beneficios y los márgenes, especialmente en España, su principal mercado. Por otro, Dia ha sido el foco de presión de inversores especuladores que apostaban a la pérdida de valor. Todo esto, con el trasfondo de una posible opa lanzada por su primer accionista Letterone, propiedad del magnate ruso Mikhail Fridman.

Problemas en el negocio

En lo que se refiere a su actividad, Dia se ha posicionado desde sus inicios entre los supermercados de bajo coste. Durante la crisis se vio impulsado por el aumento de ventas de este segmento, conocido en el sector como hard discount. Sin embargo, la competencia en este apartado es cada vez más fuerte, con la valenciana Mercadona acaparando ya el 25% de toda la distribución de alimentación y las alemanas Lidl y Aldi encabezando las mayores tasas de crecimiento.

Esta realidad se ha plasmado en sus cuentas. En el primer semestre del año, últimos resultados presentados por el momento, ganó un 88% menos y recortó un 10% las ventas. En el último año, Dia ha perdido un punto de cuota de mercado, hasta el 7,7%, según datos de Kantar Worldpanel. La consultora achacaba esta pérdida a la mala evolución de su principal enseña, mientras que las cadenas de La Plaza de Dia o Dia&Go funcionaban mejor.

El beneficio venía sufriendo en los últimos trimestres y los analistas ya descontaban que la tendencia de mantendría. Sin embargo, el lunes la empresa anunció un nuevo recorte en la previsión del ebitda, que es el resultado antes de aplicar los impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones. Esta revisión fue incluso superior al que contaba el consenso de expertos lo que ha provocado la sorpresa entre los analistas de Renta 4 o Bankinter, entre otros.

"Es la principal razón para la fuerte caída del grupo en Bolsa", explica Ana Gómez, de Renta 4, quien añade que la falta de información por parte de la empresa complica conocer las razones para esta rebaja. Según sus estimaciones, se produce principalmente por la mala evolución en España y Portugal, mientras que Brasil y Argentina han sido mercados de crecimiento en los últimos tiempos.

A esta revisión se unió también el anuncio de una reformulación de sus cuentas de 2017, con la previsión de un impacto negativo de 70 millones de euros. La empresa también ha suspendido los dividendos del próximo año, lo que aumenta las dudas sobre la situación de su negocio.

Presión en los inversores

Dia ha sido el blanco durante el último año de los conocidos como inversores bajistas. Se trata de fondos que apuestan a que el valor de la acción de una empresa caiga. El 18% del capital de la empresa está ligado a estos inversores.

Esto ha provocado una tendencia a la baja en el valor del grupo. En 2015 alcanzó su precio más alto, en 7,60 euros por título. Desde entonces ha ido reduciendo el precio de manera sostenida hasta la jornada negra del lunes. El cierre del martes fue con una caída del 8,8%, aunque el día empezó con otro desplome de casi el 20% y con una subida a media mañana de más del 5%. Desde máximos ha perdido un 87% y un 78% desde el arranque de este año.

Gómez, de Renta 4, apunta que es previsible que estos fuertes movimientos en Bolsa de Dia se mantengan durante las próximas jornadas. "Es difícil fijar ahora mismo el valor de la acción", asegura la analista. La experta avanza que será clave conocer más detalles de la situación el día 30 de este mes, cuando se presenten los resultados del tercer trimestre, y, especialmente, cuando se muestre a los analistas el plan estratégico.

Este plan estaba previsto que se anunciara inicialmente en octubre, aunque posteriormente se aplazó a noviembre y ahora se encuentra sin fecha. Fuentes de la empresa señalan que este aplazamiento se debe a la entrada del nuevo consejero delegado, Antonio Coto, que ha centrado sus esfuerzos en otros aspectos y ha dejado esta estrategia en un segundo plano.

Posible opa en el horizonte

Con todo ello, y tras estos complicados días en Bolsa, la compañía se encuentra con una capitalización de algo más de 600 millones de euros. Este valor se sitúa muy lejos de los casi 5.000 millones de capitalización que alcanzó en 2015 y eleva los rumores sobre una posible opa sobre la compañía.

El protagonista de esta operación sería Mikhail Fridman, un magnate ruso que es el primer accionista de la compañía. A través de Letterone, el fondo que gestiona sus inversiones, entró en verano del año pasado en el accionariado de la empresa. Actualmente cuenta con un 15% del capital y otro 14% a través de un contrato financiero que se ejecutará a finales de semana. Con ello, alcanzará el 29%, una participación que le deja al borde de la obligación de lanzar la opa.

El empresario pasa por ser una de las mayores fortunas de Rusia. Comenzó su andadura empresarial en la banca y ha ido creando con Letterone un holding empresarial con intereses en distintos sectores, también en la distribución donde es propietario de la mayor cadena de supermercados de Rusia, X5.

Aunque Fridman está afincado en Londres, dirige sus negocios a través de Luxemburgo. Su participación en Dia se controla desde la sociedad Letterone Investment Holding SA, radicada en Luxemburgo. Esta empresa es propiedad de otra, Letterone Holding SA, también ubicada en el ducado. Ésta última fue creada en 2013 por la compañía Alfa Finance Holding, sociedad con sede en Islas Vírgenes Británicas, considerado como paraíso fiscal por distintas organizaciones, entre ellas la Comisión Europea.

Sin embargo, esta operación cuenta hoy en día con un freno. Gómez, de Renta 4, considera que hoy por hoy no es esperable que, de producirse, sea antes de final de año. Otros analistas, como los de Bankinter, tampoco ven que se produzca próximamente. La casa de análisis de la entidad financiera entiende que con su actual posición ya controla la dirección del grupo. El lunes anunció el nombramiento de su hombre de confianza Stephan Ducharme como vicepresidente de la empresa y presidente interino tras la dimisión de Ana María Llopis y hasta el nombramiento de su sucesor. Cuenta ya con tres miembros del consejo, tras el anuncio el lunes del nombramiento de Sergio Ferrero.

Pero el principal freno a la opa se encuentra en la ley. La normativa española sobre opas obliga a ofrecer el valor máximo pagado por el oferente en los últimos doce meses. En el caso de Letterone, adquirió en enero acciones que superaban los 4 euros, muy lejos del euro que se paga en la actualidad. Según informó Reuters, el inversor intentaría valerse de una excepción de la norma para empresas "en serias dificultades financieras" que le permitiría rebajar el precio de la oferta. Hoy por hoy no sería el caso de Dia, ya que es una empresa que obtiene beneficios, aunque inferiores a los del pasado.

Pese a la crisis que vive la compañía, no deja de ser una de las más importantes en el sector de los supermercados. En la actualidad es el tercer mayor operador de supermercados en España, solo por detrás de Mercadona y Carrefour. Cuenta con 42.000 empleados, según figura en las cuentas presentadas en la CNMV del ejercicio 2017. Tiene además 4.600 establecimientos en España, pese a haber realizado decenas de cierres en el último año, a los que se suman 650 en Portugal, 950 en Argentina y 1.100 en Brasil.

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