El anunciado nuevo impuesto turístico no entrará en vigor en Euskadi hasta enero de 2027
El impuesto turístico no entrará en vigor en Euskadi, como poco, hasta enero de 2027. Al menos esa es la fecha que han pactado las tres diputaciones forales para intentar que entre en vigor de forma homogénea en los tres territorios. No obstante, la norma tiene que aprobarse en las tres Juntas Generales. Y sólo tienen mayoría los partidos de Gobierno, PNV, PSE-EE, en Bizkaia. No la tienen ni en Álava ni en Gipuzkoa, por lo que la fecha puede estar sujeta a modificaciones durante la tramitación en las Cámaras forales.
Gipuzkoa ha sido la primera en aprobar el proyecto de norma en el consejo de Gobierno de este martes. Álava lo hará, en principio, a finales de este mes y en Bizkaia parece que se aprobará ya en abril, según han confirmado desde estas dos diputaciones. En cualquier caso, las tres han pactado que sea un impuesto armonizado, empezando por la fecha de inicio de la entrada en vigor, así como establecer un tramo más reducido para los agroturismos, de entre 0,5 y 1,25 euros por persona. También se ha incorporado la exoneración del impuesto para aquellas reservas efectuadas con anterioridad a la publicación de las normas (previas al 5 de febrero de 2026) con el objetivo de “reducir la litigiosidad”.
Según ha recordado la diputada foral de Hacienda y Finanzas de Gipuzkoa, Itziar Agirre, tras el Consejo de Gobierno foral, se tratará de “un tributo instantáneo de carácter local que gravará a los sujetos pasivos, es decir las personas físicas que efectúen la estancia”. “Los establecimientos turísticos serán los encargados de exigir a la persona contribuyente este impuesto y de presentar y suscribir la autoliquidación del impuesto”. Agirre ha precisado que Gipuzkoa ha hecho una norma foral, “trabajada junto con el resto de instituciones, con el resto de ayuntamientos y de diputaciones forales y, en ese sentido, necesitábamos traer una norma armonizada”. Y ha recalcado que se han recibido “muchas alegaciones”. “Fruto del trabajo conjunto con el resto de instituciones y de las alegaciones recibidas, se ha optado por establecer como fecha de entrada en vigor y, además, para garantizar una seguridad jurídica y que todos los ayuntamientos entrarán en una misma fecha, el 1 de enero del 2027”, ha detallado.
Es una fecha que, por ejemplo, no ha gustado al alcalde de Donostia, Jon Insausti, que quería que el impuesto estuviera en vigor para poder aplicarse ya este mismo verano. El alcalde ha asegurado que “no tira la toalla” en su objetivo de que el impuesto turístico se pueda aplicar este mismo año y ha apelado “a la responsabilidad de los partidos políticos con representación en las Juntas Generales de Gipuzkoa”, puesto que es a ellos a los que les “corresponde sacar la mejor norma foral posible” y hacerlo “cuanto antes mejor”, ha dicho.
Al margen de un tramo más reducido para agroturismos entre 0,5 y 1,25 euros por persona y día, no hay muchas más modificaciones sobre las normas pactadas por las diputaciones el pasado mes de febrero. El impuesto se paga por estancia en un alojamiento turístico, sea el que sea, por días o fracción de día y la recaudación irá directamente al municipio.
El proyecto de norma establece una horquilla que va entre un máximo de 7,50 euros de tasa por noche o un mínimo de 0,75 euros. La variación depende, por un lado, del tipo de establecimiento, porque no se paga lo mismo en un hotel de cinco estrellas que un camping. Por otro, dependerá de las características del municipio en el que se encuentra el alojamiento, ya que la norma permite a los consistorios con más alojamientos turísticos, en un número igual o superior a 750, establecer un recargo sobre la cuota tributaria de hasta el 50%. Este sería por ejemplo el caso de Donostia, que podría aplicar este recargo, por lo que se podría llegar a pagar en un hotel donostiarra de cinco estrellas 7,5 euros al día si aplica este recargo. Esta decisión, en cualquier caso queda en manos de los consistorios.
En el lado contrario, los ayuntamientos podrán establecer una bonificación sobre la cuota tributaria de hasta el 100% cuando en el término municipal el número de plazas alojativas sea igual o inferior a 25. Es decir, podrá darse el caso de un ayuntamiento que no aplique el impuesto y sí lo haga el de al lado, en función de sus necesidades. En total hay 58 municipios no llegan a las plazas mínimas y podrían bonificar el 100% del impuestos, es decir, no aplicarlo. 19 superan las 750 plazas y podrían ir al recargo del 50%. Además de Donostia, están esa situación Bilbao y Vitoria, pero también pueblos que, pese a ser pequeños tienen alta oferta de alojamiento, como Valdegovía o Aia.
A partir de la entrada en vigor de las normas forales serán los ayuntamientos los que tendrán que adaptar la normativa, en un plazo máximo de seis meses. Donostia, que tiene prisa por aplicarla ha planteado que en la tramitación norma se establezca que se pueda aplicar el impuesto antes de tener aprobada la ordenanza fiscal que la regule. Otros consistorios, mucho menos saturados turísticamente como el de Barakaldo, ya han anunciado que se aplicará el impuesto turístico mínimo que establezca la Diputación foral de Bizkaia, sin recargos adicionales, tras escuchar la opinión del sector y porque consideran que “no tendría sentido aplicar recargos” que puedan restar competitividad cuando el Consistorio trabaja en un “plan estratégico” para atraer visitantes.
En cualquier, a la espera de las tramitaciones en las Juntas Generales, sin contar con el recargo o la bonificación posterior de los ayuntamientos, la norma fija para los hoteles un pago diario entre 2,5 euros y 5 euros, si son de cinco estrellas; entre 2 y 4 euros, si son de cuatro; de 1,5 euros a 3 si tienen tres estrellas; de 1 a 2 euros para los establecimientos de dos estrellas y entre 0,7 y 1,5 euros para los de categoría de sólo una estrella. Es mismo impuesto se pagará en las pensiones, en los campings, y en los albergues. Los agroturismos pagarán entre 0,5 y 1,25 euros por persona, y los apartamentos turísticos entre 1,50 y 3,00 euros por día. Las viviendas para uso turístico cedidas enteras abonarán entre 2 y 4 euros, lo mismo que las viviendas particulares cedidas por habitaciones. Los cruceristas pagarán entre 2,50 y 5,00 por día de amarre.
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