La economía vasca perderá dos décimas de la subida prevista del PIB y 200 millones si se alarga el conflicto en Irán
La economía vasca perderá alrededor de 200 millones de euros a finales de este año si se mantienen los precios de la energía al alza, lo que también llevará a una subida general de los precios y un resentimiento en la situación de las empresas y del consumo de los hogares. En el escenario de previsiones que maneja el Gobierno vasco y en un contexto de prolongación de encarecimiento energético con el precio del petróleo en torno 100 dólares, el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026, aunque aún con una subida nominal del 1,7%. “El impacto sería limitado a corto plazo, pero podría intensificarse si los precios elevados se prolongan en el tiempo”, ha señalado el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo del Gobierno vasco, el socialista Mikel Torres. No obstante, ha querido mandar un mensaje de confianza dentro de la prudencia: “Estamos en una situación de preocupación, pero no de alarmismo”.
De hecho, lo primero que ha hecho Torres ha sido señalar que Euskadi mantiene las previsiones económicas que estaban fijadas hasta ahora, porque el crecimiento que está experimentando la economía vasca es suficientemente “sólido”. Es decir, que sobre el papel se sigue manteniendo que el PIB crecerá a final de año un 1,9%. Y un 1,6% en 2027. Sin embargo, en el contexto internacional actual de absoluta incertidumbre por la crisis derivada del conflicto bélico en Irán, es necesario tener en cuenta “escenarios alternativos”, sobre todo porque no se sabe el tiempo que durará la guerra ni la deriva que llevará y, por lo tanto, cuánto impactará en la situación de las empresas y en los bolsillos de los ciudadanos. De hecho, el IPC ya está claramente al alza. Por lo tanto, la prudencia parece ser de nuevo el denominador común de todas las previsiones que puedan hacerse: “Este escenario exige prudencia y un seguimiento cercano de la situación para analizar su evolución”, ha afirmado Torres, que, no obstante, ha insistido en que la economía vasca se enfrenta a este escenario desde “una posición de fortaleza relativa”. “Mantenemos nuestras previsiones porque los fundamentos internos son sólidos y las políticas públicas están actuando como amortiguador frente a los riesgos externos”, ha indicado. De hecho, el PIB vasco ha crecido en el primer trimestre del año un 2,2%. Pero a partir ahora todo puede pasar.
El consejero ha reconocido que “uno de los principales focos de atención” es el crecimiento de la inflación, impulsada por el encarecimiento energético. El IPC adelantado de marzo ya se sitúa en el 3,3% interanual, un punto por encima del mes anterior. Este crecimiento de la inflación es “el principal canal de transmisión del shock energético a nuestra economía”, ha recordado el vicelehendakari “y este canal ya está plenamente activo”, ha explicado. No obstante, Torres ha destacado el papel de las políticas públicas para amortiguar este impacto. “Las medidas adoptadas están contribuyendo a evitar traslados abruptos a los precios finales y a proteger el poder adquisitivo de los hogares”, ha afirmado.
A la espera de si la guerra en Irán obliga o no a modificar las previsiones, Torres ha señalado que este año se espera que el sector servicios siga siendo el principal motor económico, con un crecimiento previsto del 2,1%, mientras que la construcción mantendrá un avance sólido cercano al 2,6%. La industria “afronta un entorno más exigente debido al coste energético”, ha reconocido, aunque “se prevé una evolución positiva sin contracción de la actividad”, con un aumento que se quedará en el 0,9%.
En relación con el mercado laboral, Torres ha puesto en valor su buen comportamiento. “El empleo seguirá creciendo y la tasa de paro continuará reduciéndose, lo que contribuye a sostener la renta de los hogares y la confianza”, ha señalado. En concreto, se prevé un aumento del empleo del 1,0% en 2026 y del 0,7% en 2027, lo que permitirá situar la tasa de paro en el 6,4% y el 6,2%, respectivamente.
El vicelehendakari ha puesto en valor las medidas anticrisis para amortiguar este impacto. “Las medidas adoptadas están contribuyendo a evitar traslados abruptos a los precios finales y a proteger el poder adquisitivo de los hogares”, ha afirmado. En este sentido, ha destacado que el Gobierno vasco mantiene una estrategia activa de apoyo al tejido productivo y al empleo, especialmente dirigida a los sectores más expuestos al coste de la energía. “Nuestro objetivo es doble: proteger la viabilidad de las empresas y preservar el empleo y su calidad”, ha subrayado Torres.
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