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El jeque catarí de El Corte Inglés asegura que quiere mantener su 10% del grupo "por tiempo indefinido"

Lo hace tras vencer en julio el préstamo de 1.000 millones que el exprimer ministro de Qatar otorgó en 2015 al grupo español y que le convirtió en su tercer accionista

"La compañía pretende mantener las acciones por tiempo indefinido", dice la sociedad luxemburguesa que tiene esos títulos en sus últimas cuentas

El 40% del crédito fue aportado por otra empresa de Luxemburgo creada a finales de 2014 por dos sociedades offshore

El Corte Inglés de Castellón.

Un centro de El Corte Inglés.

El multimillonario y exprimer ministro de Catar Sheikh Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani, dueño desde el pasado 13 de julio de un 10% de El Corte Inglés, tiene vocación de permanencia. "La compañía pretende mantener las acciones por tiempo indefinido", dice la propietaria de ese paquete, la sociedad luxemburguesa Primefin, en sus últimas cuentas, correspondientes al ejercicio cerrado en diciembre de 2017.

En esas cuentas, recién depositadas, la sociedad del jeque menciona algunos detalles de la toma de ese 10% de El Corte Inglés, ejecutada con posterioridad al cierre del ejercicio, tras el vencimiento de un préstamo de 1.000 millones obligatoriamente convertible en acciones concedido en julio de 2015 y con un plazo de tres años que, una vez cancelado, se tradujo en la entrega de 8.114.400 títulos de El Corte Inglés para la firma del catarí.

El acuerdo de financiación establecía que los intereses del préstamo (5,25% anual) se pagarían con títulos de la autocartera del grupo español en los siguientes tres años, hasta un 2,25% del capital, aunque Primefin podía revenderlos al grupo al precio de adquisición. Es lo que finalmente ha ocurrido. El pasado 27 de julio, la firma luxemburguesa se embolsó por esos intereses 74,1 millones, correspondientes a la venta de 1,825 millones de títulos de El Corte Inglés al propio grupo español.

El crédito del jeque permitió a El Corte Inglés aliviar su delicada situación financiera y reducir su dependencia de la financiación bancaria, pero también desató las hostilidades en el seno del grupo de distribución, que lleva años inmerso en luchas de poder entre varios de sus accionistas.

Tras la irrupción del catarí, la corporación Ceslar, dueña de un 9%, consideró que vender un 10% por 1.000 millones suponía malvender la empresa y acabó expulsada del consejo acusada de airear información confidencial. Ceslar, que llegó a querellarse en los tribunales por esa operación, fue readmitida en el máximo órgano de gestión del grupo el pasado verano, poco después del cese, en junio, del hasta entonces presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, descabalgado por sus primas, las hermanas Álvarez Guil, hijas adoptivas del fallecido Isidoro Álvarez.

Origen offshore

La documentación en el registro de Luxemburgo refleja que el préstamo del jeque, que venció unas semanas después de la destitución de Gimeno, tiene un origen offshore. El 40% de su importe, 404 millones, fue otorgado a Primefin por su accionista Swan Island, otra sociedad radicada en Luxemburgo que fue creada a finales de 2014 por dos sociedades ubicadas en dos paraísos fiscales: Triple F Limited (domiciliada en Tórtola, la capital de Islas Vírgenes Británicas) y FFF Limited (San Vicente y Granadinas).

Se trata de dos firmas utilizadas habitualmente para sus clientes por el despacho de intermediación financiera que se encarga de la llevanza de las sociedades luxemburguesas del jeque catarí, Fiduciaire Fernand Faber.

La actual participación del 10% del jeque podría ampliarse en el futuro en virtud de las cláusulas recogidas en el acuerdo de financiación inicial, en función de dos variables: la evolución del beneficio operativo (ebitda) de El Corte Inglés, para el que se preveía un crecimiento medio mínimo del 12% anual que no parece que se haya alcanzado (lo que otorgaría al multimillonario catarí un 1% adicional), y la posibilidad de una venta de acciones de los principales accionistas del grupo.

El acuerdo incluía un compromiso de permanencia de nueve años y medio y ante un "evento de liquidez", como una salida a bolsa a partir de 2020, obligaba a El Corte Inglés a entregar hasta un 2% adicional a Primefin si en ese momento el valor del grupo se deteriorase con respecto al inicial. 

Las cuentas de Primefin reflejan que la firma entró por primera vez en pérdidas en 2017, al anotarse unos números rojos de 45,8 millones de euros, frente a los más de 200 millones de beneficios de los dos ejercicios anteriores (58,7 millones en 2016 y 141,9 millones en 2015).

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